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78 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos SÁBADO 27- -10- -2007 ABC Los supervivientes del Holocausto reciben una ovación de los invitados a la ceremonia en el teatro Campoamor de Oviedo El Príncipe insta a seguir trabajando todos unidos por una España cohesionada Don Felipe animó a convivir en la diferencia durante la entrega de los premios Príncipe de Asturias en Oviedo ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS OVIEDO. Su Alteza Real el Príncipe de Asturias hizo anoche un llamamiento a los españoles a seguir trabajando todos unidos para hacer de España una sociedad cada vez más sólida y cohesionada en torno a los valores de la Constitución. A ello, dijo, dedico y dedicaré todos mis esfuerzos como Heredero de la Corona, e instó a convivir en la diferencia y a considerar la diversidad como una fuente de enriquecimiento colectivo Don Felipe transmitió este mensaje en el Teatro Campoamor, de Oviedo, que ayer se engalanó para albergar la solemne ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias. El Heredero de la Corona acudió acompañado por su esposa, Doña Letizia, vestida de color blanco por el modisto Felipe Varela, mientras Su Majestad la Reina, de oro, seguía el acto desde el palco de honor, y fuera, en la calle, una multitud convertía la ciudad en una bulliciosa fiesta, con el atronador sonido de fondo de miles de gaitas, en honor de sus Príncipes. La de anoche fue la tercera ocasión en la que Doña Letizia acompañaba a Don Felipe en esta ceremonia como Princesa de Asturias, pues en 2005 tuvo que conformarse con seguir la entrega de premios por la televisión, desde su casa, ante el inminente nacimiento de su primera hija, la Infanta Leonor. Una ceremonia llena de recuerdos para Doña Letizia, pues también acudió en ediciones anteriores como periodista de televisión. Pero en esta ocasión, los sentimientos personales de la Princesa, como los de todos los invitados, quedaron relegados por la emoción de los supervivientes del Holocausto, que también llevaron anoche su dolorosa experiencia al Campoamor. Dentro del teatro, el himno nacional, interpretado por las gaitas, dio comienzo a la ceremonia y fueron entrando los premiados: el político Al Gore, el escritor Amos Oz, Lady Christiane Dahrendorf (en representación de su esposo, el sociólogo Ralf Dahrendorf, que no pudo asistir al estar convaleciente de una operación) los responsables de las revistas Nature y Science el biólogo Ginés Morata, el piloto Michael Schumacher y los representantes del Museo de la Memoria del Holocausto de Jerusalén, acompañados por diez supervi- El horror del Holocausto vientes de aquella tragedia. En el brazo, los supervivientes del genocidio aún conservan el número con que les marcaron en el campo de concentración y la marca de judío y en el recuerdo permanece inalterable el dolor, inconsolable a pesar del paso del tiempo, por el asesinato de sus familiares y seres queridos. Junto a ellos subieron también al estrado algunos justos entre las naciones aquellas personas que les intentaron ayudar, aún a costa de sus propias vidas, a escapar del genocidio. El público, emocionado, se puso en pie y les brindó un aplauso atronador, primero a cada uno de ellos en solitario, según fueron subiendo al estrado, y después a todos juntos. El aplauso sólo terminó cuando