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ABC LUNES 22- -10- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 83 Cuestión de distancias La vida extraterrestre en el Universo es, estadísticamente, muy probable porque existen miles de millones de galaxias, con billones de estrellas y planetas. La estrella más cercana al Sistema Solar es Alfa Centauri, a cuatro años luz. Para una nave espacial que viajase, como las actuales, a 100.000 kilómetros por hora, supondría un viaje de 50.000 años. El alcance del telescopio Allen será el equivalente a 500 años luz, con lo que sólo podrá explorar una mínima parte de la Vía Láctea, menos de un uno por ciento. Esto equivale a una fracción casi infinitesimal del Universo. Una de las antenas del proyecto Allen, en Hat Creek, a unos 470 kilómetros al norte de San Francisco (California) ABC La telaraña para cazar a ET La red de telescopios Allen para buscar vida extraterrestre se inaugura con el despliegue de 42 antenas en California s Cuando esté completa contará con 350, que detectarán ondas de radio por todo el arco celeste con un alcance de 500 años luz POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Si vienen los alien, se les oirá llegar por California. Concretamente por Hat Creek, 470 kilómetros al norte de San Francisco. Allí han empezado a funcionar 42 antenas de la red de radiotelescopios Allen (ATA, por sus siglas en inglés) Cuando la red esté completa tendrá 350 antenas, todas con un mismo propósito: detectar señales de vida extraterrestre inteligente. Los radiotelescopios detectan las ondas de radio emitidas por los cuerpos celestes naturalmente. Serían los primeros en percibir una hipotética señal artificial emitida por vida inteligente. En este sentido el ATA va a por caza verdaderamente mayor. Su principal innovación es que sustituye el principio de construir una única antena cada vez más grande por el despliegue de una telaraña cada vez más extensa de antenas pequeñas, de 6 metros de diámetro. El actual despliegue de 42 antenas ya cubre un ámbito cósmico que supera varias veces el tamaño de la Luna y que nunca antes se había podido observar simultáneamente. La red completa de 350 antenas podrá fichar -para bajas frecuencias- -todo el cielo durante un día y una noche y volver a empezar. Esto permitirá obtener datos empíricos de fenómenos hasta ahora reservados a la abstracción o la especulación, como las llamadas galaxias invisibles Pero el anzuelo del que cuelga todo el esfuerzo, y todo el atractivo del proyecto para los inversores, no es la ciencia por la ciencia misma, sino el sueño de encontrar vida extraterrestre. Ese es el objetivo del instituto SETI, entidad sin afán de lucro que aglutina a científicos de todo el mundo. Han desarrollado el ATA conjuntamente con la Universidad de Berkeley y la Fundación Paul Allen (de donde viene su nombre) Una de las partes más elaboradas del nuevo radiotelescopio es el complejo software destinado a procesar la muchedumbre de datos que se esperan. El ATA captará las ondas de radio de entre 1 y 10 gigahertzios, limpias de toda interferencia que no sea la radiación cósmica de fondo procedente del big bang. Su alcance de 500 años luz superará a la del mayor radiotelescopio de una pieza que hay en el mundo, el Arecibo, en Puerto Rico. El Arecibo está a punto de cerrar por falta de fondos. Y es que los costes de los radiotelescopios nunca han sido moco de pavo. La NASA los patrocinaba hasta que en 1993 el Congreso norteamericano cortó el grifo de un programa que sólo llevaba un año en curso. El final de la guerra fría fue devastador: ser los primeros en hallar vida extraterrestre dejó de ser una prioridad del gobierno. Entonces el instituto SETI tuvo que buscarse la vida, y la encontró en Silicon Valley. El boom de los millonariospuntocom resultó ser un campo fértil: la búsqueda de alien con radiotelescopios resucitó bajo el nombre de Proyecto Fénix. Esta iniciativa culminó hace tres años, después de haber radiografiado las señales de unas 750 estrellas. El número total de ellas dentro de nuestra galaxia ronda los 200 billones. El ATA viene a tomar un relevo titánico. Un software muy complejo Grabar las iniciales en una antena por 70.000 euros Poner en marcha el ATA ha costado 50 millones de dólares (35 millones de euros) La mitad los ha puesto el cofundador de Microsoft, Paul Allen, que no le va a la zaga en exuberancia filantrópica a su amigo Bill Gates. Pero hacen falta muchos millones más para conseguir las 308 antenas restantes en tres años. William Welch, de la Universidad de Berkeley, sugiere que están dispuestos a todo por lograrlo. Una de las ideas que barajan es ofrecer a cualquiera que lo desee poner su nombre a una antena por 100.000 dólares (70.000 euros) Más información sobre el proyecto: www. seti. org seti projects ata