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62 MADRID MARTES 23 s 10 s 2007 ABC Luis Prados de la Plaza Comunidad y Torrelodones, contra la ampliación de la A- 6 El Ministerio de Fomento prevé expropiar a 117 vecinos para crear dos nuevos carriles exclusivos para autobuses interurbanos Ep MADRID. El alcalde de Torrelodones, Carlos Galbeño (PP) calificó ayer de barbaridad y de descabellado el proyecto del Ministerio de Fomento de ampliar la autopista de A Coruña (A- 6) a su paso por el municipio para crear dos nuevos carriles de uso exclusivo para autobuses interurbanos, debido a que, según el Ayuntamiento, se expropiaría a 117 vecinos de la localidad. Galbeño se expresó así tras mantener una reunión con el consejero de Infraestructuras y Transportes de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela. Fuentes del Ayuntamiento indicaron que ambos coincidieron en su valoración negativa sobre el citado proyecto del Ministerio de Fomento. En este sentido, Galbeño puntualizó que el proyecto es una barbaridad y resulta absolutamente descabellado el propósito del Ministerio de expropiar a 117 vecinos de Torrelodones con el pretexto de solucionar unos atascos que empiezan en Las Rozas Según el regidor de Torrelodones, Lamela coincidió en expresar su oposición a un proyecto que no servirá para mejorar el tráfico de la A- 6 Además, afirmó que resulta irrisorio que el Ministerio cuantifique en una media de 67 euros por metro cuadrado la expropiación de más de 120.000 metros, cuando los precios de expropiaciones aprobadas por el Ayuntamiento rondan los 1.500 euros por metro cuadrado De este modo, dijo que si se calcula el coste de las expropiaciones, la inversión equivaldría al coste del soterramiento del carril bus sin necesidad de ocasionar un perjuicio tan grande a los vecinos A juicio de Carlos Galbeño, si de verdad quieren promover el transporte público, no se entiende entonces que hayan dado la espalda al proyecto de construcción del parking de la estación de Renfe, incumpliendo el acuerdo firmado entre Ministerio, Comunidad y Ayuntamiento De este modo, el alcalde concluyó que la Comunidad de Madrid ha mostrado su disposición para cofinanciar junto al Consistorio la construcción de esta infraestructura que daría servicio a los miles de usuarios diarios del servicio de Cercanías en Torrelodones AL DÍA Manuel María Meseguer DELINCUENCIA INCENDIOS erá el cambio climático tan sañudamente anunciado o simplemente el aumento casual de las temperaturas, pero llevamos unos años en que el otoño no incendia los árboles de Madrid hasta bien entrado noviembre. No hace tanto tiempo las hojas comenzaban a caerse coincidiendo con el final de septiembre, cuando los poetastros y los melancólicos afilaban suspiros ante el brutal espectáculo de las hojas de los árboles incendiadas en amarillos, ocres, rosas, malvas, rojos y violetas de los plátanos, las sóforas, los castaños, los chopos o los robles de Madrid, de modo que cuando llegaba la Navidad apenas quedaban hojas tapizando los caminos de El Retiro o las baldosas del Prado. Versificadores y suspirantes se gozaban fusilando sin miramientos a Verlaine y sus largos sollozos de los violines de otoño El domingo pasado se mantenía el retraso. Las hojas verdes se resistían a desprenderse y solamente los liquidámbares se incendiaban en calles y glorietas en la más absoluta soledad. El domingo, en Madrid, nadie se detenía ante el rojo violáceo que por fin tomaban las hojas de estos árboles con nombre de verso un mes después de la entrada formal del otoño. Podría pensarse que la gente se había hartado de esperar en balde la anual caída de la hoja y había arrumbado los suspiros y a los melancólicos en espera de mejor ocasión. O que se mantenía en su casa preparándose para el ahorro y la invernada ante los malos augurios del Fondo Monetario Internacional. No sé. Podría tratarse quizás de una huída de las calles, en las que la primavera revienta la luz en las esquinas como naranjas sin