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ABC MIÉRCOLES 24 s 10 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL PRIMO Y EL ABUELO N respeto para el primo de Rajoy. Javier Brey es un científico serio, con altocoeficientedetransparenciainvestigadora y notable reputación académica; un físico de prestigio al que su pariente ha hecho un flacofavor aldescontextualizarsu diagnóstico sobre el cambio climático para banalizarlo como el rancioaforismo de un arbitrista. Lo que tampoco significa que uno y otro, Mariano y Javier, Rajoy y Brey, carezcan de razón. Simplemente que no siempre se puede aplicar el adagio machadiano de Juan deMairena sobreAgamenón y el porquero, porque hay ocasiones en que el IGNACIO sentido de lo que se dice deCAMACHO pende de dónde se dice y de quién lo diga. El deterioro del clima del planeta podrá ser, como sostiene Al Gore, una verdad incómoda, y desde luego resulta un inquietante desafío global, pero su formulación apocalíptica tampoco constituyeunarealidad incontrovertible porque los términos de la ciencia cambian bastante deprisa y es aventurado aplicar los parámetros actuales a la determinación precisadelfuturo. Haberlo haylo, pero dealguna forma el manoseo político ha acabado convirtiendo el cambio climático en una especie de mantra progre, un marco ideológico del que la izquierda ha extraído una bandera dogmática, provocando por reacción pendular la suspicacia de los conservadores. De tal modo que si te preocupa la temperatura del Ártico eres poco menos que un rojo neobolchevique, y si cuestionas el fundamento de ciertas predicciones de espeluznante pesimismo te alineas con los más desaprensivos reaccionarios. Evidentemente, las cosas no son de un modo ni del otro; existe un riesgo objetivo de degradación del equilibrio ecológico, pero algunos propagandistas, como el propio Gore, lo presentan con excesivos ribetes terroríficos para causar un impacto social sobre el que construir una praxis política. Probablemente Rajoy trataba de escapar de la simplificación y de la etiqueta, apoyado en el razonable y sensato juicio de un pariente que sabe de lo que habla, pero extrapoló con ligereza el discurso y le salió una trivialidad casinaria. Se agarró a la ciencia de su primo como Zapatero a la memoria de su abuelo, quedando como un apolillado negacionista de un fenómeno que preocupa a los ciudadanos responsables, y entregó a la izquierda una baza crítica muy oportuna según la acreditada tradición del PP para perjudicarse a sí mismo cuando lleva el viento a favor. No hay más que ver cómo De la Vega y Rubalcaba se han lanzado en plancha a rematar el balón (de oxígeno) que el líder rival centró sobre su propia portería, en un momento deasfixiapolíticaprovocada por problemas mucho más elementales y tan próximos como la red de cercanías de Barcelona. Rajoy matizó poco y mal: le habría bastado con recomendar al Gobierno que, antes de preocuparse por el deshielo de los glaciares, atienda con eficiencia y responsabilidad las cuestiones que le quedan más a su alcance. Porque lo que carece de sentido es que mientras se enfría la economía el Hombre Z se enfrente al calentamiento de los océanos, y que se alarme más porque se derritan los polos que por la fundida cohesión de una España que se le licúa entre las manos. U EL RECUADRO EL PRIMO DE ZUMOSOL DE RAJOY N O sé si saben ustedes que en estos tiempos tan laicos que corren hay una nueva religión. Una religión obligatoria, que ríase usted de los tiempos de Torquemada enchufando el microondas de la Inquisición para gratinar herejes. Y ríase usted de los años oscuros del nacional- catolismo que pintaba demonios bailando el agarrao con las mocitas de buen ver. Es una religión que tiene su jefe supremo, su Papa. Un Papa la mar