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ABC DOMINGO 28- -10- -2007 ESPAÑA 33 Los 498 mártires murieron perdonando y nos invitan a perdonar afirma Blázquez El presidente de la Conferencia Episcopal y el cardenal Amigo Vallejo acogieron a los peregrinos en San Pablo Extramuros JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Al pie de la tumba del apóstol Pablo de Tarso, el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, resumió ayer ante una multitud de peregrinos españoles la enseñanza central de los 498 mártires: Si ellos murieron perdonando, también nosotros debemos recorrer los caminos del perdón, de la reconciliación y de la paz Insistiendo en esa idea fundamental, el obispo de Bilbao añadió que su actitud ante la muerte es una fuerte invitación a la convivencia respetuosa en la pluralidad La ceremonia de acogida en la basílica de San Pablo Extramuros incluyó también una intervención breve del cardenalarzobispo de Sevilla. En una alocución muy sobria y a la vez poética, Carlos Amigo Vallejo subrayó que los mártires son patrimonio ejemplar de la Iglesia. Su testimonio conmueve y arrastra al conocimiento de Cristo El primer acto de la peregrinación a Roma resultó emocionante, entre otros motivos porque, como recordó monseñor Blázquez, estamos reunidos en la Vía Ostiense, en el lugar donde Pablo fue decapitado, culminando el testimonio de fe y amor a Jesucristo, que lo llamó a su seguimiento y al apostolado en el camino de Damasco El caso de Pablo ilustra mejor que ningún otro la complejidad de las decisiones que se toman en la vida, pues antes de ser apóstol y mártir como reza la rudimentaria inscripción sobre su modestísima tumba, era fogoso perseguidor y encarcelador de cristianos. En su saludo, monseñor Blázquez recordó que la mayor parte de los 498 mártires se vieron ante la alternativa de renegar de la fe cristiana y así salvar su vida, o bien mantenerse adheridos al señor y así perderla De modo admirable, y a veces incomprensible para una sociedad cómoda y cobarde, prefirieron entregar la vida temporal y recibir la vida eterna, recordando las palabras del Maestro: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos La presencia de muchos familiares de los mártires españoles acrecentaba la intensiABC Monseñor Ricardo Blázquez Entregar la vida dad emotiva del primer acto de homenaje a las 498 personas que hoy serán elevadas a los altares, entre los que hay dos obispos, 24 sacerdotes diocesanos, 462 religiosos y religiosas, un diácono, un subdiácono, un seminarista y siete laicos. Aunque proceden de casi toda España hay un claro predominio de mártires de las diócesis de Madrid y de Toledo, representadas en Roma por sus respectivos cardenales, Antonio María Rouco Varela, quien intervendrá en la misa de Beatificación que hoy preside el cardenal José Saraiva Martins, y Antonio Cañizares, quien tomará la palabra en la misa de acción de gracias del lunes, presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado. Igual que las calles de Roma están llenas de peregrinos españoles, la prensa italiana comienza a descubrir la tremenda extensión y virulencia de la persecución religiosa en la España violenta y mayoritariamente analfabeta de aquellos trágicos años 30. Aparte del elevado número de mártires- -más de 10.000- -y del extraordinario tamaño de esta Beatificación, la más numerosa de la historia de la Iglesia católica, llama la atención la juventud de muchas de las víctimas. Otilia Alonso González, religiosa dominica de la Anunciata, era una asturiana de 19 años. Federico Cobo Sanz, un aspirante salesiano de Valladolid, tenía 16 años cuando unos milicianos le sacaron de su casa y le dieron muerte en Madrid. La celebración de hoy eleva a 559 los beatos proclamados por Benedicto XVI en 36 ceremonias, de las cuales 5 han tenido lugar en el Vaticano y el resto en una veintena de países de todo el mundo. La última, hace sólo dos días en Austria, fue la del agricultor Franz Jägerstätter, decapitado en 1943 por negarse a servir en el ejército de Hitler.