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ABC DOMINGO 28- -10- -2007 INTERNACIONAL 39 Pistolas y perros contra los inmigrantes F. DE A. GINEBRA. ¡No deje usted la maleta en el suelo, que Suiza ya no es lo que era! La advertencia de un amable ciudadano suizo me coge por sorpresa a mi llegada al aeropuerto de Ginebra, y me aferro a mis sobrias pertenencias. De ahí el recelo con que tomo el taxi conducido por un chófer de raza negra. No hay peligro. Se llama George, es natural de Ghana y lleva ya 30 años en Ginebra. Además ha votado al partido xenófobo de Blocher. Nada más natural. Los que llevan más tiempo en Suiza son los primeros interesados en que los nuevos inmigrantes no rompan el sistema ni les quiten el puesto de trabajo. Con las nuevas leyes no va a pasar nada me dice tranquilizador George, los suizos son unos expertos en encuadrar a los emigrantes. Lo único que quieren es evitar que se repita en Suiza lo que ya ocurre en Alemania y en Francia. Fíjese que por eso no va a encontrar aquí barrios sólo de emigrantes ni guetos. ¡Hay que cortar la gangrena antes de que sea demasiado tarde! Leo en un recorte de prensa que el Parlamento suizo aprobó a principios de este mes la utilización de pistolas paralizantes y perros para expulsar a los inmigrantes. Tras un acalorado debate, el Consejo Nacional adoptó la medida por 75 votos a favor y 67 en contra. El uso de la coacción no puede ser sistemáticamente desestimado. Hay que reglamentar las modalidades dijo Yvan Perrin, del ultraderechista Partido Popular de Suiza El giro del SPD, o el desesperado retorno a las raíces sociales La socialdemocracia alemana, madre de todas las europeas, vira a la izquierda, pero no supera su crisis de personalidad RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL HAMBURGO. El SPD, un partido capital para la socialdemocracia europea, aborda el descalabro de su credibilidad con un retorno decidido entre la gente y sus necesidades reales: ni izquierdismos ni socialdemócratas de salón ha urgido su reforzado presidente. Los socialdemócratas quieren frenar o ralentizar algunos cambios: no sólo la enmienda aprobada para limitar la velocidad en autopista a 130 km. hora- -señas de identidad del conductor alemán- sino también la reforma policial del ministro del Interior Schäuble, o la salida a bolsa de un porcentaje de la red federal de ferrocarriles. una desesperada búsqueda de un nuevo carisma, pero Beck no es un Willy Brandt y advierte un giro populista tras la invocación de una mayor cercanía con la gente El presidente del SPD ha sido visto más como un moscón pesado que como un presidente de partido, por sus ministros en la gran coalición, con dudas sobre el despliegue en Afganistán. El congreso ha reforzado a Beck y su respaldo a la propuesta sindical de alargar unos meses la prestación por desempleo en los de mayor edad, lo que costaría 800 millones; la CDU no se dice en contra, si se recorta de otro lado. En los pasillos, el presidente del sindicato DGB asume que la ruptura entre trabajadores y partido no lo remienda ahora Beck pero acordar por fin un salario mínimo puede ser un comienzo El SPD declara la política energética como prioridad y apuesta por una ilegalización de los nacionalistas radicales del NPD. Siente que la sensibilidad social de la canciller le siega la hierba, mientras sus ministros parecen encantados con un programa liberalizante. El diario Süddeutsche observa que el giro social aumenta los riesgos, pero un partido con vocación social debe encararlos El Frankfurter avisa que sigue por ver a dónde conducirá Beck en estos 2 años al SPD, o éste a aquél pues las compuertas selladas de la Agenda 2010 ya han sido agrietadas. HORIZONTE Ramón Pérez- Maura ¿RECUERDAN QUE HAY UNA GUERRA? espués de varios años desayunándose cada día con matanzas en Irak, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que usted recuerda alguna noticia horrible referida a un suicida en un mercado o a la puerta de una comisaría de policía? -iraquí, claro. Se habla muy poco de que la situación sobre el terreno ha dado un giro sustancial. Por desgracia, todavía serán muchos los iraquíes que caigan asesinados por los terroristas que algunos aquí presentan como luchadores contra el