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ABC SÁBADO 27- -10- -2007 Los tories consiguen sus mejores datos en los sondeos de los últimos 15 años David Cameron 31 LA IDENTIDAD DE LA IZQUIERDA EUROPEA La ideología neoliberal ha colonizado en Europa tanto a socialistas como a democristianos de el economicismo manda y el dinero es rey. La solidaridad es un valor poco cotizado en unas sociedades individualistas sin ética ni principios, en las que cada uno se las arregla como puede. La izquierda tradicional y la nueva izquierda navegan sin rumbo, sobre todo en términos europeos. Lo que sucede en Francia, donde Nicolás Sarkozy pesca en aguas socialistas al compás de políticas erráticas y populistas es una vergüenza. Y, simultáneamente, un síntoma de lo que puede suceder en nuestros países si no sobrevienen, como espero, nuevos vientos de justicia, racionalidad y progreso. Recientemente, el semanario francés Le Nouvel Observateur se preguntaba, a propósito de un libro de Bernard- Henry Lévy ¿Es posible aún ser de izquierda? y continuaba. ¿Todavía tienen sentido las diferenciaciones ideológicas? Me atrevo a responder que tienen hoy más sentido que nunca. Según mi punto de vista ser de izquierda para un europeo, no sólo es tener un pasado coherente, antifascista, anticolonialista, es también estar a favor de una democracia económica y social (no de una democracia liberal es luchar contra las desigualdades sociales, ser partidario de una Europa política y social capaz de ser solidaria con todos sus integrantes y con todas las regiones del mundo donde se sufre. es apoyar las grandes causas de la defensa del ambiente, de los derechos humanos y de la igualdad de todos los seres humanos independientemente del sexo, opción sexual, raza, religión o condición social; es defender la primacía de la política sobre la economía y de la ética contra la mezcla explosiva de los negocios y la política, es ser tolerante y aceptar a quienes son diferentes de nosotros, el multiculturalismo y el laicismo, o sea la separación del Estado y las iglesias; es identificarse con un sistema capaz de corregir las desigualdades, con un Estado de Derecho y un Estado intervencionista particularmente en las esferas de la Salud, la Justicia, la Enseñanza y el conocimiento y la lucha contra la explotación de los menores. No me parecen diferencias de poca monta. Mário Soares ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal Gerhard Schröder se dirige al Congreso. A sus espaldas, el reelegido presidente del SPD, Kurt Beck AFP El SPD alemán quiere dejar de ser el socio invisible de Merkel Kurt Beck fue reelegido ayer presidente del partido con un giro antirreformista y el apoyo del 95 de los votos RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL HAMBURGO. El SPD alemán se rebusca a si mismo entre las nieblas de Hamburgo ¿Son los socialdemócratas suficientemente sociales? Y si no ¿qué hacen en política? La respuesta desvela el sueño a los políticos que se sitúan a la izquierda del centro, pero ayer el SPD apenas habló de imagen- -más que de contenido- -social. Un 73 entiende que no es suficientemente social y un 27 que sí, según una encuesta de la NTV Kurt Beck fue reelegido presidente, y mejor de lo esperado, pero ante su discurso simple y ecuménico el protagonista de la primera jornada de un congreso, que busca desesperadamente ser catártico, fue el ex canciller Schröder. Esto da que pensar a los analistas que ven a Beck con el suficiente respaldo (95,5 para ser candidato, al tiempo que rumorean aún la vuelta de Schröder. El SPD tendrá en cuenta que sólo un 16 de votantes querrían a Beck en 2009, frente a una Merkel que cosecha un 59 Además, el ministro Steinmeier está tan bien o mal situado como Beck para una candidatura. El SPD gobierna con la CDU, pero resulta tan invisible que sus simpatías caen más de 10 puntos tras el partido de Merkel. Indecisión y desorientación ante la canciller y la gran coalición han dejado al SPD en vía de servicio, entre el tranquilo toreo de Merkel y las bases pidiendo sangre y perfil matador a Beck desde la barrera. tos económicos, no dejéis que otros se cuelguen las medallas pero lo más importante es que por primera vez cuestionó su propia Agenda 2010: No es sagrada, es modificable avisó, lo que pareció liberar un discurso más social para las próximas campañas regionales, al tiempo que apuñalar a su defensor y antiguo escudero, el hoy vicecanciller Müntefering que queda en la picota. Para Beck, la vía del SPD está con una racionalidad económica y una inclusión solidaria de todos, intentando alejar el fantasma populista que se le critica y alegando que eso es cosa de Lafontaine y su Nueva Izquierda. Llamó a Merkel radical veleidosa y liberaloide con el aplauso de los delegados y la consternación de su vicepresidente y ministro de Finanzas Steinbruck. El resultado del congreso puede ser todo menos claro, pues el espaldarazo al hasta hace días criticado Beck ha dejado sin agua nada menos que al vicecanciller Franz Müntefering, que persiste en proseguir las reformas que han sacado a la economía de la depresión. Pero lo rodea de dos vicepresidentes del partido reformistas, como el también posible candidato a canciller Steinmeier y Steinbruck, y como tercera a la rebelde y resocializante Andrea Nahles, cuyo peor resultado tal vez sea cautela frente a una deriva populista. Operación de imagen La floja alocución de Beck buscó apaciguar a sectores- -divididos entre si son o no suficientes las reformas acometidas- -y emplazó al partido a poco más que a una operación de imagen, representando mejor los valores socialdemócratas y bajando a la calle para sentir y ser sentidos por la gente. Schröder reivindicó para el anterior gobierno del SPD los éxi- El protagonista de la primera jornada del congreso fue el ex canciller alemán Gerhard Schröder n el mundo complejo y contradictorio del primer decenio del siglo XXI la izquierda política y social europea parece estar a la deriva. El colapso del comunismo, identificado con el totalitarismo- -gulags, violaciones de derechos humanos, atraso económico y tecnológico... -creó un vacío que ocupó la ideología neoliberal. Ésta, insensiblemente, colonizó Europa, tanto a los gobiernos presididos por socialistas, laboristas o socialdemócratas como a los demócratas cristianos, algunos convertidos en populares; es decir, a las dos familias políticas que históricamente construyeron Europa, desde el Tratado de Roma de 1957 hasta el impasse en que hoy se encuentra. Esta colonización desacreditó a socialistas y socialcristianos, artífices del progreso de las sociedades de bienestar europeas durante cuatro décadas. Las distinciones entre izquierda y derecha se esfumaron y abrieron camino a las políticas neoliberales conservadoras, particularmente en el plano social, recortando conquistas políticas y sociales que caracterizaron al modelo europeo de posguerra. El descrédito de la política- -y de los políticos sin convicciones firmes- el uso del marketing y el advenimiento de las democracias mediatizadas al servicio de intereses económicos, restaron representatividad al Parlamento, disminuyeron el peso de los partidos- -como si no contaran las diferencias- -y debilitaron el movimiento sindical, dejando paso al populismo (que ya en la antigua Grecia significaba tiranía) Afortunadamente el neoliberalismo, como ideología global, también está en decadencia, particularmente en América del Norte, como lo demuestra el desprestigio de la Administración de George W Bush. El fenómeno de la mala reputación de la política y de los partidos se ve en toda Europa, don- E Comunica- IPS