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ABC JUEVES 25- -10- -2007 Gore introduce el cambio climático en la precampaña s El lobby español del Nobel ESPAÑA 19 que no ocurrirá hasta el mismo viernes que comience el encuentro. En ese documento, los participantes asumen no percibir un sueldo por su actividad y que durante los días de curso correrán ellos mismos con sus gastos de transporte y alojamiento. La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa y la de Medio Ambiente, es la que patrocina el encuentro. Pero la partida presupuestaria aún está por detallar, pues hay flecos de última hora aún pendientes. No obstante, fuentes de la Consejería de Innovación explicaron a ABC que la cantidad es poco relevante y significativa pues la Junta sólo se ha encargado del alquiler de las salas para los debates y cursos, y de los equipos técnicos. Tampoco Al Gore ha cobrado por impartir sus conferencias A los participantes se les instruirá sobre las claves del cambio climático, se les facilitará los conocimientos y formación necesarios y se les mostrarán nuevas herramientas de oratoria para lograr una comunicación más eficaz. Ellos utilizarán después, datos científicos, gráficos y diapositivas en sus conferencias para hacer llegar el mensaje. Otra verdad incómoda La lucha contra el cambio climático, nueva bandera de la izquierda en plena campaña preelectoral, es una iniciativa que surge en la escena internacional con Margaret Thatcher a finales de los 80 y que es liderada hoy por la conservadora Angela Merkel A. AGUIRRE DE CÁRCER MADRID. La utilización táctica por el Gobierno y sus socios del cambio climático, servida en bandeja por las declaraciones de Mariano Rajoy en la antesala de la cita en las urnas, responde a una estrategia electoral de muy simple formulación: sólo la izquierda puede abanderar el combate contra el calentamiento global porque la sensibilidad por la salud del planeta es, en la práctica, un atributo privativo de las filas progresistas. La realidad es bien distinta. Tanto las primeras como las últimas iniciativas relevantes para hacer frente al calentamiento acelerado de la Tierra proceden de dos mujeres con formación científica y perfil ideológico conservador: Margaret Thatcher y Angela Merkel. Licenciada en Química por la Universidad de Oxford, especialidad en la que llegó a hacer investigación, Thatcher introdujo por primera vez en la agenda política el problema de los gases que calientan la atmósfera. Fue en 1988 con un señalado discurso en la Royal Society, la prestigiosa academia de ciencias del Reino Unido. Ante un auditorio formado por investigadores, la primera ministra británica aludió directamente a los desequilibrios en la química de la atmósfera originados por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, la lluvia ácida creada por las plantas de producción de energía y el agujero de ozono En ese discurso pronunciado hace 19 años, Margaret Thatcher subrayó que el incremento de las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono y de metano podría provocar un efecto invernadero en la Tierra y una posterior inestabilidad del clima mundial. La Dama de Hierro ya alertó públicamente entonces sobre la posibilidad de que la subida de un grado centígrado en la temperatura mundial desencadenaría un deshielo acelerado en los polos. Thatcher dio un giro de tuerca un año después cuando llevó el desafío del calentamiento global a la Asamblea General de Naciones Unidas. Era la primera vez que un jefe de Gobierno planteaba esta preocupante amenaza ante el máximo órgano de representación de la ONU. A nivel doméstico, la líder de los tories dio un notable impulso a la investigación científica. Su aportación más relevante fue la creación del Centro Hadley de Predicción Climática, el organismo público que se ha convertido en el principal referente científico del cambio climático. De hecho, los modelos de predicción del Centro Hadley son considerados la base fundamental de los sucesivos informes del IPCC, el panel integrado por varios miles de investigadores que asesoran a los Gobiernos por encargo de la ONU. Hoy, el liderazgo internacional que en su día asumió Margaret Thatcher recae en Angela Merkel, que el pasado mes de junio situó la lucha contra el cambio climático en la primera página de la agenda política del G- 8. Licenciada en Física por la Universidad de Leizpig, donde se especializó en física cuántica, Merkel ya había desempeñado un papel crucial a mediados de los años 90 cuando, siendo ministra alemana de Medio Ambiente, consiguió que la comunidad internacional firmara el llamado Mandato de Berlín, un acuerdo precursor del Protocolo de Kioto de 1997. Hace unos meses alcanzó algo igualmente complicado: arrancar en la cita del G- 8 un compromiso a los presidentes George Bush, Vladimir Putin y Hu Jintao para acometer una sustancial reducción de las emisiones de CO 2. Aún está por ver cómo se articulará ese acuerdo político a partir de 2012, cuando expira el protocolo de Kioto, pero nadie duda hoy de que será Angela Merkel el personaje internacional clave de esa nueva etapa. Patrocinado por la Junta El debate en la ONU