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80 VIERNES DE ESTRENO www. abc. es cine VIERNES 26 s 10 s 2007 ABC Yo me metí en el cine para conocer mujeres y vivir bien Woody Allen s Director de El sueño de Casandra Hoy llega a las pantallas españolas El sueño de Casandra la tercera película londinense de Woody Allen. Tras rodar en España Vicky Cristina Barcelona pasó por el festival de Toronto, donde habló con ABC sobre su trayectoria y sus pensamientos POR FABIÁN W. WAINTAL TORONTO. Personalmente, no hay una gran diferencia con el Woody Allen que conocemos en cine. Y aunque no tenga la neurótica característica de algunos personajes suyos, más allá de las canas que marcan el paso del tiempo mantiene la misma forma de hablar, el mismo peinado y hasta conserva las mismas gafas de siempre, escapándose de cualquier tendencia de moda contemporánea. Después de todo, su estilo de cine tampoco sigue ninguna moda determinada. Y será por eso por lo que se diferencia del resto de los directores: porque siempre es él. Es único. Es Woody Allen. echado del colegio y no sabía lo que podía hacer. Y por eso entré con las más altas aspiraciones. Pero después de la primera película pensé: Esto es ridículo. Yo no quiero trabajar hasta tarde para rodar una escena y perderme un partido de béisbol o ir a cenar con mis amigos No quiero matarme los fines de semana, ni sentarme en interminables ensayos ni rodar diez tomas extras para encontrar el perfecto momento. Simplemente, decidí que mi vida era más importante. Mi familia, mis hijos, tocar mi clarinete, los partidos de béisbol... Todas las cosas superficiales que se te ocurran de la vida, para mí son más importantes que rodar una película perfecta. que otras. Nunca van a poder ser iguales, no importa lo que haga. También pienso que probablemente podría hacer un mejor trabajo si yo fuera un poco más cuidadoso o más conciente. No soy un perfeccionista. Me gusta filmar una película por año, tirar varias cosas a la pared y lo que se pega, se pega. Y lo que no, no. No me gusta hacer una gran producción de cada película, aprovechar los éxitos o empollar los fracasos. Solo quiero hacerlas para utilizar el dinero. frisbees llena los teatros y restaurantes. Yo iba a rodar Matchpoint en Nueva York y hubiera funcionado perfectamente. Si rodé en Londres fue porque la financiación vino desde Europa y me pidieron hacer la película allí. ¿Desde el ataque terrorista en las torres gemelas de Nueva York cambiaron las historias de la ciudad? ¿Esposible recuperar el humor de Woody Allen en Nueva York? ¿Qué le diferencia tanto de otros directores de cine, desde su punto de vista? -Yo no tengo la paciencia para hacer películas en la forma que se rueda generalmente. Hay gente más fastidiosa que yo. Ruedan una escena y la vuelven a rodar desde otro ángulo, por encima del hombro y un acercamiento o un acercamiento extremo, y después al revés, y están todo el día con una escena que se puede rodar en dos horas. Se pone la luz, se rueda y listo. A los actores, además, les gusta la idea de no rodar lo mismo veinticinco veces y también les gusta morder cinco o seis páginas de diálogo en vez de pequeños pedacitos. Toma el dinero y corre, la primera película que hice, fue una pesadilla. La gente me decía: Apúrate, apúrate, estás malgastando el dinero. Tenemos sólo diez minutos y necesitamos rodar dos tomas más O me preguntaban: ¿Cuántos cambios hiciste hoy? Y enseguida pensé: Esto es una locura Yo me había metido en el cine por razones superficiales: para conocer mujeres y para no tener una vida difícil, con trabajos pesados. Me habían -Ya que menciona el clarinete, ¿es cierto que va a dirigir una Opera en Los Ángeles? ¿Qué le llevó a dedicarse definitivamente al cine? ¿Su vida personal influye en la calidad del cine que filma? ¿Algunas películas son mejores que otras de acuerdo al mejor o peor momento de su vida? -Sólo puedo decir que me engatusaron. Todo es culpa de Plácido Domingo. Por alguna razón se le metió en la cabeza que yo podía hacerlo. A mí me gusta la ópera, pero tampoco soy un fanático. Y sólo he dirigido mis propias obras de teatro en Nueva York, y no soy nada grandioso. Tampoco me