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20 ESPAÑA Veinticinco años del primer triunfo socialista DOMINGO 28 s 10 s 2007 ABC El fin de la Transición se produce con el ingreso de España en Europa Juan Pablo Fusi s Historiador Fusi, que ha escrito obras sobre el País Vasco, el problema identitario, los nacionalismos y la democracia, sostiene que el retorno de la izquierda en 1982 no fue rencoroso ni dramático TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: SIGEFREDO MADRID. En las elecciones de 1982 se produjo un nuevo escenario que habrá de prolongarse hasta 1996 y que sólo se invertirá en 2000. En aquella ocasión votaron 3.200.000 ciudadanos más que en 1979. El PSOE le arrebató al PCE la mitad de los votos que éste había logrado antes; y el 30 por ciento del electorado de UCD le confió su destino. AP- PDP mejoraba sustancialmente, pero quedaba muy lejos, con algo más del 50 por ciento de los votos recaudados por el candidato vencedor. no fue rencoroso, ni vengativo ni dramático. lo mismo en libros que en fascículos. Los premios Planeta durante esos años han reflejado la guerra y la posguerra. En 1981 se conmemoró el cincuentenario de la República y ahí están todas las revistas, especializadas o no. También se constituyó en el País Vasco una comisión para el estudio del bombardeo de Guernica. TVE hizo una serie documental sobre la guerra de cuarenta y tantos capítulos con un plantel presidido por Tuñón de Lara y donde figuraba, entre otros, García de Cortázar; es decir, muy amplio y plural. En 1986 y 1987 Valencia acogió encuentros sobre la República y el Congreso de intelectuales antifascistas del 37. En 1990, siendo ministro Semprún, se celebró el año Azaña. Sobre Lorca se ha hecho hasta una serie de TVE dirigida por Bardem. ¿Pacto de silencio? La atención ha sido permanente y la bibliografía supera a la de la Segunda Guerra Mundial. -Su amigo Javier Tusell- -cuyo libro sobre La Transición a la democracia (Espasa) ha prologado- -situaba el fin de ese periodo en la victoria electoral socialista. ¿Se había convertido el PSOE en un partido de centro? -En aquellos años se decía que España se gobernaba desde el centro. En 1982 ya es un PSOE cuyo apoyo electoral no se limita a un espectro ideológico. Las políticas que se hacen entre 1982 y 1990 (luego estallan los escándalos de la corrupción y los GAL) son importantísimas y se ve cómo los socialistas- -al principio inexpertos, sesentayochistas y con toda clase de herencias radicales- -se convierten, al día siguiente de ganar las elecciones, en hombres de Estado responsables, sabedores de en qué país se encuentran y de cuáles son sus necesidades inmediatas. Creo que, efectivamente, el electorado español siempre ha ido apoyando opciones moderadas. Primero apostó por la UCD de Suárez y, luego, por otro líder joven y atractivo, como Felipe González, hombre con un gran interés en la política internacional y que tomó iniciativas a la vez valientes e impopulares en el ámbito económico, cuando emprendió la reconversión industrial. También muy discretamente pone en marcha una reforma militar que no hiere la susceptibilidad de los viejos mandos y que transforma el ejército heredero de la guerra civil en otro moderno. Fue una etapa de gran importancia para la estabilización de España tras el 23- F y, claro, para la de la izquierda desde 1936: su retorno al poder -Una de las razones de la Ley de Memoria Histórica fue el rechazo a un pacto de silencio -Otros historiadores aplazan el fin de la Transición hasta 85- 86, cuando España ingresa en la CE y confirma su permanencia en la OTAN, aunque el gran impulso de todo ello se produjo durante el Gobierno Calvo Sotelo, pero lo materializan los socialistas. Creo que ahí se completa la Transición. -Parafraseando a Günter Grass, la guerra dejó una huella indeleble en la conciencia y en la historia de los españoles. Pero no hubo ningún pacto de silencio sino un nuevo comienzo desde la conciencia, el recuerdo, la memoria y el conocimiento de lo ocurrido. -Ahora