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ABC DOMINGO 28- -10- -2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 89 Myrdynn se latinizaba como Merdinus, lo que se podría relacionar con merde. Así que se le llamó Merlín Geoffrey Ashe persigue los rastros literarios de una leyenda fundamental de la mitología británica Merlín y Arturo han seducido a escritores de todos los tiempos, de Troyes a Tennyson, Woodsworth y Twain quiera tenía un padre. El chico se llamaba Merlín. Al parecer, su madre era hija del rey de Demecia y vivía en una comunidad de monjas, por lo que difícilmente podía haber mantenido relaciones. En realidad, la visitaba un íncubo, tipo de demonio que participa de la naturaleza de hombres y ángeles, y que tienta a las mujeres. Merlín no se amilanó y preguntó a los magos qué había bajo los cimientos de la torre que se derrumbaba. Anticipó que si cavaban, hallarían un estanque; así fue, y luego aconsejó que lo drenaran; así lo hicieron y encontraron dos rocas en cuyo interior alentaban dos dragones durmientes, uno rojo y otro blanco. Al despertar, lucharon entre sí; el primero acorraló al segundo, pero el rojo se recuperó y obligó al blanco a retroceder: era Britania, mientras que el blanco representaba a los sajones. Merlín no era un simple mortal, aunque su lado demoniaco podía ser más o menos oscuro según el relator. La historia de Arturo tiene muy diversos desarrollos, algunos independientes de Merlín. Pero el mito de Arturo, reelaboración de innumerables leyendas, con el tiempo termina por ser inseparable de él. Y es que Merlín, haciendo uso de una poción mágica, logra que Úter, que asedia Dimilioc, burle la guardia y se acueste con la mujer del duque Gorlois, Igerna, por la que sentía una pasión irrefrenable y a la que deja embarazada. Luego, nadie debe saber que Arturo es hijo de Úter. Arturo y la Mesa ¿Redonda? Robert de Boron retoma el tema e introduce una de sus escenas más perdurables. A la muerte de Úter, aparentemente sin heredero, Merlín convoca en Navidad a los nobles, anunciando que recibirán una señal para coronar a un campeón del cristianismo. Una vez que están todos en la Iglesia- -refiere Ashe- un gran bloque cuadrado se materializa afuera; sobre él, hay un yunque que tiene una espada insertada hasta la piedra. Nadie logra sacarla, hasta que llega el joven Arturo, acompañado de su tutor, y realiza la proeza (Arturo romperá esta espada en combate, y le será repuesta por la Dama del Lago, que le da Caliburn- -que luego deriva en Excálibur- con la que reinará y a su muerte deberá ser devuelta a esas aguas) Como a los nobles Arturo no les resultara aceptable por su incierto origen, Merlín desvela el nombre de su padre y su legitimidad como rey. El castillo de Camelot es uno de los hallazgos más perdurables del ciclo artúrico, en él se encontraba la archifamosa Mesa Redonda... que ha traído de cabeza a no pocos ilustradores. Era muy democrática, allí todos los caballeros eran iguales, pero es que ya en el siglo XV- -según la versión del mito artúrico de Thomas Mallory- -ya eran 150 los comensales. Los artistas han concebido inmensas mesas en forma de disco, con los caballeros sentados en sillas equidistantes. Pero, ¿en qué estancia podría albergarse semejante mesa, cómo conversaban los comensales más distantes, cómo eran servidos, por camareros que gateaban? Y dónde sentar a Arturo, ¿en el centro y en una silla giratoria para no dar la espalda a nadie? Sin embargo, el mejor rediseño lo hizo la leyenda del Grial, pues el cáliz se hallaba perdido en el valle Abalon y Merlín aconseja a Úter que ha de hacer la tercera mesa (primero fue la de Jerusalén, luego la que construyó José de Arimatea) y que será la Mesa Redonda, cierre de la Trinidad, símbolo de la redondez de la Tierra y los cielos, uno de cuyos lugares ha de estar vacante, porque la Silla peligrosa sólo podrá ser ocupada por quien recupere el Santo Grial. ABC CG. SIMÓN GODOY