corteza que escribía González- Ruano, y en otoño parece obligado afirmar que la luz revienta las calles en fogatas de liquidámbar. En fin, que no se sabe bien la razón de tamaña ausencia de público de uno de los espectáculos más hermosos que depara el otoño en la ciudad del Manzanares, a no ser que anduviera enjugascado ante el televisor con los trabajos de un muchacho por revalidar el campeonato de Fórmula 1. No lo consiguió el asturiano pese al aliento colectivo de millones de aficionados, convertidos en expertos mecánicos y estrategas, en un país que ha transitado el trecho del Seiscientos al McLaren en un suspiro. N inguna de las videocámaras instaladas para vigilar lo que se guisa y se digiere en la ciudad ha podido recoger, al parecer, las cuchilladas que han segado la vida de un taxista. Mientras se desangraba, la víctima logró decir que su agresor era de raza negra... Desde Hortaleza hasta el último distrito de Madrid y- -mientras los taxistas se concentran para exigir garantías de seguridad- -la policía busca al negro que tenía el arma blanca Como no es posible registrar este doloroso asesinato en el capítulo estadístico de accidentes de trabajo, será necesario aplicarlo a la espiral de inseguridad urbana ¿alguien lo duda? que se manifiesta todos los fines de semanas. Los agitados partes de novedades han dejado de serlo porque no se trata de cosa nueva ni de cambio producido en algo (seguimos igual) sin extrañeza o admiración que causa lo antes no visto y oído... Como siempre, la demostración triste que tiene indignados a los trabajadores del taxi, como otras veces, aunque las fuerzas de orden y las sensibilidades políticas estén ahora más atentas al perímetro de la Cañada Real Galiana, otro de los focos oficialmente descuidados que salpican las desgracias surgidas por la falta de previsiones. La sociedad crispada es la consecuencia de vivir más pendientes de buscar votos que de buscar delincuentes. Instalados en un paisaje de delincuencias varias (o sea) lo mismo vale que las máquinas vigilantes hayan grabado algún movimiento sospechoso, o no, porque la batalla del poblado chabolista de la Cañada Real Galiana se ha televisado suficientemente para que se conozca en todo el mundo, con todo detalle, incluida la paralización de los derribos por la señora juez. Permiso para continuar las actividades delictivas que allí se practican. ¡Qué asco! Lo que interesa ahora es impedir que alguien pueda pensar que existe un brote de racismo. Contar lo que conviene y, a costa de la defensa de los agresores, no acordarse de que tan reprobable es cualquier demostración de intolerancia como los gestos continuados de tolerancias excesivas. Crecen los delitos. La cadena de ilegalidades se amontonan en un polígono lleno de habitantes provistos de impunidad. Consentir tantas delincuencias juntas es alejar el restablecimiento civilizado del orden jurídico. S Expropiaciones a 67 euros Creen que el proyecto de Fomento no servirá para mejorar el tráfico de la carretera de la Coruña El alcalde de Leganés suma al gobierno a sus cuatro concejales críticos M. DÍAZ MADRID. El alcalde de Leganés, el socialista Rafael Gómez Montoya, firmó ayer los decretos que otorgan responsabilidades en su gobierno a los cuatro concejales díscolos de su grupo: Santiago Llorente, María José Banegas, Juan Antonio González y Laura Oliva. El alcalde da así por cerrada la crisis en el PSOE local que arrancó cuando él mismo fue designado por el partido como candidato a la Alcaldía leganense sin el apoyo de los militantes. La crisis vivió su momento álgido cuando se tuvo que suspender el primer pleno del gobierno del PSOE e IU por la ausencia de estos cuatro ediles, ante lo que Montoya recurrió a los órganos regionales y federales del partido. A partir de ahora, Llorente es el nuevo concejal de Sostenibilidad, Banegas asumirá el área de Salud y Consumo, González ocupará la Concejalía de Empleo y Desarrollo Local, y Oliva será la responsable de Seguridad Ciudadana.