Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 INTERNACIONAL VIERNES 26 s 10 s 2007 ABC Dañados el aguacate, las calabazas y los cítricos, pero se salva el vino M. M. CASCANTE SAN DIEGO. Las plantaciones de aguacates y de cítricos son las más afectadas por los incendios y los fuertes vientos que azotaron California en días pasados. Aunque es pronto para cuantificar los daños, pues muchos de los productores no han podido regresar a sus propiedades para evaluarlos, varios productos agrícolas han sido pasto de la furia de la naturaleza. Según la Federación Agropecuaria de California, al menos el 10 por ciento de la cosecha de aguacates ha sufrido daños, aunque el impacto en su precio será moderado El Departamento de Agricultura de California, sin embargo, asegura que se ha perdido una tercera parte de la cosecha de ese fruto. Tampoco las calabazas, un producto típico de esta época previa a Halloween, han escapado a los efectos del viento. Respecto a los viñedos, existe preocupación por cómo hayan sido afectadas las vides. La uva de esta temporada no ha sufrido, pues la mayoría ya había sido vendimiada. Además, miles de caballos fueron evacuados de ranchos en San Diego y trasladados a establos de feria, que precisan de una tonelada de alimento por cada cien cabezas. Una película de catástrofes Controlados o extinguidos la mitad de los incendios, algunos evacuados comienzan a regresar a sus hogares, o lo que queda de ellos s El presidente George W. Bush visita la zona después de declararla desastre mayor federal MANUEL M. CASCANTE ENVIADO ESPECIAL SAN DIEGO. Como en una película de Hollywood, una película de catástrofes. Como en aquellas cintas de moda en los setenta, donde los ciudadanos americanos dan lo mejor de ellos mismos (solidaridad, patriotismo) mientras el héroe lucha contra los elementos desatados. Así se está mostrando el pueblo de California, tierra arrasada por el fuego desde el pasado fin de semana, y así se puede seguir la catástrofe (desastre mayor federal, decretó ayer Washington) junto a la meca del cine, no es difícil confundir ficción y realidad. Interior, noche. Por el humo se sabe dónde está el fuego. El viaje en avioneta desde Los Ángeles a San Diego revela las fumarolas de los incendios ya extinguidos (una docena) y un resplandor encarnado centellea en la oscuridad allá donde las llamas (otros doce focos) continúan devorando árboles y viviendas. La ciudad fronteriza se acuesta temprano. Sus amplias y limpias avenidas están semivacías. Debido a la mala calidad del aire, las autoridades han pedido que se lleven a cabo el menor número posible de actividades en el exterior. Alguno de los escasos viandantes lleva mascarilla. Los veleros de recreo dormitan en la bahía. La tranquilidad, la tensa calma que siempre precede al clímax. Interior, día. Las emisoras de radio y las cadenas de televisión se dedican en exclusiva al seguimiento del suceso. Reporteros sobre el terreno, mensajes sobreimpresos para la comunidad (horarios del servicio de limpieza, teléfonos de información, cifras de acres y casas consumidas... gráficos, imágenes de satélites... Exterior, día. Los llamados vientos de Santa Ana se han calmado esta mañana y favorecen el trabajo de las brigadas de bomberos y de las aeronaves. Las banderas languidecen; no hay película palomitera que se precie sin su pequeño guiño a la enseña patria, y aquí la de las barras y estrellas preside decenas de edificios, tanto públicos como privados. Exterior, día. En el estadio Qualcomm, grupos de boyscout ayudan a instalar tiendas de campaña para las diez mil personas que allí se alojan (en total, hay casi un millón de desplazados en todo el Estado) tras ser evacuadas de sus hogares ante la amenaza de alguno de los incendios que permanecen activos. Payasos para los niños, ingentes cantidades de pizzas, agua y refrescos; McDonald s que sirve comidas gratis a todo el personal de emergencias... California es tierra de promisión (como país independiente, pertenecería al G- 8) y eso se nota. Algunas familias juegan plácidamente a las cartas, mientras otras recogen sus bártulos después de que las autoridades les anunciaran que pueden regresar a sus lugares de origen. Los Mason son una de ellas. Frank, el padre, es el típico armario ropero, grandón, con la cabeza afeitada. Junto a él, sus hijas Nancy (7 años) y Loreena (de meses, en su sillita de bebé) Se preparan para retornar a Rancho Bernardo, una de las áreas residenciales más afectadas por el siniestro. Todo ha estado muy bien aquí, no nos ha faltado de nada. Pero no sé qué habrá podido ocurrir con nuestra casa dice Frank, seco y resignado, pero sin asomo de desesperación, sólo hay templanza. Exterior, día. Los malos de la película. La policía de San Bernardino abate a tiros a un hombre de 27 cuando intentaba huir del campus de la Universidad del Sur de California. El presunto incendiario era sospechoso de haber provocado varios incendios en la zona de Lake Arrowhead. En el mismo condado, otra persona de 48 años era detenida por los mismos cargos. Interior, día. Otros malvados, los especuladores inmobiliarios. Las principles áreas afectadas han visto incrementar su población en más de 50.000 personas en lo que va de década. Estas zonas, como los bosques de pinos de San Diego y las montañas al norte de Los Ángeles, están entre las más vulnerables a los incendios en toda la región. Exterior, día. Los cuerpos de rescate encuentran dos cadáveres carbonizados en el interior de una casa devastada por el fuego en Poway. Ya son ocho los muertos. El portavoz de la policía exlica que los vecinos llamaron a las autoridades, porque llevaban días sin ver a esas dos personas. Exterior día. La nota humana. Cientos de emigrantes intentan cruzar la frontera desde Tijuana, convencidos de que las autoridades están distraídas con los incendios: No crucen, que se queman piden portavoces oficiales y humanitarios. Seis indocumentados mexicanos permanecen hospitalizados desde el lunes, tras ser descubiertos atravesando la frontera cerca de las llamas. Uno de ellos, de veinte años, está grave. Cientos de sin papeles han abandonado el estadio Qualcomm, después de que la policía anunciara que verificaría la identidad de las personas para confirmar si eran realmente evacuados. Exterior, día. El presidente George W. Bush, llega al aeropuerto Lindbergh Field de San Diego. A pie de escalerilla lo recibe el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. Ambos se encaraman a un helicóptero militar y se dirigen hacia la zona de riesgo. ¿Cómo no pensar en películas, si es el propio Terminator (o Conan, o Jack Slater... quien está a cargo de todo? Fumarolas Los cuerpos de rescate han hallado dos cadáveres en una casa quemada de Poway; ya son ocho los muertos Los emigrantes El presidente Bush consolaba ayer al matrimonio Jeffcoate, Jay y Kendra, cuya casa de San Diego ha quedado destruida por el fuego AFP