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10 ESPAÑA www. abc. es MARTES 23- -10- -2007 ABC Imagen de ayer por la tarde de la estación de Gavà, donde los pasajeros enlazaban con el autobús que les conducía hasta Barcelona; fue el primero de los quince días de caos El caos del AVE y de Cercanías colapsa Barcelona y desacredita al Gobierno El Ejecutivo ya no se compromete con la fecha de la llegada de la Alta Velocidad s Caos en el primer día de transporte alternativo, con colas de decenas de miles de viajeros desplazados en autocar ÀLEX GUBERN BARCELONA. Como un tren que descarrila, el Ministerio de Fomento se estrella de manera definitiva en Cataluña. Con dos líneas de Cercanías cortadas al menos dos semanas y un plan de transporte alternativo que ayer se demostró insuficiente por falta de vehículos y poca información, el desprestigio del Gobierno y de la ministra de Fomento en particular ha alcanzado en Cataluña unos niveles que, a pocos meses de las elecciones generales, pueden tener un efecto directo. Del mismo modo que el comportamiento del electorado catalán fue decisivo en la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones de 2003, el caos en el que Fomento ha sumido el sistema de transportes de Barcelona, junto al previsible nuevo aplazamiento de la llegada de la AVE capital catalana, puede ser igualmente determinante en marzo. En este escenario, y con las peticiones de dimisión de Magdalena Álvarez reclamándose por defecto- -todos los partidos menos el PSOE la volvieron a pedir ayer- el esfuerzo del Ministerio se centra ahora en dos direcciones: por un lado, mantener en lo posible el calendario para la llegada del AVE, fijado para la cada vez menos realista fecha del próximo 21 de diciembre, y por otro, aunque sin nada de acierto, garantizar la movilidad de los 160.000 usuarios afectados- -ayer, tras otra jornada de nervios y falta de organización se anunció que los pasajeros viajarán gratis desde hoy- La situación es grave. Tanto la ministra Álvarez como el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, explicaron ayer que las dos líneas cortadas- -la C 10, que enlaza con el Aeropuerto, y la C 2, la de la costa- -lo seguirán estando, como mínimo, entre una semana y quince días. La C 2 es la línea con mayor tráfico de todo los núcleos de Cercanías de España, y junto a la del aeropuerto da servicio a unas 100.000 personas diarias. La afectación sobre la línea de los Ferrocarriles de la Generalitat será más prolongada- -entre uno y dos meses- -pero con menor repercusión, ya que sus 60.000 usuarios pueden optar por el Metro, que ayer registró un notable incremento de pasajeros. Regionales y Larga Distancia también están afectados, y los usuarios paraban ayer en Tarragona, desde donde se les conducía a Barcelona en autobús, un cambio del que no habían sido avisados. Con esta perspectiva, y en un clima de enfado ciudadano creciente, Fomento y el resto de administraciones se afanan en perfeccionar un sistema alternativo que ayer se estrenó con 200 autobuses y que movió a 76.500 usuarios, de nuevo en- Casi 400 millones para los últimos ocho kilómetros En el momento en el que se planificó la llegada de la Alta Velocidad a Barcelona, se optó por que el tren entrase por el municipio de El Prat- -posibilitando así la conexión aún no proyectada con el Aeropuerto- para luego alcanzar la estación de Sants atravesando L Hospitalet. Soterrado en la mayor parte de su trazado, la solución permitía la sutura urbanística de grandes zonas de la Barcelona metropolitana, con un coste económico, eso sí, muy elevado: 376 millones sólo para los 8,6 últimos kilómetros hasta la de Sants. Se trata de un recorrido defendido como óptimo por los ayuntamientos, complicado desde el punto de vista técnico pero en ningún caso imposible, y menos utilizando la excusa de unas lluvias en otoño esperadas. En cualquier caso, la perspectiva para Fomento no es nada halagüeña, más cuando aún debe perforarse el último tramo crítico que discurre por debajo de la Ronda del Mig y, más allá, una vez alcanzado el objetivo ya casi quimérico de Sants, horadar el Eixample. Y allí, como dijo la ministra, a cruzar los dedos para que la Sagrada Familia siga en su sitio.