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14 ESPAÑA La proclamación de Rajoy s El PP cierra filas DOMINGO 28 s 10 s 2007 ABC Los fracasos de Z, la fortaleza propia y las encuestas dan moral de victoria al PP Rajoy apuesta ante las elecciones por centrarse en ofrecer un proyecto nacional frente al empeño del PSOE por apoyarse en la imagen personal de Zapatero ÁNGEL COLLADO VALENCIA. Patriotismo, sensatez, sentido del Estado y regreso al consenso de la Transición. Con esas cuatro ideas, la exhibición de fortaleza del partido, el optimismo que insufla al PP la capacidad de Zapatero para crear problemas- -ya hasta en su fuerte, las operaciones de imagen- -y las últimas encuestas, arrancó Mariano Rajoy en Valencia para recorrer el tramo final de su segunda carrera con meta en La Moncloa. Un mar de 10.000 banderas de España, del PP y de la Comunidad Valenciana en un auditorio de diseño, el de la Feria de Valencia, abarrotado por 15.000 personas desde una hora antes de que empezara el acto, con globos y confeti para una traca final muy americana compusieron la escenografía de un acto preelectoral que trasmitía esperanza de victoria, inevitable en una tierra donde los populares barrieron a los socialistas en mayo pasado. Ya antes de que empezara el mitin, la difusión de los sondeos que maneja el partido en la Comunidad Valenciana, con un pronóstico de subida de dos a tres escaños en las generales sobre los resultados de 2004, contribuía a la euforia del ambiente. Otras encuestas del partido establecen subidas similares en provincias de la Andalucía oriental, e incluso en regiones como Extremadura, tan poco proclives, al menos en Badajoz, a las siglas del PP. El resultado, en un pañuelo, ya con cierta ventaja del partido en la oposición y con la vista puesta en lo que pueda ocurrir en Cataluña, feudo electoral de Zapatero donde se concitan estas semanas las torpezas e ineficacia del Gobierno. Las circunscripciones catalanas, en especial Barcelona, tienen buena parte de las claves del resultado electoral de marzo próximo y los designios allí son especialmente inescrutables. En el PP no se han molestado en encargar sondeos en la comunidad porque los acontecimientos desde el verano, el caos en servicios e infraestructuras y la crisis política, hacen inservibles los sondeos. Dirigentes y simpatizantes dejaron entrever sus ilusiones de victoria en el pabellón de la feria. Estaba la dirección del partido, los poderes reales de los presidentes de las Autonomías, y una nutrida representación de alcaldes y parlamentarios. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del alcalde de Polop (Alicante) Alejandro Ponsoda, ocho días después de ser tiroteado en la puerta de su casa. Después todo fueron ovaciones y saludos. En el paseíllo hasta la tribuna y filas de autoridades, las bases del PP demostraron quienes son sus favoritos después de Rajoy: Rita Barberá, por supuesto, pero también Esperanza Aguirre y María San Gil, la más aclamada en cuanto la reconocían. Los militantes, que no deben entender muy bien las peleas internas, igual saludaban a Francisco Camps que a Eduardo Zaplana, en un discreto extremo de la primera fila con los otros portavoces parlamentarios del partido: Pío García Escudero y Jaime Mayor Oreja. Los organizadores del acto acertaron a retratar la imagen de unidad que quieren dar ante la inminencia de las elecciones. Rajoy triunfó con su discurso patriótico- -no faltó un sonoro viva a España -y de llamamiento a la unidad y el sentido común. Más humilde y menos irónico que otras veces, pero sobre todo muy convencido de que es su hora, aunque sólo sea por la exigencia de mantener en pie la España constitucional de 1978, el presidente del PP se empeñó en repetir un vamos a ganar que en todo el partido empiezan a Rajoy dio un cambio a su mensaje para hacerlo más positivo, llamar a la integración, y a la concordia creerse de verdad por primera vez desde 2004. Rajoy se ofreció como es, consciente de que tiene que apostar por presentarse como hombre sensato, de principios y de Estado y renunciar a competir en simpatía con Zapatero. Proyecto nacional frente a imagen personal parece ser la partida de las elecciones. En esta legislatura el Gobierno no ha sabido construir- -todo lo contrario- -y la oposición tampoco ha ofrecido una alternativa, entre otras cosas porque Zapatero eludió definir un plan ordinario de gestión y prefirió las reformas institucionales y la negociación con ETA como sus tareas primordiales. Rajoy sí que dio ayer un cambio a su mensaje para hacerlo más positivo, para llamar a la integración, el consenso y la concordia Ofrece un proyecto en el que lo único importante sea lo que une a los españoles Es la oferta que le da margen para la victoria. Homenaje a Ponsoda Aguirre, Valcárcel, Arenas, Trillo y Gallardón, en la proclamación de Rajoy como candidato EDUARDO MANZANA