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ABC DOMINGO 28- -10- -2007 93 Peñacerrada es uno de los pocos yacimientos del mundo en los que el ámbar encierra organismos Además de insectos, la resina del Cretácico atrapó crustáceos, plumas, hongos y microorganismos Especies desconocidas, como una mariposa con mandíbulas, han sido halladas en el ámbar de Peñacerrada añadidura, la fortuna de ser uno de los dos que existen en el mundo (el otro está en el Líbano) en los que las inclusiones biológicas se remontan a hace 115- 120 millones de años. Es más habitual- -explica Jesús Alonso- -encontrar ámbar con insectos en su interior de épocas más recientes. Pero tener perfectamente conservados organismos del Cretácico inferior es un sueño para cualquier científico Un sueño que se traduce en miles de ácaros, arácnidos, himenópteros, dípteros, ortópteros, lepidópteros, crustáceos... Algunos de ellos en un estado de conservación tan excepcional que es posible apreciar con todo detalle incluso las características anatómicas más pequeñas y delicadas. El Cretácico inferior es un periodo muy especial en la historia de la vida- -afirma Alonso- -porque está muy cerca del momento en que se desarrollaron las primeras plantas con flores. Por eso, aquí coinciden especies de insectos que vienen de muy atrás en el tiempo, y que hoy ya no existen, con otras nuevas y de las que descienden los que conocemos en la actualidad. Tenemos, por ejemplo, las mariposas más antiguas nunca encontradas. Tanto, que en lugar de tener espiritrompas (como las actuales) para libar el néctar de las flores (que no existían) están dotadas de fuertes mandíbulas, para morder y comer hojas y tallos Decenas de especies desconocidas para la ciencia han sido encontradas en los ámbares de Peñacerrada. Muchas de ellas están actualmente en es (Pasa a la página siguiente) Un momento muy especial Un universo bajo el microscopio Una piedra de ámbar con insectos en su interior es analizada por los investigadores del Museo de Ciencias Naturales de Álava. El uso de técnicas pioneras de microscopía electrónica aplicada al ámbar está revelando aspectos hasta ahora desconocidos El secreto de Peñacerrada está en el diapiro ¿Por qué en Peñacerrada las inclusiones biológicas están tan exquisitamente bien conservadas? ¿Por qué no sucede lo mismo que en la mayoría de los yacimientos de ámbar, donde los insectos del interior se han disuelto y forman, en el mejor de los casos, un amasijo oscuro e irreconocible? La culpa es del diapiro, una masa de materiales de muy alto contenido en sales y que se extiende en el subsuelo, debajo de Peñacerrada, a lo largo de una extensión de cien kilómetros cuadrados. De la misma manera en que un cuerpo ligero sumergido en un líquido tiende a subir a la superficie, el diapiro, de menor densidad, empuja hacia arriba las formaciones rocosas que tiene encima, en su intento por salir a la superficie. Es decir, mantiene los estratos superiores a flote e impide que, como es habitual, la actividad geológica hunda esos estratos a miles de metros de profundidad. En los lugares en que eso sucede, la enorme presión de las rocas y las elevadas temperaturas hacen imposible la preservación de elementos orgánicos. Y cuando el devenir geológico vuelve a empujar esos estratos hasta la superficie, el ámbar que pudiera contener ha perdido su color y transparencia para volverse negruzco y opaco. Y los eventuales organismos que pudiera albergar en su interior han quedado completamente carbonizados. En Peñacerrada se ha comprobado que el estrato que contiene el ámbar nunca ha estado a más de 51,8 grados. fue encontrada muchos millones de años después por los investigadores. Pero el ámbar de Peñacerrada tiene otra particularidad, una característica tan rara de encontrar que apenas si la comparten dos decenas de yacimientos en todo el mundo. Y es lo que los científicos llaman inclusiones biológicas Insectos, crustáceos, hojas, plumas, hongos y microorganismos de todo tipo que, en su día, quedaron atrapados por la resina de los árboles y se conservaron, intactos, en su interior. El ámbar de los yacimientos alaveses es extraordinariamente rico en este sentido, y tiene, por