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ABC LUNES 22 s 10 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 61 Antonio Sáenz de Miera Director de la Fundación San Benito de Alcántara PREMIO INTERNACIONAL PUENTE DE ALCÁNTARA: ALQUEVA L Puente Romano de Alcántara, que ha cumplido ya sus primeros mil novecientos años de vida, es considerado como el paradigma de las obras públicas de todos los tiempos. Sus dimensiones estrictas, su cuasi perfecta composición y su armonía con el entorno natural, han merecido innumerables elogios desde los romanos y los árabes hasta nuestros días. Pero quizás ninguno tan significativo, tan ejemplar y aleccionador como el atribuido a un Rey portugués, Alfonso V cuando en su guerra con el rei, no de Castilla, ordenó levantar el cerco de la ciudad de Alcántara al enterarse de que los defensores iban a volar el puente romano, diciendo: que no lo quebrasen, que él rodearía porque aquel edificio no se gastase, pues no quería el reino de Castilla con aquel edificio menos De esta forma, el Rey portugués concedía al Puente de Alcántara un valor realmente universal, por encima de las disputas humanas. Al amparo de este nombre emblemático, la Fundación San Benito viene convocando desde hace veinte años un Premio Internacional destinado a exaltar el significado de la obra pública al servicio del bienestar y del entendimiento de los hombres; a honrar los grandes valores humanos de la preocupación social, del cultivo de la belleza y de la creación científica y tecnológica. os propósitos con los que cobraba vida el Premio se han visto colmados y enriquecidos con la calidad, la variedad y la incidencia social y cultural de los proyectos premiados que son ya puntos significativos en la geografía de la obra civil iberoamericana: el grandioso puente de Tampico, en el Yucatán mexicano; el de Posadas- Encarnación sobre el río Paraná, la revolucionaria arquitectura de la Torre Collserola, en la Barcelona de los Juegos Olímpicos; la gran presa bóveda, empotrada en el macizo berroqueño del Alto Lindoso en Portugal; el Viaducto de La Regenta, eslabón esencial en la reestructuración territorial del Principado de Asturias; el Museo Guggenheim de Bilbao, paradigma y respuesta de vanguardia a las exigencias culturales y arquitectónicas de nuestro tiempo; el proyecto de irrigación de Chavimochic en Perú y el Pedraplén de Caibarien en Cuba, ejemplos de la fuerza creadora y tenaz de los pueblos iberoamericanos, la ampliación de la red del Metro de Madrid, obra de singular trascendencia social para la ca- Existe un vínculo, pleno para nosotros de significado, entre la gran obra de ingeniería moderna de Alqueva y el viejo puente orgullo de la técnica romana. Hace veinte siglos los municipios lusitanos y españoles limítrofes de la zona construyeron el Puente de Alcántara porque sentían la necesidad de mejorar sus comunicaciones, acercar sus núcleos de población y fomentar sus relaciones económicas y culturales E cia el continente americano, hacia Oriente, que nos unen aunque nos separen; ese genio peninsular, del que hablaba Unamuno, que abarca y corona lo español y lo portugués los ríos nos unen, y cuando nos separan, construimos puentes, como el Puente de Alcántara y lagos como el de Alqueva. os une en el Alentejo la inmensidad de un paisaje de grandes planicies, de encinas, olivos y alcornoques en el que la comarca portuguesa y Extremadura llegan a confundirse. Las gentes del lado portugués contemplan los más bellos amaneceres mirando a España, y del lado español contemplan en el horizonte de Portugal las más bellas puestas de sol. Ni los peces, ni el paisaje, ni nuestra mirada, pero tampoco la gente sabe ya de fronteras. Las personas y los pueblos mantienen con toda naturalidad relaciones de todo tipo: sentimentales, festivas, comerciales. Esa emoción común está igualmente en la literatura de de los escritores transfronterizos: Miguel Torga de