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16 ESPAÑA El Gobierno reabre las heridas MARTES 23 s 10 s 2007 ABC Zapatero se jacta de haber redactado el preámbulo de la ley de Memoria Histórica En la exposición de motivos defiende a los maquis y habla de fosas comunes, campos de concentración y desaparecidos B. SAGASTUME N. VILLANUEVA LAS PALMAS MADRID. El preámbulo de la ley de Memoria Histórica, una de las normas más polémicas de la legislatura y que ha causado una división radical entre el Gobierno y la oposición por hurgar en las heridas de la Guerra Civil y en el enfrentamiento de los españoles, fue escrito de su puño y letra por Zapatero, según ha reconocido él mismo. El presidente del Gobierno participó el domingo pasado en un almuerzo en Las Palmas de Gran Canaria con directores de medios de comunicación locales del archipiélago. También estaba presente el alcalde de Las Palmas, el socialista y ex ministro Jerónimo Saavedra. En un momento del almuerzo se habló de la polémica Ley de Memoria Histórica y uno de los comensales recordó en voz alta unas declaraciones de Saavedra, en las que se mostró en contra de la iniciativa del Gobierno, al advertir que la experiencia aconseja no hurgar mucho en el pasado Zapatero escuchó y dirigiéndose al alcalde señaló: Te lo voy a explicar y vas a ver que lo vas a entender, ya que yo mismo redacté el preámbulo de la ley Tras reconocer que la exposición de motivos de la norma era producto suyo- -algo inédito en el caso de todo un presidente del Gobierno en una ley de estas características- Zapatero habló en solitario durante unos siete minutos para defender su ley. Que la ley de Memoria histórica ha sido uno de los grandes objetivos políticos de Zapatero esta legislatura se supo ya desde el mismo momento de su investidura como presidente del Gobierno, el 15 de abril de 2004, cuando acabó su discurso citando a su abuelo fusilado en 1936, el capitán Lozano. Zapatero ha reconocido en reiteradas ocasiones que el testamento de su abuelo, militar republicano, ha influido en su pensamiento y en su trayectoria política. Y como el preámbulo de la ley es suyo, hay que atribuir directa y personalmente al presidente del Gobierno los comentarios incluidos ahí, una suerte de ensayo político bajo un prisma particular, como la parte en que defiende a los maquis También cuando se prevé un procedimiento específico para obtener una declaración personal de contenido rehabilitador y reparador, que se abre como un derecho a todos los perjudicados, y que podrán ejercer ellos mismos o sus familiares En el preámbulo escrito por Zapatero se habla de asuntos como las fosas comunes con los muertos, la identificación de los desaparecidos, el internamiento en campos de concentración y también de quienes perdieron la patria al ser empujados a un largo, desgarrador y, en tantos casos, irreversible exilio La exposición de motivos de una ley forma parte de un cuerpo unitario, por lo que tiene valor jurídico y normativo. Pese a que no es un precepto jurídico, en el sentido de que no establece un precepto de hecho con una consecuencia jurídica, su importancia es tal que para cambiar una exposición de motivos es necesario cambiar la ley, como se hizo en su momento, recuerdan fuentes jurídicas consultadas por ABC, con la Ley del Jurado. La exposición de motivos es el porqué de una norma, es decir, lo que pretendía el legislador cuando promulgó dicha ley. En ese sentido, tiene una importancia extraordinaria y es habitual que los Tribunales recurran al Preámbulo de una ley cuando la misma genera problemas interpretativos. Según las fuentes antes citadas, en los últimos tiempos se aprecia que en la redacción de las exposiciones de motivos se ha dejado a un lado la técnica jurídica para dar paso a soflamas políticas Lejos queda la exposición de motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal de Alonso Martínez en 1882. ABC. es Texto íntegro del preámbulo de la ley y de su articulado en www. abc. es Abuelo fusilado Rodríguez Zapatero, ayer en la inauguración de la XV asamblea de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos JAIME GARCÍA PREÁMBULO Rodríguez Zapatero imparte doctrina en la polémica ley -Es la hora de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que padecieron las injusticias y agravios producidos por motivos políticos, ideológicos o de creencias religiosas, en aquellos dolorosos periodos de nuestra historia, desde luego, a quienes perdieron la vida. -También a quienes perdieron su libertad, al padecer prisión, deportación, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración dentro o fuera de nuestras fronteras. También a quienes perdieron la patria al ser empuja- dos a un largo, desgarrador e irreversible exilio. -Y, por último, a quienes lucharon por la defensa de los valores democráticos, como los integrantes del Cuerpo de Carabineros, los brigadistas, los combatientes guerrilleros, cuya rehabilitación fue unánimemente solicitada por el Pleno del Congreso. -En la Ley se hace una proclamación general del carácter injusto de todas las condenas, sanciones y expresiones de violencia personal producidas, por motivos inequívocamente políticos o ideológicos, durante la Guerra Civil, así como las que, por las mismas razones, tuvieron lugar en la dictadura posterior. -Se recogen diversos preceptos que, atendiendo también en este ámbito una muy legítima demanda de no pocos ciudadanos, que ignoran el paradero de sus familiares, algunos aún en fosas comunes, prevén medidas e instrumentos para que las Administraciones públicas faciliten, a los interesados que lo soliciten, las tareas de localización y, en su caso, identificación de los desaparecidos, como una última prueba de respeto hacia ellos. -Previsión de un procedimiento para obtener una declaración personal, de contenido rehabilitador y reparador, que se abre como un derecho a todos los perjudicados, y que podrán ejercer ellos mismos o sus familiares. -No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva. Pero sí es deber del legislador, y cometido de la ley, reparar a las víctimas, consagrar y proteger, con el máximo vigor normativo, el derecho a la memoria personal y familiar como expresión de plena ciudadanía democrática, fomentar los valores constitucionales y promover el conocimiento y la reflexión sobre nuestro pasado, para evitar que se repitan situaciones de intolerancia como las entonces vividas.