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82 CULTURAyESPECTÁCULOS Una ceremonia marcada por el dolor de la Shoah SÁBADO 27 s 10 s 2007 ABC DISCURSO DE AVNER SHALEV, PRESIDENTE DEL YAD VASHEM, MUSEO DEL HOLOCAUSTO DE JERUSALÉN LOS JUSTOS ENTRE LAS NACIONES Valga mi saludo a vosotros, los supervivientes, y mi reconocimiento por vuestra elección. Sois testigos de la brecha del pasado y guiáis el camino hacia el futuro N uestro viaje hacia aquí, a Oviedo, capital de Asturias, España, lo iniciamos mis compañeros de Yad Vashem y yo en Jerusalén, capital de Israel, santa para las tres religiones. Allí declamaron nuestros profetas y establecieron valores eternos para la existencia del hombre, valores que se convirtieron en la columna vertebral de la moral en la civilización occidental. Valores que se derrumbaron en el transcurso del Holocausto. Pronuncio estas palabras ante ustedes hoy, precisamente en la lengua de los profetas, la lengua hebrea. En esta lengua rezaron nuestros padres y nuestras madres. En esta lengua clamaron multitud de ellos Shema Israel Escucha Israel antes de ser asesinados en las cámaras de gas, en las fosas de fusilamiento y en los guetos Durante nuestro viaje de Jerusalén a Oviedo, sobrevoló nuestro avión Europa, en la quefueron asesinados sistemáticamente seis millones de mis hermanos y hermanas. Sus vidas fueron sesgadas, la totalidad de su legado, sus obras y su cultura destruidos. Ello, principalmente por una ideología racista destructiva basada en el odio hacia los judíos y el antisemitismo. Se creó una nueva realidad sin precedentes en la historia de la humanidad. El estudio del curso del Holocausto da sentido a las palabras de Eli Wiesel: No todas las víctimas eran judías, pero todo judío era víctima Seis millones asesinados. Una cifra inconcebible. Sin embargo, nuestra obligación humana es intentar concebirla. Cuando desgrano esa cifra de seis millones convirtiéndola en mi abuelo y mi abuela de Polonia, mis tíos y mis tías y sus hijos pequeños, personas de verdad, de carne y hueso, que nunca conocí y que nunca conoceré ya, enton- ces empiezo a concebir la magnitud de la pérdida. Nahum Fridovitch, hombre de negocios judío, de la ciudad de Grodno en Polonia, fue expulsado con su familia a un gueto. En 1943 se encontró frente a un dilema existencial: sus familiares habían preparado un escondite a salvo de las acciones asesinas de los alemanes. Pero la posible salvación de todos ellos corría peligro por el llanto de tres niños pequeños, dos de ellos nietos suyos. ¿Quién se iba a sacrificar para quedarse con los bebés? El abuelo Nahum decidió quedarse. Quedarse expuesto y acompañar a los niños en su inevitable camino hacia la muerte. La mayor parte de sus parientes fueron descubiertos por los alemanes más tarde, y fueron asesinados también. Sólo uno de los nietos de Nahum, un joven de 15 años, consiguió sobrevivir. Durante año y medio aproximadamente, aquel joven, Félix Zandman de nombre, encontró refugio en un pequeño agujero bajo la casa de Yan y Yanova Pujalsky, una familia polaca cristiana. Al finalizar la guerra, no buscó venganza ni desesperó de este mundo. En cambio, decidió Fé- lix Zandman... construir: cursó estudios superiores, fundó una familia, inventó tecnologías y emprendió actividades económicas fecundas en tres continentes. Pero no hay día en que no sienta dolor por el asesinato de sus familiares. Félix Zandman, nieto de Nahum Fridovitch, en paz descanse, está aquí con nosotros hoy. Nos acompañan también otros supervivientes. Todos ellos se han unido a nosotros con toda lealtad para conservar lamemoriadelHolocausto einteriorizar su significado. Cada uno de ellos vivió en el transcurso del Holocausto tramas existenciales terribles y desgarradoras. No obstante, tras la liberación decidieron escoger la vida. En nombre de los aquí presentes, en nombre del pueblo judío, y si se me permite, en nombre de los hombres civilizados de todas las naciones, valga mi saludo a vosotros, los supervivientes, y mi reconocimiento por vuestra elección. Sois testigos de la brecha del pasado y guiáis el camino hacia el futuro. El escritor español Jorge Semprún, que fue detenido por la Gestapo como miembro de la