invasor, pero coincidiendo con el incremento de tropas norteamericanas en Irak empezaron a girar las tornas. Un ejemplo: en septiembre del año pasado, la inteligencia militar norteamericana describía la situación en la provincia de Anbar en términos terroríficos. Hoy hablan de retirarse de Anbar porque su presencia ya no es necesaria allí. Algunos llevamos años diciendo que los terroristas iraquíes no pueden ganar esta guerra. En las primeras fases del conflicto que han desatado, la reacción de la población iraquí fue la lógica: ponerse a cubierto y esperar a que cesaran los ataques. Y eso no ha ocurrido. Así que los propios terroristas han obligado a los iraquíes a tomar partido. Y como bien ha explicado Michael Ledeen en el WSJ, una vez que los iraquíes se han convencido de que su única posibilidad de supervivencia está en la victoria del Gobierno sostenido por Estados Unidos, la población se ha convertido en una gran red de escuchas que dan un enorme caudal de información a la inteligencia norteamericana e iraquí y que está haciendo la vida imposible a los hombres de Al Qaida. Aunque ustedes no lo lean en casi ningún sitio, la marea ha empezado a bajar en Mesopotamia. Y eso, a pesar de que la población sabe muy bien que los norteamericanos se irán más pronto que tarde. Y los terroristas que hayan sobrevivido agazapados o exiliados en el confort iraní podrán volver. Pero entre tanto las señales en Bagdad y por todo el país apuntan a que la mayoría de la población ha salido de sus refugios y ha tomado partido. Eso es decisivo para ganar cualquier conflicto. D Un partido con 4 presidentes en 4 años, que colabora sensatamente en una gran coalición y se ve por ello castigado frente a una canciller triunfante, ha recobrado oxígeno en el congreso pero está lejos de alcanzar tierra firme. El analista Heribert Prantl explica que frente a ir capeando el temporal modernizador, en la línea del ex presidente Müntefering, Beck habría apostado por meter las manos en la masa, tanto política como electoral. Pero esto podría resultar un palo en las ruedas de sus ministros, de la canciller y de la propia Alemania. Uno de los directores del Frankfurter Allgemeine Berthold Kohler, ve Cuatro presidentes en 4 años Merkel, que eclipsa su perfil social, devolvió ayer las críticas cuestionando el giro a la izquierda del SPD El líder de La Izquierda (ex comunistas) Gregor Gysi, ya propone desde Welt am Sonntag una futura coalición a babor. El jefe del grupo parlamentario Peter Struck reconoce al Tagesspiegel que la razón del giro es la sangría de votantes y miembros, y los presidentes de Berlín y Brandenburgo, Klaus Wowereit y Matthias Platzeck, invocaron liberalmente la necesidad de la política de aprender de la realidad, para no caer en el dogmatismo El histórico discurso de Beck fue sólo típico pero funcionó para los desarbolados delegados por los ataques a Merkel, que los devolvió ayer en forma de críticas al giro izquierdista. Pero más que Beck, es Merkel la que puede estar contenta del congreso: Ahora sabe a quién batir comenta Wulf Schmiese. Otro analista, Holger Schmale, ve un Beck reforzado con un nuevo mandato, lo que es bueno para el SPD, pero la cuestión es para qué. No está claro en estos tiempos raros para ser socialdemócrata, cuando se está tan lejos de la gente como del propio curso global, cuando hay que decirles que compren por el bien de la economía, pero recordarles que hay otros valores. Y esto ya lo dice Merkel. Parar la sangría de votantes la bestia negra en los cantones franceses. La gran sorpresa electoral del domingo pasado fue su victoria en Ginebra la roja tradicionalmente gobernada por los socialistas. Para nosotros no ha sido una sorpresa declara a ABC el dirigente del Partido Popular en Ginebra, Erick Bertinat. Llevamos años demostrando que la izquierda y los partidos burgueses no se ocupan de las verdaderas preocupaciones de los ginebrinos, que son el exceso de trabajadores de fuera, las cárceles llenas, la Justicia y la Policía desbordadas, la dificultad para encontrar vivienda, o los asilados acampados junto al Lago de Léman enumera Bertinat, a modo de cantinela muy sabida. Kurt Beck, presidente del SPD alemán (izquierda) con el vicecanciller, Franz Muentefering AFP