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ABC MARTES 23 s 10 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 71 Santiago Grisolía Bioquímico CIENCIA, ARTE Y TECNOLOGÍA E El Papa Benedicto XVI ha expresado su indignación frente a los científicos que modifican la auténtica base de la vida tal y como está planificada y deseada por Dios y elaboró una directriz en el año 2006: Tomar el lugar de Dios, sin ser Dios, es una arrogancia insensata, un riesgo y una aventura peligrosa N 1959 Charles Snow, físico y escritor británico, pronunció una conferencia lamentándose de la distancia que la sociedad se empeñaba en crear entre lo que él denominó Las dos culturas la del pensamiento humanístico y la del pensamiento científico. Dicha idea, ha sido a mi entender mal comprendida, lo que ha contribuido a la opinión generalmente aceptada de que el arte y la ciencia son no sólo independientes, sino incompatibles. Un número de hace dos años de la prestigiosa revista Nature celebraba el emergente campo de la biología sintética, bajo el atractivo título La vida es lo que tú decides Entre los procedimientos artísticos que en ella se describían, destacaba el uso de un tipo de bacterias llamado E. Coli, a las que incorporaban una proteína procedente de otra bacteria y que actúa como fotorreceptor. La consecuencia al hacer crecer dichas bacterias en finas capas, es la grabación de una imagen con una resolución de 100 megapixels por pulgada cuadrada. Este bonito truco requiere investigaciones que permitan conocer los componentes del circuito de expresión del gen, es decir las vías por las que se expresan o no los genes, campo fundamental de la ciencia que esperamos nos permita un día curar enfermedades. Pero también satisfacer a los humanos que desean crear imágenes divertidas y auténticas obras de arte. Esta tecnología permite desarrollar componentes biológicos, circuitos y organismos potencialmente replicantes desde el principio, posiblemente basándose en diferentes códigos genéticos de aquellos encontrados en la naturaleza. Las personas que visitaron hace unos años, uno de los espacios del Festival Internacional de Arte dedicado a las artes electrónicas en Linz, se encontraron un refrigerador con placas de cultivo que contenían bacterias E. Coli, cuyos genes habían sido artísticamente modificados, de manera que las bases de ADN dan instrucciones para que el visitante pueda leer frases tales como: Yo soy el enigma de la vida, conóceme y tú te conocerás Estas moléculas artísticas de ADN son obra del escultor Joe Davis, investigador asociado en el laboratorio del gran genetista Alexandre Rich. Davis es líder de un grupo de la nueva Escuela de Bioartistas en Boston. Otros dos miembros de su escuela colaboran en una laboratorio famoso por la creación de tejido para trasplantes, con el que crean esculturas que crecen y están vivas. Estos artistas tienen interés en disminuir las barreras entre la ciencia y el arte. Ni que decir tiene que todo esto está produciendo discusiones muy interesantes sobre el desarrollo de la sociedad del siglo XXI. Así, dicen los artistas que no podemos seguir pintando paisajes siempre, como si nada hubiese cambiado En este último par de años, los científicos han intentado crear nuevas formas de vida. Han transformado productos químicos en ADN sintético, el ADN en genes, los genes en genomas, y han construido en el laboratorio la maquinaria molecular de organismos completamente nuevos- organismos que son distintos de los producidos por la naturaleza. Q uienes se oponen al monopolio de la Naturaleza en la creación son un grupo reducido de ingenieros, científicos informáticos, físicos y químicos que ven la vida de forma diferente a como lo hacen los biólogos. George Church, profesor de genética en la Universidad de Harvard, quiere hacer por la biología lo que Intel hace por la electrónica -a saber, hacer partes biológicas que puedan ser unidas en organismos, pudiendo realizar cualquier actividad biológica imaginable. Craig Venter, el legendario empresario biotecnológico, ha invertido decenas de millones de dólares de su propio dinero en Synthetic Genomics, un inicio, para crear organismos artificiales. La idea de crear vida en el laboratorio