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24 ESPAÑA La crisis de la inmigración s Nueva tragedia en el Atlántico VIERNES 26 s 10 s 2007 ABC Un espantoso olor a muerte llevó a un pesquero a un cayuco con siete cadáveres y un superviviente Durante la travesía, lanzaron por la borda a cincuenta inmigrantes s Llevaban veinte días a la deriva ERENA CALVO LAS PALMAS. Todo lo que os pueda contar es poco, hay que estar aquí para alcanzar a comprender el grado de sufrimiento de estas personas y la dificultad de salvar una situación como ésta Fatigado, apenado y con el susto todavía en el cuerpo José María Abreu, capitán del Tiburón III relataba ayer por la tarde a ABC su peripecia del día anterior. De verdad, es muy duro, nunca había vivido una experiencia similar en alta mar y espero no tener que repetirla Abreu y los suyos habían partido de la isla caboverdiana de San Vicente rumbo a Vigo cuando se toparon en su camino con una pequeña embarcación que en un principio no reconocimos como un cayuco A medida que se iban aproximando, eran cerca de las siete de la tarde se dieron cuenta de que era una piragua. Creíamos que estaba vacía, pero cuando ya estábamos casi a su lado, un espantoso olor a muerto nos sacó de dudas, estaba lleno de cadáveres siete exactamente. Poco después, vimos cómo alguien gritaba y levantaba la mano en señal de socorro Sin pensarlo, se aproximaron al cayuco y pidieron auxilio al Centro Coordinador de Salvamento Marítimo, que les dio instrucciones para subir al superviviente al Tiburón III un palangrero con base en La Guardia y asociado a la Cooperativa de Vigo, y establecieron un punto de encuentro con el buque hospital Esperanza del Mar que ayer a las dos y media de la tarde recogía a los siete cadáveres y al superviviente, en muy mal estado. Todo sucedía a 300 millas al oeste de Cabo Blanco, en Mauritania; 600 al sur de Gran Canaria, y 300 al norte de las islas de Cabo Verde. Un punto distante de todos los territorios explicó a este periódico Aníbal Carrillo, jefe de Salvamento Marítimo en la provincia de Las Palmas. En ese punto fue donde se hizo el intercambio. El superviviente evoluciona favorablemente, pero su estado física y psicólogicamente es deplorable relata Aníbal. A última hora de ayer, todos los datos apuntaban a que el buque hospital regresaría con el enfermo y los siete cadáveres a Las Palmas, donde tiene su base, este mismo sábado; aunque fuentes LA ÚLTIMA TRAGEDIA EN EL ATLÁNTICO La tripulación del pesquero español Tiburón III encontró frente a las costas de Cabo Verde, a 400 millas de Canarias, un cayuco aparentemente vacío. Al acercarse descubrieron siete cadáveres en avanzado estado de descomposición y flotando en el agua que inundaba la embarcación. De repente, desde una esquina del cayuco se alzó un brazo y apareció el único superviviente de los 57 inmigrantes que estuvieron veinte días a la deriva Lugar donde se ha encontrado la última embarcación con un único superviviente. Hay siete muertos y 49 desaparecidos Rabat MARRUECOS Islas Canarias SAHARA OCCIDENTAL ARGELIA Ruta 1 Ruta 2 Ruta 3 Ruta 4 Posibles lugares de escala y abastecimiento MAURITANIA Nuachot MALI CABO VERDE San Luis Praia GAMBIA Dakar S E N E G A L Banjul BURKINA FASO NIGER Bissau GUINEA BISSAU Conakry GUINEA SIERRA LEONA BENIN NIGERIA N 0 Km 500 COSTA DE MARFIL GHANA El cayuco es una embarcación utilizada por los pescadores originaria de Mauritania y Senegal. Desde hace unos años la usan los inmigrantes para llegar a Canarias- Fabricación: siete operarios. Tardan una semana- Coste: más de 15.000 euros (sin motor, que puede ser de varios precios) Lona para cubrir víveres y agua potable Diez garrafas de combustible Refuerzo del casco con barras de hierro Usan motores diésel de unos 50 cv (suelen llevar otro motor de repuesto) Suelen ir abarrotadas, con unos 70 ocupantes que realizan la travesía a la intemperie El casco es de construcción muy sólida de maderas tropicales ABC CG. Simón F. Rubio J. Aguilera Fuente: Centro Coordinador Regional de Canarias (CCRC) Un punto distante de todo informadas indicaron que se estaban realizando también gestiones con Senegal para desembarcar allí al superviviente para ser atendido. El inmigrante, además, reconoció ser natural de Senegal, aunque, según dijo, la expedición partió de Nuadibú. Debieron perderse o fueron arrastrados por la corriente, porque se les estropeó el motor de la embarcación valora el jefe de Salvamento en Las Palmas. La travesía debió ser dramática lamenta Aníbal con amargura. Abreu coincide con él. El espectáculo era horrible, dantesco Arrimaron el cayuco al Tiburón III había siete personas muertas semi flotando y tras subir al barco al único superviviente, achicamos agua del cayuco para que no terminara de hundirse Los cadáveres no los tocamos porque estaban en avanzado estado de descomposición, muertos posi- Vimos cómo alguien gritaba y levantaba la mano en señal de socorro El resto, siete muchachos, estaban semi flotando en la piragua y sus cuerpos estaban ya muy descompuestos blemente hacía ya muchos días y muy afectados por las agresiones del mar y del sol, que abrasa durante el día Para el único con suerte, comida, bebida y ropa limpia. Le ayudamos en todo lo que estaba en esos momentos a nuestro alcance Con el nuevo pasajero atendido y más tranquilo, pudimos saber que viajaban con otras 49 personas y que llevaban veinte días a la deriva Abreu guarda un papelito donde el joven senegalés, de poco más de veinte años, me escribió las dos cifras (57 y 20) para explicarme cuánta gente había muerto y cuántos días llevaban de camino A última hora no se descartaba que entre los miembros de la expedición viajasen varias mujeres y niños. No puedo ni descansar, pienso en todo lo que ha pasado y me duele pensar en las dimensiones de la tragedia de esta gente; es demoledor Sobre todo, explica Abreu casi entre lágrimas, cuando imaginas a estos jóvenes sin nada que comer, ni beber, en medio del Atlántico, lanzando por la borda a sus compatriotas, amigos, hermanos... Muy triste El 13 de marzo del año pasado fue localizada una embarcación a la deriva, esta vez más próxima a Cabo Verde, con una docena de cadáveres a bordo. Era una tragedia casi aislada que este año ha dejado de serlo. El pasado julio naufragaba un cayuco a 185 kilómetros de Tenerife. Se recuperaban cinco cuerpos de los más de setenta TOGO LI B ER IA