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98 DEPORTES Campeonato del Mundo de Fórmula 1 s Gran Premio de Brasil LUNES 22 s 10 s 2007 ABC Un final de infarto para una temporada loca El Mundial de 2007 se recordará por la irrupción de Hamilton, sus enfrentamientos con Alonso y la gran remontada de Raikkonen G. MUÑOZ MADRID. Accidentes e incidentes. Reclamaciones e insultos. Adelantamientos magistrales y pifias de principiantes. De todo y para todos ha habido a lo largo de una de las temporadas más intensas, deportiva y extradeportivamente hablando, de la historia de la Fórmula 1. Poco hacía presagiar, en el ya lejano Gran Premio de Australia, primera carrera de la temporada, que en lugar del previsto pique entre McLaren y Ferrari se iba a vivir una guerra increíble en el seno del equipo inglés entre sus dos pilotos. Kimi Raikkonen ganó en tierras oceánica, seguido por Alo- nso y el debutante Hamilton, que poco más o menos venía a decir entonces que era la suerte del principiante. Dos carreras después ya se encargaba, con su tercer podio consecutivo, de dejar claro que eso no era más que una pose y que iba a dar mucha guerra. Hamilton se alzaba a lo más alto de la clasificación en España, tras una pésima salida, con tierra incluida, de Alonso, que por lucirse en su casa casi se estrella. Eso sí, el español se encargó de demostrar su categoría dos semanas después, en Mónaco, donde dio un recital que incluyó pole vuelta rápi- da y victoria. Pero más que la exhibición del español, en el Principado destacó la primera pataleta de Hamilton, cuando, pese a su segundo puesto y seguir líder del Mundial, se descolgó criticando al equipo por, supuestamente, haber beneficiado a Alonso. El caso es que el inglés se calmó en la primera carrera americana en Canadá, donde logró su primer triunfo en Fórmula 1 con pifia incluida de Alonso, que por culpa de los neumáticos acabó séptimo en una carrera marcada por el brutal accidente del polaco de BMW Robert Kubica. Su monoplaza se estrelló a 300 por hora contra un muro, se desintegró, hizo temer lo peor... y el piloto corrió en Estados Unidos una semana después. Con los Ferrari de invitados de lujo en la lucha de los McLaren (los rossos hicieron doblete en Francia) el signo de los acontecimientos cambia radicalmente a partir de Gran Bretaña. El mítico Silverstone iba a ser poco menos que tierra conquistada por Hamilton desde antes de empezar la carrera. Estaba en su casa, ante su público, pero se pasó de confiado, regló mal el coche y terminó por detrás de Alonso, que cogió toda la moral del mundo y anunció remontada. Y tanto. Tanto que entre el accidente de Hamilton y la espectacular pasada a Massa en Nurburgring (que terminó con un impresentable cruce de insultos entre Alonso y el brasileño... en italiano) el español pasó de ser el segundón del año a volver a encabezar las apuestas para ganar el Mundial. Tanto que en el siguiente Gran Premio, en Hungría, Hamilton perdió los nervios al verse superado por Alonso en la clasificación, montó un escándalo a Ron Dennis y consiguió que, en una decisión sin precedentes ni base legal, la FIA arrebatase la cabeza de salida al campeón del Mundo en beneficio del inglés, que ganó la carrera y volvió a destacarse del español. Fue el principio del fin de la convivencia en McLaren. Desde entonces, en la escudería angloalemana se ha visto de todo, insultos incluidos. Pero lo mejor estaba por llegar. Japón era la cita elegida El enfrentamiento entre Alonso, Hamilton y Dennis en el Gran Premio de Hungría dinamitó al equipo McLaren, que ha terminado regalando el título a Kimi Raikkonen