de ajustado a los tiempos. Un Papa que cobra por serlo. Mi maestro El Beni de Cai diría de su tocayo El Beni de Roma (o sea, de Benedicto XVI) que el cargo del Papa es sin trincá Todo lo contrario que el nuevo Papa, que es un cargo trincando y pegando mangazos por tierra, mar y aire, hasta donde pone agujero de ozono El Papa de Roma vino un día a España y lo hizo como Solchaga a Mallorca en el barco de la Transmediterránea: gratis total. El nuevo Papa ha venido a España, a Mallorca precisamente, y ha cobrado el tío por el porte de su pontificio porte 200.000 euros, vamos, 200.000 pavos, que dicen los chavales. No está mal. ¿Cuánto le hubiéramos tenido que pagar a Juan Pablo II por las visitas que hizo a España? Ah, pero Juan Pablo II veANTONIO nía en visita pastoral, y el nuevo Papa BURGOS viene en visita ecológica, para predicar la buena nueva de la mala noticia del cambio climático. El nuevo Papa, como comprenderán, es Al Gore. La nueva religión, el cambio climático. Religión de cruzada. Se persigue al cambio climático como se combatía al infiel. Claro, como ahora no se pueden hacer cruzadas contra los sarracenos y la morisma, porque los sarracenos y la morisma son los buenos, la emprenden a mandobles contra el cambio climático, que es el Maligno, Satanás, el infiel. Y no sé si saben ustedes que en estos tiempos tan globalizados que vivimos, hay una nueva patria: el ecologismo. Patria que hasta tiene su bandera, con los colores del arco iris. Los verdes ecologistas juran esa bandera y prometen derramar hasta la última gota de su sangre en su defensa. Y ay, de aquel que se atreva a atacarla. Como nue- vos alcaldes de Móstoles, salta un tío que dice, por ejemplo: Españoles, el lince de Doñana está en peligro, ¡acudid a salvarlo! Y ay de ti como te atrevas a decir que la seguridad de las criaturas en la carretera de Almonte es más importante que el lince. Así que tenemos una nueva religión y tenemos una nueva patria. Es decir, los dos elementos imprescindibles para que empecemos a montar la Inquisición y a emprender la Santa Cruzada. Me han dicho que en Ikea venden ya tablados de la Inquisición utilísimos y tela de baratos, con todos sus avíos: su poste para amarrar al hereje y meterle candela, su pira de carbón de barbacoa. Te puedes montar tú mismo tu propia Inquisición en casa, y darle matarile a todo el que dude de la infalibilidad del nuevo Papa, abjure de la nueva religión u ofenda a la nueva patria. Esto es lo que le ha pasado a Rajoy, un hereje que no acepta la doctrina infalible de la suprema autoridad del Papa Al Gore, que no se hinca de rodillas cuando oye hablar del cambio climático y que no ha jurado la bandera arco iris, que es la chachi, mire usted, de punta se me ponen los vellos nada más que la nombran. Rajoy no es lo que hay que ser: creyente del cambio climático, patriota del ecologismo. Y además, que es un cobarde. ¡Cuidado que llamar a su primo el del Zumosol de la Cátedra de Física de la Universidad de Sevilla! ¿Pero qué sabe de cambio climático un catedrático de Física? A ver, ¿cuántas veces ha ido de manifestación contra el cambio climático ese tío? ¿Cuántas veces ha ido a Davos o donde estuvieran reunidos los grandes de los grandes, para protestar contra la globalización? ¿Cuántos porros se ha fumado ese gachó pensando en nuestro mundo ideal, donde los pajaritos cantan y las nubes se levantan? A la pira, a la pira con Rajoy. Aquí puedes quemar fotos del Rey, limpiarte en la bandera de España, mofarte del catolicismo, reírte del Papa de Roma, lo que te dé la gana, que es libertad de expresión. ¿Pero poner en duda la nueva religión del cambio climático y dudar del Papa Al Gore? Le está bien empleado. A este hereje Rajoy no lo salva ni su primo el del Zumosol de la Física.