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88 CIENCIAyFUTURO Medio Ambiente VIERNES 26 s 10 s 2007 ABC Cuatro de cada diez españoles usarían menos el coche para no contaminar Un 53 por ciento están en contra de que se restrinja el consumo de agua A. ACOSTA MADRID. Aunque los atascos cada mañana en algunas de las principales ciudades españolas no reflejen lo mismo, un 46,3 por ciento de los españoles estarían dispuestos a restringir el uso del coche para reducir los niveles de contaminación. Así se desprende de los resultados del Estudio sobre las actitudes de los españoes hacia la energía y el agua elaborado por la Unidad de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Fundación BBVA. Por el contrario, un 52 por ciento no comparten la idea de incrementar los impuestos a la gasolina para reducir el uso de automóviles. Sin embargo, y a pesar de que rechazan este aumento impositivo, sí se muestran dispuestos a pagar más por gasolina mezclada con biocarburantes (56 Lo mismo ocurre con la electricidad que se consume en los hogares. Aunque el 63 de los españoles se oponen a un aumento lineal de las tarifas eléctricas, el 55 no tendrían inconveniente en pagar un poco más si la electricidad procediera de fuentes renovables. Unos resultados que reflejan una mayor conciencia de la sociedad sobre los problemas de nuestros consumos en el medio ambiente, pero que tampoco esconden lagunas sobre algunas cuestiones que las administraciones consideran prioritarias. Es el caso de la energía nuclear, sobre la que el Gobierno ha prometido su progresivo abandono por tratarse de una demanda social. Sin embargo, algo menos de la mitad de los entrevistados (44 saben que existen centrales nucleares en España, y apenas un 14 responden correctamente acerca del peso que este tipo de energía tiene sobre la totalidad de la energía consumida en nuestro país. Entre los que conocen que hay centrales nucleares en España, un 36 %l as consideran seguras y un 35 %i nseguras. Si bien sólo el 30 contestan afirmativamente a que una de las ventajas de la energía nuclear es que no produce dióxido de carbono. El rompehielos estadounidense Healy en una misión científica el pasado mayo en el mar de Bering AP La Casa Blanca censura datos sobre el cambio climático Polémica en torno a la manipulación de un testimonio ante el Senado sobre el impacto del cambio climático en la salud PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. En Estados Unidos, la última polémica sobre el cambio climático no tiene nada que ver con Al Gore o el primo de Mariano Rajoy. Esta vez, la Casa Blanca se enfrenta a las críticas por haber editado intensamente el testimonio escrito sobre el impacto sanitario del calentamiento global, presentado esta semana al Senado por la responsable de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, la doctora Julie Gerberding. Antes de su cita en el Congreso, la doctora Gerberding remitió a la Casa Blanca un documento que tenía 12 páginas plagadas de referencias al cambio climático como un problema de salud pública en Estados Unidos. Pero después del tamiz presidencial, el testimonio quedó reducido a tan solo 6 páginas, sobre todo centradas en los esfuerzos para hacer frente a estos potenciales riesgos. Altos cargos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades han hecho saber su malestar por esta forma de censura científica, reprochándose que la Casa Blanca ha diluido flagrantemente el contenido de este documento. Sin que la mayoría demócrata en el Senado haya tardado mucho en exigir responsabilidades y una investigación. Entre el material suprimido se incluyen desde la queja de la falta de importancia que se otorga a estas cuestiones hasta detalles sobre cuántas personas podrían sufrir problemas de salud en virtud de un sostenido aumento de temperaturas. Además de eliminarse argumentos científicos sobre qué tipos de enfermedades podrían verse impulsadas por un clima más caliente y un mayor nivel de las aguas oceánicas. Abarcarían problemas cardiacos, respiratorios y el previsible aumento de las enfermedades contagiosas. Con todo, la intervención de la Casa Blanca sobre el testimonio escrito de la doctora Gerberding no ha llegado hasta sus pronunciamientos en persona ante el comité del Senado que debatirá la semana que viene la propuesta legislativa de un recorte para el 2050 del 60 de las emisiones contaminantes de Estados Unidos vinculadas al efecto invernadero. A preguntas de los senadores, la doctora ha expresado su certeza sobre el impacto del cambio climático en material sanitaria. A su juicio, en algunas de estas áreas no es una cuestión de si va a ocurrir en algún momento, es más bien una cuestión de a quién va a afectar, qué, cómo y cuándo La Casa Blanca ha intentado defenderse argumentando que la prerrogativa de editar los testimonios escritos de altos cargos ante el Congreso en esta ocasión se ha limitado a eliminar algunas cuestiones dudosas y generalizaciones. Sin embargo, diferentes especialistas insisten en que el testim 0o nio de la doctora Gerberding ha sido destripado desde un punto de vista científico. Esta no es la primera vez en que la Casa Blanca es acusada de poner presión política sobre el problema del calentamiento global. Este año, otro comité parlamentario de la Cámara Baja escuchó el testimonio de una serie de especialistas en climatología en la nómina del gobierno quejándose del control o influencia que se ha intentado ejercer sobre todas sus declaraciones relacionadas con el cambio climático. Ahorro de agua Otros datos Seis de cada diez encuestados consideran que la situación energética es un problema importante para España. Alrededor de ocho de cada diez españoles preguntados prevén fuertes aumentos en los precios de productos energéticos, como la gasolina o la electricidad, en los próximos cinco años. Siete de cada diez aceptan por igual la construcción de presas y pantanos, desalinizar agua de mar y trasvasar agua de un río a otro. La mitad no tendrían inconveniente en pagar un poco más si la electricidad procediera de fuentes renovables Frente a la disponibilidad a pagar más por las energías renovables o por los biocarburantes y a prescindir del uso del coche, ocurre todo lo contrario con el agua. Los españoles r echazan la imposición de aquellas medidas para conservar el agua que tienen un impacto directo en sus hábitos de consumo: un 53 están en contra de que se restrinja el consumo y el 62 se oponen a que se incremente el precio del agua. A pesar de que existe un amplísimo consenso en torno a la idea de que se trata de un bien escaso (82 y también ocho de cada diez creen que los hogares tienden a derrochar agua, parece que los ciudadanos aún no identifican la idea de derroche en la sociedad con su comportamiento personal. Así, un 56 afirman que consume la misma cantidad de agua que hace cinco años, y un 21 que consumen más. Asimismo, apenas un 5 consideran que el precio del agua es bajo. Cambios inocentes El estudio completo en: http: w 3. grupobbva. com TLFB dat presentacion energia agua. pdf Doce páginas de la jefa de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades son reducidas a la mitad Más datos sobre cambio climático: http: www. ipcc. ch