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28 RELIGIÓN SÁBADO 27 s 10 s 2007 ABC Fe y religiosidad Angélica Velasco Nueva superiora de las agustinas misioneras La española Angélica Velasco ha sido elegida nueva superiora general de las Agustinas Misioneras. La elección se ha producido durante la celebración, en Roma, del XX Capítulo General de la Congregación. Nacida en Castrillo Tejeriego (Valladolid) y licenciada en Químicas, Velasco Rey ha ejercido cargos de responsabilidad como responsable de las novicias de la congregación. Homenaje en Toledo 25 años de la primera visita de Juan Pablo II El Arzobispado de Toledo conmemorará el 25 aniversario de la histórica primera visita de Juan Pablo II a España, con un ciclo de conferencias que tendrán lugar en el salón de concilios de la diócesis los días 6, 7 y 8 de noviembre. Los ponentes serán el cardenal Rouco Varela, el obispo de Tarazona, Demetrio Fernández, y el catedrático de Economía Juan José Tomás. Peter- Hans Kolvenbach Publicada la obra del general de los jesuitas Cuando apenas restan tres meses para que Peter- Hans Kolvenbach haga oficial su renuncia al frente de la Compañía de Jesús, la Provincia de España acaba de publicar una selección de sus escritos. La obra coordinada por Alfredo Verdoy, está destinada especialmente a los miembros de la Compañía. Kolvenbach renunciará en la congregación general del próximo enero. Juan Pablo II ABC Cartas de amor y de martirio Bartolomé Blanco falleció a los 21 años en la cárcel provincial de Jaén, asesinado por su condición de católico. Perdonó a sus verdugos, y pidió a sus familiares que también lo hicieran. Amó a su novia hasta el final. Y más allá, como demuestran sus cartas POR JESÚS BASTANTE MADRID. Maruja del alma: tu recuerdo me acompañará a la tumba y mientras haya un latido en mi corazón, éste palpitará en cariño hacia ti. Dios ha querido sublimar estos afectos terrenales, ennobleciéndolos cuando los amamos en Él. Por eso, aunque en mis últimos días Dios es mi lumbrera y mi anhelo, no impide que el recuerdo de la persona más querida me acompañe hasta la hora de mi muerte El 1 de octubre de 1936, la víspera de su ejecución, el joven Bartolomé Blanco, cooperador salesiano de 21 años, residente en Pozoblanco (Córdoba) escribió la última carta a su novia Maruja desde la prisión provincial de Jaén. Ella no estará mañana en la plaza de San Pedro de Roma, donde su amor será beatificado, junto a otros 497 mártires de la fe en España. Murió hace unos años. Pero su recuerdo, el de su amor, permanece vivo en la devoción al que pudo ser su esposo. ABC ha tenido acceso a las cartas que, publicadas en la positio han colaborado de forma decisiva para que mañana Bartolomé Blanco sea elevado a los altares. Dos cartas, una a su novia, y otra a su familia, a quienes declara su última voluntad: Perdón, perdón, y perdón hacia sus asesinos, pero indulgencia que quiero vaya acompañada del deseo de hacerles todo el bien posible. Así pues, os pido que me venguéis con la venganza del cristiano: devolviéndoles mucho bien a quienes han intentado hacerme mal En su misiva a Maruja, el mártir perdona, y agradece, a quienes le condenan, puesto que al querer denigrarme, me han ennoblecido; al querer sentenciarme, me han absuelto; y al intentar perderme, me han salvado. Al matarme me dan la verdadera vida y me abren de par en par las puertas del Cielo En el juicio al que fue sometido Bartolomé Blanco, según las crónicas oficiales, el nuevo beato se defendió solo ante el tribunal. El juez y el secretario quedaron admirados de su elocuencia y de la firmeza con que defendió sus profundas convicciones religiosas. Trataron incluso de ganarlo para su causa al comprobar sus cualidades como líder social pero no hubo caso. Antes de entrar a la celda reservada