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ABC SÁBADO 27- -10- -2007 Los ensayos con células madre en párkinson arrancarán en dos años 89 DIENTES SANOS Luis Cabeza Ferrer Presidente de la Asociación Española de Estética Dental SALUD DENTAL Y ALZHÉIMER a enfermedad de Alzheimer es un síndrome degenerativo del cerebro, devastador e irreversible. El deterioro cognitivo que se va produciendo interfiere con la capacidad del paciente de soportar la mayoría de los tratamientos dentales porque interpreta cualquier exploración como una agresión. Esta enfermedad mental lo hace inaccesible al razonamiento por lo que durante el tratamiento odontológico puede reaccionar con irritabilidad o temor. Por tanto la atención bucodental se complica por la dificultad de comunicación y la falta de cooperación. Las personas con alzhéimer presentan a menudo lesiones en la lengua y en la mucosa oral que ellos se provocan porque meten en la boca todo tipo de objetos. Su higiene oral es muy descuidada y lo mismo ocurre con las prótesis que a menudo están rotas o deterioradas. Cuando está deprimido puede tener a nivel de la boca síntomas inespecíficos de carácter crónico como son el dolor orofacial atípico y el síndrome de la boca ardiente: quemazón, escozor, ardor. Además el abandono de la higiene oral consecutiva a la apatía aumenta las posibilidades de caries, inflamación de las encías y movilidad de los dientes. El tratamiento con psicofármacos provoca disminución de la saliva, molestias por tener la boca seca, irritación, dificultad al tragar o al hablar, mayor incidencia de caries y que no soporten las prótesis dentales aunque estén bien realizadas. Esta minusvalía psíquica requiere atención odontológica especial, cepillar los dientes, las encías y la lengua por lo menos una vez al día, retirar las prótesis dentales para limpiarlas, examinarlas para descartar fisuras, desinfectarlas con clorhexidina, comprobar que ajusten bien en la boca y el control de las caries, infecciones y heridas en la lengua y en las mucosas. Recuerde que la paciencia, una risa compartida, una caricia son tan necesarias para el bienestar del paciente con alzhéimer como la buena salud y calidad de vida. L Una paciente de alzhéimer recibe atención en el centro para mayores José Villarreal go porque no quiere asimilarlo cuenta José Luis, su marido. Guadalupe aún no ha seguido ninguna terapia cognitiva. Aguarda plaza en un centro de la asociación Alois Alzheimer para empezar a rehabilitarse. Los expertos defienden medidas de apoyo psicoterapéutico. Talleres de memoria, estimulación cognitiva, tratamientos de orientación, terapias que refuercen la autoestima de los pacientes... cada vez hay más estudios que avalan la eficacia de estas medidas, combinadas con la adecuada medicación, para frenar la llegada de la demencia y mantener en lo posible sus destrezas. El efecto de estas medidas es equiparable al de los fármacos anticolinérgicos que se utilizan para ralentizar el deterioro cognitivo. El problema de estas terapias es su elevado coste económico, por los terapeutas especializados que requiere. Pasqual Maragall también tiene a su favor, su bagaje intelectual. El alzhéimer no hace distinciones. Ataca a catedráticos y a personas sin formación. La enfermedad es la misma, pero cuando se parte de una reserva intelectual importante, los síntomas se retrasan. El único inconveniente es que en las personas más cultivadas, el alzhéimer se vuelve más agresivo, una vez que aparecen los primeros signos de demencia, como acaba de confirmar una investigación estadounidense publicada en la revista Neurology Es como si los mecanismos del cerebro se rompieran y lo que subyace es algo tan grave y avanzado que los síntomas parecen más agresivos afirma Pablo Martínez Martín, director científico del Centro Alzheimer de la Fundación Reina Sofía de Madrid y de la unidad de investigación de esta enfermedad en el Instituto de Salud Carlos III. Los fármacos que ahora se utilizan- -anticolinesterásicos- -pueden retrasar un año el avance de la enfermedad. El beneficio es del 3- 7 Es pequeño, pero lo notan los cuidadores y los enfermos señala. La investigación avanza con pequeños éxitos y también con promesas farmacológicas que se han transformado en fraca- FRANCISCO SECO sos. Los objetivos en los que se trabaja los detalla este experto: uno de ellos es la neuroprotección, retrasar la enfermedad una vez diagnosticada. Si fuéramos capaces de retrasar cinco años la evolución, tendríamos la mitad de casos. Muchos enfermos fallecerían por edad sin haber desarrollado demencia asegura Martínez. También se buscan métodos terapéuticos que no sólo detengan el avance del mal, sino que lo reviertan. En esa línea están las vacunas que limpian las placas de beta amiloide, las lesiones en el cerebro que provocan la pérdida de memoria y la muerte neuronal. Otro línea de trabajo son los tratamientos que a través de neurotransmisores y receptores celulares ataquen un par de mecanismos a la vez. Sabemos que los fármacos que atacan mecanismos simples no funcionan muy bien En estos momentos hay entre 10 y 12 nuevo medicamentos en fase avanzada y puede que en cinco años haya nuevas opciones farmacológicas que mejoren la situación actual asegura Pablo Martínez. Esperanza en cinco años Una enfermedad escrita desde las primeras etapas de la vida El origen del mal Alzheimer, de esta enfermedad del olvido, es aún un misterio. Su origen genético explica apenas el 2 de todos los casos. El resto es una incógnita. Algunas investigaciones demuestran que parte de lo que ocurre está escrito desde la infancia más temprana. Se ha visto cómo influye el nivel económico de la familia en la que nos criamos, el número de hermanos que se hace en la familia, el tamaño de la cabeza, la longitud del cuerpo... Muchas cosas podrían influir desde las primeras etapas de la vida explica Pablo Martínez, director científico del Centro Alzheimer de Madrid. Un estudio, realizado con monjas en Estados Unidos, comprobó cómo los apuntes biográficos cuando contaban 20 años de edad fueron capaces de predecir quiénes sufrirían demencia 40 ó 60 años más tarde. Las que escribieron las notas biográficas más simples se demenciaron más que aquéllas que tenían un denso contenido de ideas. La educación es una de las cuestiones que más influyen en la aparición del alzhéimer. Quizá por la plasticidad neuronal. Es como si los cerebros más simples se agotaran antes y la enfermedad pudiera aparecer antes Más información sobre alzhéimer y rehabilitación en: www. afal. es