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60 MADRID DOMINGO 28 s 10 s 2007 ABC Vista lateral de la cancha de baloncesto del pabellón Antonio Magariños, que protagonizará una reforma a partir del próximo mes El Magariños (por fin) se lava la cara Es la mítica fábrica del Estudiantes. También acogió al Atlético de balonmano y al Interviú de fútbol sala. El histórico pabellón Antonio Magariños tiene 37 años y, por su nivel de protección, nunca ha sido reformado. La Comunidad, ahora, ha decidido entrar a canasta POR MIGUEL OLIVER FOTO SIGEFREDO MADRID. Fue en 1947 cuando un profesor de latín del Ramiro de Maeztu, Antonio Magariños, decidió introducir el deporte en el desarrollo educativo de los jóvenes. El baloncesto era una de sus grandes aficiones. Por eso no dudó en dividir las aulas en varios equipos. Así nació el Estudiantes, formado por una selección de los alumnos del instituto. El equipo fue ascendiendo de categoría cada año. La filosofía era siempre la misma: combinar los libros con la canasta. El carácter de aficinado presidía en todo momento a sus jugadores... hasta que un día se les ocurrió ganar al mismísimo Real Madrid. Fue a principios de los años cincuenta cuando el Estudiantes alcanzó la primera división del baloncesto español. Una década después, el equipo comenzó a variar su mentalidad y, dada la dimensión que había alcanzado, comenzó a profesionalizar la plantilla. Para rematar su proyecto baloncestístico decidió construirse un pabellón acorde con las necesidades del club. Fue así como en 1971 se levantó el Antonio Magariños. Un polideportivo, proyectado por los arquitectos Antonio Vázquez de Castro Sarmiento y José Luis Íñiguez de Onzoño, que comenzó a dar rienda suelta a la leyenda del Estudiantes. La singularidad de la obra favoreció que el inmueble contara desde muy pronto con todos los niveles de protección posibles. Por eso desde entonces el pabellón apenas ha sufrido alguna nimia reforma en su estructura e interior. Ahora, el histórico Magariños languidece. Sobre todo en la zona de vestuarios. Por eso la Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Deportes que dirige Alberto López Viejo, se ha propuesto rehabilitar la infraestructura. Para ello ha contratado al estudio Doblas Fonseca, que será el encargado de ejecutar este lavado de cara. La obra, como apunta a ABC el arquitecto Miguel Fonseca, está dividida en dos fases. La primera, ya aprobada, cuenta con una inversión de un millón de euros. Comprende la reparación de la cubierta- -destrozada por las humedades- el saneamiento general del edificio, la climatización de la nave principal, así como diversos trabajos de fontanería, pintura y electricidad. Además, recoge la creación de nuevos espacios deportivos. Tal vez sea ésta la acción más llamativa para los seguidores del club. Y es que la pista de baloncesto experimentará una importante ampliación, que le permitirá instalar otras dos canchas cruzadas de medidas reglamentarias. El pavimento será de tarima de roble de última generación y tendrá una estructura desmontable. Está previsto que las obras comiencen a finales de noviembre y que tengan un plazo de ejecución de entre dos y tres meses. Para la Consejería- -apunta a ABC López Viejo- se trata de uno de los proyectos más singulares. Hay que tener en cuenta que miles de jóvenes pasan cada semana por estas instalaciones que, de tanto usarlas, se han ido deteriorando paulatinamente Aunque el primer equipo de Estudiantes hace tiempo que emigró del Magariños- -aunque en días esporádicos se entrena allí- el pabellón es el centro de operaciones de los 38 equipos que conforman las categorías inferiores del club. En Reducción del aforo Este incremento de espacio se conseguirá a costa de eliminar las tres primeras filas de cada tribuna. Por este motivo, la capacidad del Antonio Magariños pasará de las 800 a las 500 personas en el futuro. Un proyecto para rentabilizar económicamente el pabellón No se desvela ningún secreto si se reconoce que los ingresos del pabellón Antonio Magariños son prácticamente inexistentes. Por este motivo la institución tiene tantas esperanzas depositadas en la reforma del polideportivo, lo que le permitiría explotarlo económicamente y devolverlo a la edad de oro de hace treinta años. Como apunta José Castellanos, directivo del club, la reforma del Magariños facilitará la creación de un nuevo centro de formación deportiva, que contará con piscina- -con zona de aguas incluida- salas de musculación y un centro de medicina deportiva y rehabilitación, que se abrirá al público general. Gracias a la explotación de este centro- -continúa Castellanos- -podremos generar unos ingresos económicos que nos permitirán mantener las instalaciones el resto de nuestra vida y autofinanciarnos Ahora, les resulta imposible, ya que el Magariños apenas ofrece algún servicio. El proyecto, en definitiva, pasa por transformar un edificio que se levantó para acoger el espectáculo del mejor baloncesto nacional, en un centro integral del deporte.