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12 ESPAÑA El mito del oasis catalán MARTES 23 s 10 s 2007 ABC Miles de usuarios se vieron obligados ayer, por enésima vez, a cubrir sus desplazamientos en autobuses fletados por Renfe ELENA CARRERAS Publicidad (2- -0- -0- 3 1) Nuestra capacidad expresiva se traduce en líneas que surcan el rostro: las arrugas de expresión. No hay muchas alternativas para deshacerse de las arrugas y recuperar un rostro liso y perfecto: las microinyecciones invasivas de toxina botulínica o la nueva Botoina. Formulada por los investigadores de Labo, Botoina es un complejo de 4 moléculas de uso tópico para cosmética que, sumergido en un suero, se aplica exactamente en los surcos de las arrugas gracias a un aplicador de precisión sometido a patente, que consta de una jeringa graduada y una cánula con punta recortada. Es un tratamiento que se puede realizar en casa. Según los investigadores de Labo, los experimentos realizados han demostrado la funcionalidad y la precisión de la aplicación. Las pruebas in vitro demostraron la eficacia de las moléculas de Botoina para reducir las microcontracciones cutáneas que forman las arrugas de expresión. Botoina está disponible en las farmacias españolas en las dosis para arrugas de expresión: 1000, 3000 y 5000 y en las dosis para surcos y arrugas de expresión profundas: 7000 y 9000. www. botoina. com El lunes más maldito Miles de usuarios sufrieron un vía crucis de colas para desplazarse en los autocares que Renfe dispuso para sortear los cortes de Cercanías. Los que fueron en coche quedaron atascados POR JANOT GUIL BARCELONA. Por obra y gracia de unas obras del AVE que menoscaban la paciencia de los catalanes a fuerza de socavones, en Barcelona y su área metropolitana las Cercanías de Renfe estuvieron ayer más lejos que nunca y los pasajeros circularon sobre ruedas, pero de autocar. Los 160.000 usuarios de las líneas de Cercanías y de los Ferrocarriles afectados por los cortes de tres líneas causados por un incidente en las obras del AVE el pasado sábado sufrieron ayer uno de sus inicios de semana laboral más caóticos. Y lo peor de todo es que el plazo de siete días que dio el pasado sábado el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, a la hora de estimar cuánto durará el desaguisado, se convirtió ayer en quizás catorce días en boca del mismo protagonista. El citado plan alternativo resultó más efectivo de lo esperado- -en parte gracias a que muchos de los habituales usuarios de Renfe no utilizaron ayer el tren- aunque eso no libró al área de Barcelona de un caos de tráfico de órdago. Entre los más de 200 autocares fletados por Renfe para sustituir los tramos de línea cortados y el tráfico de coches acrecentado en un 10 por ciento sobre un lunes cualquiera por miedo a caer en vía muerta, las carreteras de acceso a la capital catalana quedaron, a primera hora de la mañana y a última de la tarde, cuajadas de vehículos. Hubo quien llamó a una radio desde un atasco y se lo tomó con terapéutico sarcasmo. A propósito del polémico plan de la Generalitat para reducir el límite de velocidad a 80 kilómétros por hora para entrar a Barcelona, que entrará en vigor el próximo 1 de noviembre, el oyente espetó: Ojalá que el plan ya fuera efectivo, porque ahora sólo puedo ir a 10 kilómetros por hora Pero no sólo en la capital catalana y su entorno transcurrió el día más lento que nunca. La mayoría de trenes de medio y largo recorrido procedentes del sur de Cataluña se vieron condenados a finalizar el trayecto en Tarragona, y de