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100 DEPORTES DOMINGO 28 s 10 s 2007 ABC La red de las trampas Las apuestas por Internet han fomentado la corrupción en el deporte, con los últimos ejemplos en disciplinas tan dispares como el tenis o las carreras de caballos, y con importantes empresas de apuestas virtuales implicadas MIGUEL ÁNGEL BARBERO MADRID. El mundo del cine se ha encargado, en repetidas ocasiones, de mostrar el lado más oscuro del deporte. Se trata de una trastienda en la que las drogas y las actividades delictivas (casi siempre relacionadas con la mafia y el mundo de las apuestas) campan a sus anchas. Desde Alfred Hitchcock hasta Paul Newman, pasando por Silvester Stallone, Tom Cruise o Quentin Tarantino, muchos actores y directores han ofrecido ejemplos de actividades deportivas salpicadas por la corrupción. Por eso ya no sorprende que, de tanto en cuanto, aparezcan casos reales que se encarguen de acercarlos aún más a la vida cotidiana. Los dos escándalos más recientes han tenido como protagonistas a casas de apuestas virtuales, aunque como estafadas, no como estafadoras. Por un lado está el caso de Kieren Fallon, el famoso yóquey irlandés, que junto a otros dos compañeros fue acusado de dejarse ganar hasta en 27 ocasiones. Aunque sus cualidades eran mejores que las de sus rivales, por una llamada de móvil sabía hasta qué punto debía dejarse superar por otro caballo o no. Curiosamente, siempre vencían aquellos animales que estaban más atrás en las pujas. Todavía sin aclarar está el caso de los partidos de tenis que, según Andy Murray, algunos jugadores están dispuestos a ceder por una buena suma de dinero. Aunque el británico se ha desdicho posteriormente de esa acusación y se ha lavado las manos diciendo que sólo reflejó algunos rumores que había oído, a nadie extrañaron sus manifestaciones. Tanto es así que los organizadores del Open de Australia se están planteando prohibir todo tipo de apuestas sobre sus partidos. Se trata, no obstante, de una decisión difícil. Los envites forman parte consustancial de muchos deportes y no son fáciles de erradicar. No serían imaginables carreras de caballos o de galgos, combates de boxeo o partidos de cesta punta sin ellas. Ya no se trata de que alguien se introduzca por la noche en una cuadra con una jeringuilla y se la inyecte al caballo favorito; o que rocíen con formol unos guantes de boxeo para adormecer al contrario. Las estratagemas actuales van por la vía de los teléfonos móviles, las apuestas por internet e, incluso, por las amenazas de muerte. Cuando el crimen organizado está por medio, no hay medias tintas que valgan. Por si fuera poco, el mundo del juego ha encontrado un filón en la red y no siempre es fácil discernir lo que es legal de lo que no lo es. Nuevas tecnologías Kieren Fallon, el famoso yóquey irlandés, fue acusado de dejarse ganar hasta en 27 ocasiones, junto a otros dos compañeros La NFL investiga los partes médicos para que los jugadores no puedan simular lesiones antes de partidos importantes Incluso el fútbol profesional tiene en las quinielas una de sus principales fuentes de ingresos y nadie se plantea eliminarlas. De hecho, hoy en día se ha producido una nueva vuelta de tuerca porque al gusto humano por apostar se le ha juntado la tecnología. Ahora permite hacerlo por internet o a través de teléfonos móviles en tiempo real. Incluso existen foros en la red que asesoran a los novatos a realizar sus pujas. El dinero corrompe y es ahí donde radican todos los males. La NBA tiene prohibidas las apuestas sobre sus partidos, pero en determinados estados no pueden hacer nada por impedirlo. Por eso se han mantenido alejados de un mercado muy importante para ellos como Las Vegas y sólo han accedido a jugar allí este año en el All Star (un encuentro amistoso) después de llegar a un acuerdo con las autoridades de Nevada para impedir las apuestas durante ese fin de semana. Precisamente la universidad UNLV se vio salpicada por Foros y tiempo real La Liga italiana, siempre en el ojo del huracán de la polémica el escándalo de ver a sus mejores jugadores de baloncesto en un jacuzzi junto a un capo del hampa, lo que provocó el cese del técnico Tarkanian. Las sospechas de financiación ilegal de su programa estaban más que claras. Por lo que respecta a la NFL (la Liga americana de hockey sobre hielo) dedica una ingente cantidad de dinero a salvaguardar su imagen y a tratar de transmitir claridad en todas sus acciones. Donde más interés ponen es en investigar los partes médicos de los jugadores, para impedir que algunos dejen de jugar partidos simulando lesiones. Un gol en propia meta le costó la vida al colombiano Andrés Escobar M. A. B. El caso más dramático que se recuerda, relacionado con el mundo de las apuestas en el deporte de alto nivel, es el de Andrés Escobar, el futbolista colombiano que cometió el error más grave de su vida en el Mundial de Estados Unidos 2004. En todos los sentidos. El defensa anotó un gol en propia meta que propició su eliminación del campeonato y, sin saberlo, unas pérdidas millonarias en el cártel de Medellín, que había apostado por la clasificación de su equipo para la siguiente fase. Parece claro que fue un fallo en absoluto intencionado por el jugador. Pero a su vuelta a Colombia, Escobar fue asesinado. Precisamente ese temor es el que no deja dormir a Tim Donaghy, el árbitro de la NBA fulminantemente despedido hace unos meses por influir en el resultado de los partidos que pitaba. En su caso, estaba siendo amenazado por una red criminal a raíz de unas deudas contraídas y tuvo que intervenir el FBI para protegerle. El pobre hombre tenía casi más miedo a estar fuera de la cárcel que dentro de ella. Y no sólo de amenazas externas se puebla la conciencia de los culpables. El ex jugador de béisbol Pete Rose reconoció haber influido en los resultados de diversos partidos de los Reds en los años ochenta y aceptó una sanción permanente de la Major League. Sin embargo, no descansó hasta que en 2004 publicó su autobiografía Mi cárcel sin barrotes en la que argumentaba que lo hacía ante las amenazas que sufría, y no por dinero. Tim Donaghy, el árbitro de la NBA acusado de corrupción AP