gustó hacerlo. Me gusta dirigir cine, pero no me gusta dirigir teatro. El trabajo es mucho más difícil. Pero es encantador que me haya llamado. Hablamos y me pidió si podía dirigir una ópera de Puccini. Por todos los medios traté de no contestar a sus llamadas, intenté evitar un encuentro con él, pero fue persistente y muy encantador. Y al final no pude decir que no. Así que voy a hacerlo en cuanto termine mi próxima película. Sólo espero que mi sentido común me permita soportarlo. No lo sé. -No, no. Ya me lo preguntaron al día siguiente del 11- S. Si te hubieran tirado en Nueva York antes de aquel día y te tiraran hoy no notarías ninguna diferencia. Irías al Madison Square Garden, al teatro, a los restaurantes. Todos pensaron que Nueva York se iba a convertir en un lugar lleno de tensión, pero todo sigue igual. Sí cambió radicalmente la imagen de la ciudad. Pero la vida en Nueva York no es para nada diferente. Caminamos por la calle, la gente toma el sol en el parque y tira No soy un director de cine dedicado, soy perezoso. Para mí, hacer cine no es toda mi vida, y por eso me gusta terminar una película rápidamente. No tengo paciencia Siempre tuve una libertad artística completa. Nadie leía mis guiones ni decía una palabra sobre el elenco que elijo Rodé en Londres porque la financiación vino desde Europa y me pidieron hacer la película allí -Siempre me sentí un poco ajeno porque mis películas las hacía en Nueva York y no en Hollywood. Siempre trabajé con un presupuesto muy bajo y rodé con mucha libertad creativa. Y no es la fórmula típica de trabajo. La gente que maneja presupuestos más grandes también tiene menos libertad creativa y sigue las reglas generales. Yo nunca lo hice. Cuando empezaba, mis ídolos eran Bergman y Fellini. Siempre quise ser director de cine extranjero. Y por extrañas circunstancias me convertí en uno. Descubrí que consigo mejor financiación en Europa y por eso rodé en Inglaterra. Ellos no quieren leer el guión, no les importa quién la protagoniza. La situación es maravillosa. Por eso trabajé tanto en Londres y es la misma situación en España. También tengo ofertas de Italia y Francia. El pasado verano me encontré de pronto trabajando con Javier Bardem y Penélope Cruz, y comprobé que me había convertido en un director extranjero. Completé una fantasía que tenía desde mi juventud. ¿Se siente usted parte de Hollywood? ¿Cuándo rodaba en EE. UU. no tenía la misma libertad que hoy tiene en Europa? -Sí. Creo que automáticamente algunas bien pudieron ser mejores que otras porque algunas ideas también son mejores -Siempre tuve una libertad artística completa. Nadie leía mis guiones. Nadie decía una palabra sobre el elenco que elijo. Siempre controlé el montaje final. No tuve ninguna excusa para lograr un gran trabajo. Nunca pude culpar a nadie de un fracaso porque tuve la libertad que cualquiera pretende, siempre y cuando pudiera trabajar con mi presupuesto limitado. Pero, de pronto, en los últimos dos años los estudios empezaron a decir: Mire, no queremos ser solamente banqueros, poner el dinero en una bolsa de papel para que usted nos dé una película. Nos gustaría saber de qué trata, quién la va a protagonizar o algo Y no creo poder trabajar de esa forma, así que les dije que preferiría ¿Es cierto que nunca termina los guiones y durante el rodaje los sigue cambiando? no hacerlo así. Desde aquel entonces se me complicó conseguir la financiación. Y de pronto recibí una llamada desde Londres diciéndome: No somos un estudio. Pondremos el dinero sin importarnos lo que haga con su película. Y por supuesto, respondí: Genial -Sí, porque escribo en la cama, en casa. Y no tengo idea del mundo real en términos de lo que escribo. Después, cuando llego y veo que algo no es posible o que un actor no puede con alguna frase, lo cambio. -Otra característica suya es la rapidez con que trabaja. ¿Es impaciencia? ¿No le gusta buscar más opciones repitiendo las tomas? -No soy un director de cine dedicado. Soy perezoso. Y para mí, hacer cine no es toda mi vida. Por eso me gusta terminar una película rápido. No tengo la paciencia para ensayar ni para rodar escenas diferentes. Quiero rodar y volver a casa pa-