a los condenados a muerte, Bartolomé repartió sus ropas entre los presos más necesitados, mientras confortaba a los que, como él, morirían al rayar el alba. Era tanta su alegría que parecía dar la impresión de ir a un banquete o a una boda declaró, años después, un preso que logró salvar la vida en la cárcel de Jaén. La que fue su última noche, Bartolomé escribía a su amada Maruja, cuando me quedan pocas horas para el definitivo reposo, sólo quiero pedirte una cosa; que en recuerdo del amor que nos tuvimos, y que en este instante se acrecienta, atien- LA MISIÓN Jesús Higueras TESTIGOS DEL AMOR DE CRISTO a verdad a nadie ofende. Por eso, sorprende escuchar las manifestaciones negativas que en estos días han surgido con motivo de la beatificación de casi 500 mártires durante la Guerra Civil. Pretenden politizar la fe, identificar a la Iglesia con un bando, pero cualquier persona que quiera atenerse mínimamente a los hechos, que haya leído las actas que narran el modo de morir de estas personas, debe reconocer que dieron su vida por amor a Cristo y a su Iglesia, y que lo hicieron heroicamente, pues todos morían perdonando a sus asesinos, imitando al primer testigo de la verdad, que fue Jesús crucificado. Saber que el amor está por encima de la política debería ser patrimonio común de todos y una gloria para los dos bandos, pero algunas personas lo malinterpretan y pretenden confundir a aquellos que asistiremos con gozo a este momento tan bello de la historia de España Los cristianos y todas las personas de buena voluntad celebraremos que el amor es más fuerte que el odio, que el perdón no sabe de vencedores ni de vencidos. Estos mártires nos siguen hablando, después de varias décadas, de que el Evangelio de Jesús sigue siendo el auténtico camino de reconciliación y que aquellos que murieron por no renunciar a su fe son auténticos testigos. Va a ser un día grande para todos los españoles de buena voluntad, católicos o no. El que lo quiera interpretar en clave partidista o política, jamás será capaz de acceder a la verdad. L Bartolomé José Blanco, asesinado cuando tenía 21 años das como objetivo principal a la salvación de tu alma, porque de esa manera conseguiremos reunirnos en el cielo para toda la eternidad, donde nada nos separará ¡Hasta entonces, pues, Maruja de mi alma! No olvides que desde el cielo te miro, y procura ser modelo de mujeres cristianas, pues al final de la partida, de nada sirven los bienes y goces terrenales, si no acertamos a salvar el alma prosigue Bartolomé, quien envía a su novia todo mi amor sublimado en las horas de la muerte El beato pidió a su novia que no le olvidara, y que mi recuerdo te sirva siempre para tener presente que existe otra vida mejor, y que el conseguirla debe ser la máxima aspiración Sin embargo, y como despedida, le implora: Sé fuerte y rehaz tu vida, eres joven y buena, y tendrás la ayuda de Dios que yo imploraré desde su Reino. Hasta la eternidad, pues, don- ABC En el cielo nadie nos separará Perdón y agradecimiento de continuaremos amándonos por los siglos de los siglos. Bartolomé A la mañana siguiente, antes de ser conducido al camión que le iba a llevar al lugar de la ejecución, Bartolomé Blanco se descalzó. Él mismo explicó este gesto a quienes lo conducían a la muerte: Jesucristo fue descalzo al calvario, así quiero ir yo también Antes, había besado las esposas que le colocó un guardia de asaltó, mientras apuntaba que besos estas cadenas que me han de abrir las puertas del cielo Minutos después, frente al pelotón de fusilamiento, sin vendas en los ojos, Bartolomé cayó junto a una encina, perdonando a quienes lo mataban. En Pozoblanco, mientras tanto, otra vida se truncaba: Maruja quiso irse con él. Pero no pudo. Las cartas del beato Bartolomé Blanco están disponibles en www. abc. es