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6 OPINIÓN DOMINGO 28 s 10 s 2007 ABC AD LIBITUM DEL NUEVE LA PRUEBA PROVERBIOS MORALES PROYECCIONES tido común les inclinaba a pasar por alto las posibles N los Estados Unidos, Sergi Xavier Martín hapsicopatías o neurosis incurables de sus agresores. En bría sido clasificado como basura blanca (whiel caso de Sergi Xavier Martín, el sentido común de la te trash) una categoría entre racista y clasista justicia se debate perplejo entre la sanción penal o la que sigue en vigor, sobre todo en el Sur profundo. Sus prolongación de su eficacísimo tratamiento psiquiátriequivalentes de Alabama son objeto del mismo tipo de co. Mientras tanto, Sergi Xavier Martín se pavonea por desprecio que profesa a los inmigrantes, pero es dudoso los bares de Santa Coloma de Cervelló, usando a los peque Sergi Xavier Martín tenga noticia de ello. Hemos coriodistas como cenicero, y en la población inmigrada nocido atisbos de la historia familiar del personaje, e inhispana prende un sentimiento de agravio que cluso hemos oído a su psiquiatra explicar los inpodría haberse evitado si jueces y fiscales hubietríngulis de la violencia del tal Sergi Xavier Marran estado a lo suyo. De catarsis latina califitín. Un mágico prodigioso, el psiquiatra en cuesca la reacción de las asociaciones de emigrantes tión. Después de la tira de años de tratamiento, El Tiempo, de Bogotá, que no es precisamente el paciente va y la emprende a coces con una niprensa amarilla. Los que hemos vivido en Hisña. Da escalofríos imaginar lo que habría hecho panoamérica sabemos que el racismo difuso en de no mediar el comecocos. nuestras repúblicas hermanas no admite comUna de las cosas que ha dicho el psiquiatra paración, por abrumador, con el que pueda dartiene verdadera gracia, aquello de que Sergi XaJON se en España, donde sólo medra en la marginalivier Martín se había limitado a aporrearse a sí JUARISTI dad social y política. Las asociaciones de emimismo; o sea, a lo que más odiaba de su propia grantes tienen toda la razón al exigir que se ponga fin, personalidad. Me recordó algo leído hace muchísimo aplicando tajantemente el rigor de la ley, a las fechorías tiempo en un ensayo de Thierry de Maulnier: que el made skins, nazis y psicópatas, pero convertir cualquier tón fascista aplastaba en el obrero su propia imagen hupercance administrativo en un incidente racista sería millada de hortera de barrio. A este fenómeno el psiuna estupidez. También a los autóctonos el ayuntamienquiatra de Sergi Xavier Martín lo llama proyección. El to les cierra los chiringuitos que no dejan dormir al veverdugo se proyecta en la víctima. Será verdad, pero soscindario. Y hay otra cosa que conviene dejar clara: a los pecho que hubo que esperar a que inventasen el cine paespañoles normales, que somos la mayoría, las sutiles ra encontrar un concepto exculpatorio tan estupendo. distinciones entre castas y tonalidades de piel habituaAntes, todo se remitía al misterio de la iniquidad y a la les en las sociedades criollas nos parecen casposos y resentina del corazón humano. Sin duda, lo de la proyecpugnantes atavismos. O sea, que aquí no es preciso vesción es un progreso. Victimiza al verdugo y escamotea a tirse de china poblana para reivindicar derechos. Sula víctima, convertida en mera pantalla donde su tortubrayar diferencias que los españoles no advertimos es rador se proyecta. Yo soy la bofetada y la mejilla, que desencillamente absurdo, cuando hay tanto que nos une, cía el Buda. Sí, debe ser así si lo afirma mi psiquiatra, de entrada, a los hispanohablantes de ambos lados del pensará Sergi Xavier Martín. Pero qué raro que no me Atlántico. Bastante más que la lengua, por cierto. Cuanduela. to antes convirtamos la catarsis latina en catarsis espaLa psiquiatrización de la justicia ha resultado catasñola, sin folclorismos, antes recuperaremos el sentido trófica. A Thierry de Maulnier los obreros franceses no común de la justicia, antes superaremos indignaciones se lo tomaron en serio (no solían leer a los ensayistas de y vergüenzas y antes dejaremos de dar crédito a proyecderechas, ni a los más razonables) y siguieron tratando ciones, ectoplasmas y otras paparruchas psicodélicas. a los matones fascistas a puñetazo limpio, porque el sen- UANDO se multiplicaba y dividía sin utilizar una calculadora- -se puede, lo juro- -y la aritmética era algo más que un botón en un chisme electrónico, utilizábamos la prueba del nueve para verificar que la cuenta estaba bien hecha y que el resultado obtenido en la operación era el correcto. Algo así vino a ser con respecto a nuestra realidad nacional- -hoy se cumplen 25 años del acontecimiento- -la victoria socialista en las elecciones legislativas de 1982. Cuando Felipe González y Alfonso Guerra se asomaron al balcón del Hotel Palace de Madrid para celebrar con sus entusiasmados seguidores y M. MARTÍN votantes el triunfo del FERRAND PSOE, se pudo comprobar algo que, por cierto, no está demostrado todavía en todas las circunscripciones autonómicas: la Transición, al operarse en su seno una alternancia de poder, acreditaba la validez de la Constitución del 78 y abría las puertas a un futuro de continuidad democrática. Los gobiernos de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo- Sotelo lo hicieron lo mejor que pudieron y supieron y, no sin tormentas circundantes y con escaso reconocimiento de sus méritos, sentaron las bases de un Estado que fue plenamente de Derecho hasta que, ya en tiempos felipistas, se quiso limitar la independencia del Consejo General del Poder Judicial- -ellos sabían por qué- -y la autonomía del Tribunal Constitucional. Así, con muchas ganas y con la certeza jurídica adelgazada, González gobernó un trecenario y, si nos olvidamos de la corrupción y del GAL, su balance fue, como dicen en mi pueblo, mejor que peor. Claro que olvidar lo que debe olvidarse para tal balance es entrar en la desmemoria, algo que no nos perdonarían los sucesores políticos de González. Sólo la nostalgia permite decir eso tan falso de que todo tiempo pasado fue mejor, aunque José Luis Rodríguez Zapatero tienda a demostrar lo contrario. Suárez y Calvo Sotelo asentaron unos cimientos sobre los que González pudo construir un edificio notoriamente mejor que los levantados desde que la Restauración comenzó a flaquear. José María Aznar, si podamos la Historia de fobias y filias, continuó con brío el trabajo de su antecesor y, sólo desde hace tres años, se ha roto la inercia de la mejoría para entrar en el caos que propician y engrandecen las zarramplinadas- -con Z de Zapatero- -de ese figurín sonriente y hueco que el PSOE colocó en la hornacina presidencial. Con la Transición la Nación se fortaleció, recogió ánimos dispersados en la República y el franquismo y los volvió al proyecto común de España. González y Aznar, no sin torpezas operativas, afianzaron esa tarea con responsabilidad y patriotismo. Ya no es así. Crezca o decaiga el empleo y sea cual fuere el PIB, España es un concepto más fofo gracias a Zapatero. Sus pintorescas ideas sobre la paz y la memoria han debilitado el músculo nacional y el nervio del Estado. Con Zapatero no sale la prueba del nueve C E -Este lendakari os da las gracias a los vascos y a las vascas que habéis retrasado vuestro reloj siete mil años.