tiene muchos detractores. Algunos científicos no están convencidos de que se pueda hacer, y líderes religiosos y expertos en medio ambiente han expresado su total desacuerdo con la idea de ju- gar con la vida (aunque ésta sea artificial) A pesar de la oposición, los investigadores que trabajan en el campo de la Biología Sintética, cuentan con una naturalidad cautivadora su trabajo y lo explican como si estuvieran construyendo máquinas, en lugar de seres vivientes. Es más, el principio guía del campo es una conceptualización de las células vivas como máquinas computadoras complejas con capacidad de duplicarse. La analogía informática para lo que va en el interior de células vivas no es nuevo. Desde que James Watson y Francis Crick descubrieran la doble hélice, biólogos moleculares han encontrado útil imaginar los genes como software controlando el hardware (la célula en sí misma) Pero los practicantes de la Biología Sintética llevan la comparación a un nuevo nivel: están creando nuevo hardware y software donde no existía. La Biología Sintética está orientada al diseño intencional, modelaje, construcción, depuración y prueba de sistemas vivos artificiales dice Tom Knight, profesor del MIT que ahora centra su ingeniería en microbios. El código genético tiene 3.6 billones de años. Es hora de reescribirlo icha reescritura ahora es factible porque el código original ha sido descifrado en su mayor parte. Esto no significa que entendamos todo lo que hay que saber sobre organismos vivos. Pero los ingenieros de la Biología Sintética piensan que pueden coger lo que conocemos y diseñar y construir nuevas formas de vida programadas para realizar cosas prácticas que de otra forma no podrían hacerse. Ahora podemos considerar a las células como sustancias programables dice Ron Weiss, que escribe el software genético para las células. Weiss está convencido de que pronto será capaz de programar comportamientos celulares tan fácilmente como programamos computadoras De lo que estamos hablando es de crear vida que es totalmente nueva- no de ningún modo de descendencia genética de la Célula Madre primordial. Los miembros iniciales de cada nueva criatura creada no tendrán ancestros La síntesis química de la vida ha sido un desafío permanente para la química orgánica sintética dice Venter. Pero los investigadores de la Biología Sintética no ven motivo para esperar hasta que organismos enteros puedan crearse desde cero. Están contentos de unir componentes biológicos diseñados en el laboratorio, con partes de células naturales para construir organismos híbridos. La empresa de la Biología Sintética no es ningún ejercicio de la torre de marfil pero sí un campo pragmático que pronto podría producir resultados. Church, el mayor gurú de la Biología Sintética, cree que podría ocurrir tan pronto como en dos años desde ahora. a idea de que sólo Dios puede crear vida es argumentalmente más fundamental para el dogma Judeo- Cristiano que la idea del siglo XVII de que la Tierra era el centro del universo. El Papa Benedicto XVI ha expresado su indignación frente a los científicos que modifican la auténtica base de la vida tal y como está planificada y deseada por Dios El Papa elaboró una directriz en el año 2006: Tomar el lugar de Dios, sin ser Dios, es una arrogancia insensata, un riesgo y una aventura peligrosa Los activistas ecologistas se hicieron eco de este desdén. La biología sintética es como la ingeniería genética en esteriodes advierte el representante de Greenpeace Doreen Stabinsky. Tras gran parte de la resistencia a la idea de vida sintética está la intuición de que la naturaleza (o Dios) creó el mejor de los mundos posibles. Charles Darwin creyó que la multitud de diseños de las creaciones de la naturaleza están perfectamente mejorados para hacer aquello para lo que estuvieran destinados- sean animales que ven, oyen, cantan, nadan o vuelan, o plantas que se alimentan de los rayos del sol, emanando colores florales brillantes para atraer polinizadores. Los defensores de la Biología Sintética están adoptando una nueva táctica, y no están asustados con sus implicaciones. Como James Watson dice cuando quiere ser provocador: Si nosotros no jugamos a ser Dios, ¿quién lo hará? L D