también se han cumplido 25 años del juicio del 23- F. ¿No puso en evidencia que el ejército no era tan golpista en 1981? -Yo invito a los lectores a ver los anuarios de publicaciones de los años 77 y 78, que difunde el Ministerio de Cultura, y verán que el tema dominante era la República y la Guerra Civil. El retorno de los exiliados lo vimos en directo ya fuera Madariaga, Pasionaria o Sánchez Albornoz. Un millón de personas acompañó los restos de Largo Caballero al cementerio. La guerra civil española, de Thomas, se ha vendido en quioscos -Entonces, el pasado ¿no se echó al olvido -La gente prefiere creer en grandes conspiraciones tras algunos accidentes históricos; por ejemplo, que hubiera no uno sino tres golpes y que estuvieran implicados el Rey y figuras del PSOE. -Tomado en su conjunto, ello es así. Al fin y al cabo, sólo se movilizan y apoyan el golpe una capitanía general y algunos regimientos de las cercanías de Madrid. Y esto será así se descubra lo que se descubra. Tal fue la realidad. La investigación histórica, como es natural, buscará aclarar mejor dónde estaba cada uno; y si es que había más implicados, por qué no se sumaron. Juan Pablo Fusi en la sede de la Fundación Ortega y Gasset cho más aburrida que esa fértil imaginación. Los historiadores tenemos prevención contra todas esas fabulosas y laberínticas teorías conspirativas. Es verdad que hay acontecimientos que ocurren con auténtica fatalidad y no ocultan ninguna trastienda; como es verdad, también, que hay otros a los que se quiere explicar mediante grandes fuerzas impersonales, cuando en realidad se deben al error o al acierto de algún actor político. Cualesquiera que sean las tramas, las posiciones, las conversaciones que pudiera haber habido, lo cierto es que al final Milans se sublevó casi solo. Y creo que pueden concluirse dos cosas. 1) Si bien es verdad que al ejército no le agradaba lo lejos que se llevaba el proceso democratizador, y que muchos militares compartían las críticas que el propio Milans había hecho, por ejemplo, desde ABC... todo eso no significa que participaran en la conspiración y el golpe. Y 2) Con placer o sin placer, con más o menos titubeos, el hecho cierto es que el ejército obedeció al poder civil, bien sea por respeto y lealtad al Rey, y no secundó aquel golpe de Estado. -Pero la realidad suele ser mu- Reforma de la Ley Electoral -La actual Ley Electoral es proporcional con corrección mayoritaria, una corrección que penaliza al segundo partido y prima al primero y a los terceros. Para moderar la deriva nacionalista, ¿no convendría cambiar la Ley d Hondt? -La reforma de una Ley Electoral muchas veces es más importante que cambiar la Constitución. En general, leemos muy a fondo las constituciones y prestamos menos atención a la importancia de las leyes electorales. Hablar a ligera de la reforma de esa ley no es conveniente. Lo que sí es conveniente es que se estudie en profundidad, se hable y se vaya creando un clima entre los constitucionalistas, los profesores de Derecho... Al margen del malestar que nos pueda producir la presión de los nacionalismos, una reforma electoral que disminuyera su representación provocaría una confrontación terrible con ellos. Creo que hay que pensar a fondo, dada la naturaleza del Estado autonómico español, si existe una disfunción en el sentido de que los terceros partidos arrojan una representación muy superior a la real. En fin, creo que es una ley cuyo cambio tendría que tener el apoyo mayoritario de las fuerzas políticas. -Este año también se cumple el centenario de Tarancón. No se ha ponderado lo suficiente el papel que la Iglesia desempeñó bajo la guía de aquel cardenal ilustrado, aperturista y conciliar. -A partir de finales de los 50 y ya en los años 60, España se va convirtiendo en una nación cada vez más secularizada. La educación, sobre todo la secundaria, había sido un monopolio de la Iglesia hasta los 60, y sólo en 10 años se invierte la balanza: la educación pública controla más del 60 por ciento de la enseñan-