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42 MADRID LUNES 29 s 10 s 2007 ABC El 90 por ciento de las estaciones de Cercanías no son plenamente accesibles De 96, sólo 10 permiten que una persona en silla de ruedas acceda a ellas y al tren sin ayuda s Una ley de 2003 establecía un plazo de entre 15 y 17 años para adaptar el transporte público MARÍA PÉREZ MADRID. Para miles de personas coger a diario un Cercanías es casi imposible en Madrid. Al menos, no pueden hacerlo, sin ayuda, en el 90 por ciento de las estaciones de la red. De las 96 paradas existentes, sólo en 10 las instalaciones son accesibles para personas que necesitan una silla de ruedas y, además, los trenes que circulan por ellas tienen una puerta que les permite acceder, sin ayuda, al interior del tren. Esta situación persiste a pesar de haber transcurrido la cuarta parte del plazo que la Ley de Igualdad de Oportunidades para Personas con Discapacidad (Liondau) estableció para adoptar condiciones básicas de accesibilidad a los medios de transporte. La norma fijó un periodo de entre 15 y 17 años del que ya han pasado casi cuatro. En la Comunidad, 51 estaciones de Cercanías son accesibles, pero sólo en las líneas C- 4- -Atocha- Parla- -y C- 3- -Atocha- Aranjuez- -circulan trenes Civia, los únicos que disponen de un vagón con puertas a nivel de andén para que las personas en silla de ruedas puedan acceder a ellos sin necesidad de ayuda. Pero, en la línea C- 3, cinco de las diez estaciones no son accesibles en silla de ruedas. Entre estas paradas se encuentran las de municipios tan poblados como Pinto o Ciempozuelos. Sus apeaderos carecen de ascensores y rampas que permitan el acceso al andén con dirección Atocha. La distancia que separa el suelo del vagón del andén ha condicionado la vida de Blanca Díaz, una joven a la que una anoxia sufrida a los 25 días de nacer le dejó atada a una silla de ruedas. Tienes una sensación de impotencia, de que por unos malditos quince centímetros no puedes subir cuenta. Blanca estudia un doctorado, por lo que se tiene que desplazar de Villalba, donde vive, a Ciudad Universitaria a diario. Pero, aunque dispone de una silla eléctrica que le permite moverse autónomamente, no puede hacerlo en tren. Su estación es una de las 38 que están adaptadas, pero en las que es imposible acceder a los vagones sin ayuda. En la parada de Villalba, la solución que ofrecen es que avise el día anterior para llamar al centro de seguridad y que vigilantes de ese área de Cercanías puedan acudir a la estación y subirla o bajarla del vagón en volandas. Antes, aseguran en la estación, el personal de la parada se encargaba de esto, pero los recortes de plantilla han hecho que ahora no puedan asumir esta función, porque, en muchas ocasiones, sólo hay una persona, que no puede abandonar la taquilla. Además, asegura el factor de la estación, hay horas en las que los vigilantes no están. Y la silla de Blanca pesa, con ella, unos cien kilos, por lo que serían necesarias varias personas para subirla. Y no es lo mismo levantar a un tetrapléjico que a mí sentencia. Una silla de ruedas puede pesar hasta 140 kilos, sin contar con el peso de su usuario. Hector Cuervo, un joven que vive cerca de Plaza Castilla y estudia en Cantoblanco, afirma: Si no hay rampas, a mí no me suben entre dos o tres personas. Una vez lo lograron cuatro Intentó un día subir en Cercanías en Cantoblanco. Pregunté. Subí por un ascensor y bajé por otro. Y allí me encuentro con que no hay cómo subir al tren. Había que avisar con antelación. Me lo tenían que haber dicho antes Ahora siempre va a la universidad en autobús, aunque, afirma, es peor Asegura que en tren tardaría 10 o 15 minutos en llegar a la universidad y en autobús, entre 35 y 55. Admite que puede utilizar el tren si tienes que hacer un viaje, pero no es para diario. No puedo estar todos los días: Oye, que voy a ir Blanca está de acuerdo con su opinión. No puedes venir a una hora como cualquier otro viajero. Tengo que avisar y venir al menos dos horas antes todos los días y aún así, no sé si habría tiempo de coger el Cercanías Su padre reclama: Coger el tren debería ser una cosa habitual Para ir a Madrid, Blanca tiene que pagar a una persona para que le lleve todos los días en coche, lo que le supone un coste de casi 300 euros al mes. Y eso que un proyecto de la Consejería de Asuntos Sociales, la oficina de vida independiente, sufraga el salario de su asistente personal. El abono mensual de Cercanías para su zona cuesta 60,25 euros. De la falta de un transporte accesible también dependió el lugar donde estudió. La aceptaron en la universidad pública de Aranjuez, pero la imposibilidad de trasladarse autónomamente hasta allí le obligó a pagar una universidad privada. Fue carísima afirma su padre, Juan Manuel. Sin embargo, afirma Blanca, más caro habría sido garantizarse el transporte diario hasta Aranjuez o pagarse una residencia en la localidad y a un asistente que estuviera con ella todos los días. Afirma que se hubiera arriesgado a intentar estudiar en la universidad pública si hubiera tenido la opción A pesar de todo, su padre afirma estar satisfecho porque Blanca no ha suspendido nunca. Ahora, su preocupación es otra: ¿Cómo se desplaza ahora a un trabajo? ¿Va a tener que pagar a una persona para ir a trabajar? Y no sólo para ir a trabajar. Mis amigos están todos Avisar un día antes Estudios carísimos por el tren Blanca Díaz, frente al Cercanías en Villalba al que no puede subir en Madrid. O bien quedo temprano con ellos para que mi asistente no vuelva tarde a casa, o no quedo, o tengo que quedar por la noche con mi padre... se queja Blanca. Es la pescadilla que se muerde la cola. Como no es tan difícil coger el tren, no lo coges El factor de la estación afirma que no se les ha dado el caso de que una persona en silla de ruedas tome diariamente el Cercanías. Sólo conocen un hombre que viajó en Cercanías muy de vez en cuando. En algunas estaciones, como Atocha, disponen de rampas para acceder al tren desde el andén. El problema es que, en muchas ocasiones, no hay personal para colocarlas. En Atocha afirman que si una persona en silla de ruedas acude dos horas antes de tomar un Cercanías y avisa, los vigilantes le ayudarán a subirle con rampas al vagón y, si no hay personal en la estación de destino, aseguran que mandarán a guardas jurados para que ayuden a la persona a bajar. El problema es qué pasaría si varias personas en silla viajaran al mismo tiempo a destinos diferentes. Además, los trenes que no son Civia, carecen de plazas específicas para sillas de ruedas, con los anclajes pertinentes. Y en los Civia, sólo dos plazas están preparadas, por lo que no podrían viajar más en el mismo tren. Tren a nivel, andén sin ascensor Como es difícil, no lo coges Teléfono de pago para avisar Tienes una sensación de impotencia, de que por unos malditos quince centímetros no puedes subir ¿Cómo se desplaza ahora a un trabajo? ¿Va a tener que pagar a una persona para ir a trabajar? Puedes si tienes que hacer un viaje, pero no es para diario. No puedo estar todos los días: Oye, que voy Pero el plazo de aviso del que hablan en esta estación es inferior al que establece la guía de servicios ferroviarios para pasajeros con discapacidad para garantizar que este colectivo- -que incluye a personas con discapacidad visual- -puedan realizar su trayecto. Allí se requiere un aviso con 48 horas de adelanto a un teléfono de pago- -un 902- -si necesitan asisten-