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ABC MARTES 23- -10- -2007 El escritor Noah Gordon rompe ocho años de silencio con La Bodega 87 EL INTELECTUAL Y LA POLÍTICA Texto inédito de José Ortega y Gasset, fechado en 1924, en forma de carta al director del periódico El Sol que el filósofo no llegó a enviar Señor director de El Sol. Mi querido amigo: me incita usted a que le exprese mis opiniones sobre la situación política actual y lo que fuera más conveniente proyectar para un futuro muy próximo. Ya sabe usted que desde hace bastante tiempo me he vedado toda excursión hacia los problemas públicos: escribo sobre temas metafísicos y estéticos, sobre las Atlántidas o sobre China. No son estos asuntos de gran monta pero como veo que apenas nadie se ocupa de ellos y, en cambio, casi todo el que maneja una pluma diserta sobre política, pienso que ésta se halla suficientemente servida y es lícito, hasta obligado, sacar a la consideración otras cosas que no carecen por completo de jugo espiritual. Invoca usted para atraerme al tema público la singularidad del momento, lo grave de la circunstancia, y me presenta una aterradora lista de deberes a los que me supone usted ligado, todos ellos convergentes a obligar mi respuesta a sus preguntas. ¡Encantado, amigo Lorenzo! ¡Allá va todo lo que usted quiera! Considero tan sin importancia que yo hable de política como que yo calle. Mi silencio no tiene el rango de una actitud. Lo mismo me da hablar que no hablar. ¿Doy a usted gusto hablando? Pues allá va, amigo Lorenzo. Pero no me hable usted de deberes. No acepto en manera ninguna que por ser escritor se me exija ocuparme de política más, o en otra forma, que lo que pueda exigirse al labriego que ara su surco, la mano en la mancera. Domina en este punto un error que considero sumamente nocivo para la vida española. Hace algún tiempo tuve una pequeña discusión verbal con nuestro amigo Fabián Vidal, director de La Voz. Movido de su patriótica efusión, había éste publicado un artículo sobre la generación del 98- -a la cual, conste, que yo no pertenezco. Pero más o menos, decía Fabián Vidal: Estos hombres han compuesto obras literarias admirables, han hecho una labor ideológica excelente. Sin embargo, no han hecho nada porque no han salvado políticamente al país Esta idea me pone un poco frenético porque me parece de una injusticia y una arbitrariedad superlativas. Yo creo que si algunos de esos hombres han producido algunos libros egregios que perdurarán en la historia literaria española, han hecho todo lo que tenían que hacer, han cumplido íntegramente, sublimemente, su misión, y es un contrasentido exigirles que encima de ello, y precisamente por ello, estén obligados a cumplir otra hazaña más de carácter político. No veo por qué al autor de novelas o al ensayista se le ha de apuntar como un deber esencial lo que no se demanda al industrial, al agricultor o al médico. Me parece más acertada la anciana sentencia platónica según la cual el bienestar de la república radica sencillamente en que cada cual haga lo suyo Una de dos: o se estima al escritor como lo que es, como escritor, y entonces parece absurdo que se le obligue a justificar su existencia como bracero de la política, o no se le estima, y entonces no veo qué puede esperarse de él en las arduas faenas públicas. Este tópico sobre injusto, ha sido fatal. Porque nos ha inducido a los escritores- -a mí también, en tiempos- -a creer que entendíamos de política simplemente por ser gente de letras o de ciencias. Y el resultado ha sido aumentar gigantescamente la confusión pública con una intervención perturbadora. El intelectual que lo es auténticamente, tiene una sensibilidad y unos hábitos mentales por completo opuestos a los del buen político. Son dos castas de hombres antagónicas y, ambas en su peculiaridad, necesarias dentro del organismo social. Pero que cada cual haga lo suyo. George Steiner, en una imagen de archivo CHEMA BARROSO Europa tiene muchos muertos, está llena de fantasmas George Steiner critica a quienes se alegran de la catástrofe iraquí de Bush mientras la mafia rusa compra Londres SERGI DORIA BARCELONA. George Steiner en Barcelona invitado por el Museo de Historia de la Ciudad. Sabio, lúcido, observador incorrecto de una Europa encantada de no haberse conocido. Pinta un continente de Historia pesada y amnesia excesiva: En los Balcanes intervino Norteamérica porque Europa, una vez más, no supo limpiar su propia mierda. Las dos guerras mundiales fueron guerras civiles europeas ¡no lo olviden! Steiner ralentiza sus frases en francés: En Europa hay demasiados muertos, está llena de fantasmas La mala conciencia europea sigue disfrazada de discurso antiamericano. ¡El antiamericanismo! ¡El complejo de inferioridad europeo! ¡La Europa que se alegra de la catástrofe iraquí de Bush mientras la mafia rusa compra Londres! Es difícil amar a la Humanidad en una etapa posreligiosa y amoral: la juventud no contempla la posibilidad de equivocarse. Cuando la guerra de Nicaragua, Steiner era tutor de cinco alumnos en Cambridge. Les habló de los brigadistas que fueron a la guerra civil española... Les preguntó si ellos harían una cosa igual en Nicaragua. Le contestaron días después, por carta: Si luchamos con la izquierda acabaremos en un estalinismo abyecto, si lo hacemos con la Contra será el fascismo de la CIA... ¡Y no nos engañarán otra vez! Steiner ha deletreado mil veces esa frase: Si estos jóvenes lo saben todo... ¿Qué les queda en la vida, salvo trabajar en la banca? ¡Y la verdadera enseñanza es la del error mediante la esperanza! deja de lado los grandes problemas filosóficos. Una sirena de ambulancia interrumpe la charla y el maestro ironiza sobre el origen del ruido: Debe de ser la mafia rusa... La globalización deja esporas de descontento y crecen como hongos los nacionalismos: Nos preguntamos quiénes somos. Gales y Escocia exigen autogobierno, en Galicia has de saber gallego para dar clases en la Universidad... ¡Una ficción filológica fascinante! ¿Qué va a pasar en Bélgica con valones y flamencos, o en Cataluña y en el País Vasco... Viena dio a Freud y Kokotscha, pero también las matanzas de judíos. Hoy es una ciudad turística, sin ningún interés cultural... ¿Y qué lugar queda a la literatura? Steiner observa pocas presencias reales. Hay cine, ciertas formas de televisión, buena música y arquitectura... Si hoy viviera Shakespeare escribiría grandes guiones, sería un cineasta espectacular Los buenos novelistas están en América, del norte y del sur. Steiner sonríe maliciosamente y recalca la última frase. Que den el Nobel a una señora de 88 años resulta inquietante, y que conste que admiro a Doris Lessing... No oculta el maestro su triste clarividencia: Ojalá me equivoque en todo lo que he dicho repite una y otra vez el autor de Errata Recordando el futuro Recordando el futuro tituló su conferencia en el salón del Tinell, que un día bautizó pactos tripartitos. Pasado y presente presentes, tal vez en el futuro. Cuartetos de Eliot en la Europa de los mercaderes. Nunca hubo tanto hedor a dinero en Europa. Antes, en Oxford y Cambridge los jóvenes querían ser investigadores, hoy aspiran a multimillonarios a los 25 años... El dinero es la droga del olvido que