Tras- o- Montes; de Carolina Coronado, de Almendralejo; de Eugenio de Andrade, uno de los mayores poetas portugueses de todos los tiempos que dedicó un poema al Alentejo, o Florbela Espanca, la poeta de Vila Viçosa que hubiera saltado de gozo al ver las aguas abundantes de Alqueva, ella que tanto escribió sobre la sequedad del Alentejo. Toda esa base de relación, entendimiento, sentimientos compartidos, de años, de siglos, es fundamental. A partir de ahí es posible construir todo lo demás. Ahora, el Alentejo y Extremadura miran con confianza el porvenir en el proyecto europeo en el que Portugal y España están plenamente comprometidos. Las oportunidades de ambas regiones en las nuevas coordenadas tecnológicas sociales y culturales de la era post- industrial son excelentes si aúnan esfuerzos, objetivos e ilusiones. Todo ello se concentra en Alqueva, en lo que ya es como obra pública al servicio de una comarca, de una región, y de un entendimiento entre dos países. gua, energía y vida, eso es Alqueva. Agua, energía y vida para evitar la desertización de la comarca, para dinamizar el mercado empresarial, para crear empleo y riqueza en la agricultura y en la industria, para mejorar la calidad de vida de los habitantes de una región tradicionalmente preterida y abandonada a su suerte. La concesión del Premio Internacional Puente de Alcántara al complejo de Alqueva no es sino el reconocimiento explícito de que el ensueño y la realidad de una comarca de la antigua raya del subdesarrollo pueden llegar a fundirse en aras de la modernidad. N pital española; la obra de Piedrafita de vital importancia para la vertebración y el desarrollo de Galicia; el Proyecto de Aprovechamiento Múltiple del río Mao en la República Dominicana, obra esencial para el desarrollo económico de la región y el proyecto Hidroeléctrico de Caruachi, en el río Caroní en Venezuela, uno de los mayores complejos hidroeléctricos del mundo. n cada una de estas obras es posible descubrir las virtudes que este Premio Internacional, civil y social, ha querido reconocer y exaltar, alimentado siempre de esa fecunda metáfora del puente que establece posibilidades de relación y salva fronteras, lejanías y dificultades de entendimiento y comunicación. Pero podemos pensar que al conceder esta distinción al Aproveitamento Hidroeléctrico de Alqueva, el Premio hubiera llegado a su madurez, a su plenitud. Me refiero a esa sensación que nos llega tan de tarde en tarde, cuando todo parece coincidir con nuestros mejores propósitos. Existe un vínculo, pleno para nosotros de significado, entre la gran obra de ingeniería moderna de Alqueva y el viejo puente orgullo de la técnica romana. Hace veinte siglos los municipios lusitanos y españoles limítrofes de la zona construyeron el Puente de Alcántara porque sentían la necesidad de mejorar sus comunicaciones, acercar sus núcleos de población y fomentar sus relaciones económicas y culturales. La construcción en nuestros días del complejo hidroeléctrico de L E Alqueva, sigue esa misma tradición, ese mismo espíritu, ese mismo propósito de unión, de integración, de conocimiento y de convivencia entre portugueses y españoles. Pasado y presente, tradición y modernidad, confluyen en este acto cargado de simbolismo. Y para que nada falte, ni en lo simbólico ni en lo real, adivinamos que bajo las aguas del gran embalse de Alqueva, los peces, cruzan ya la frontera sin saberlo, y hablan portugués y español, indistintamente: Venid acá, peces, vosotros, los de la margen derecha... y vosotros, los de la margen izquierda... exclama Saramago el gran poeta alentejano y continua: venid acá todo y decidme cual es la lengua que habláis cuando ahí abajo cruzáis las acuáticas aduanas. Aquí estoy yo, mirándoos desde lo alto de este embalse, y vosotros a mí, peces que vivís en esas confundidas aguas, me estáis dando una lección de gran hermandad de peces Es clara y sencilla la lección que nos dan esos peces que nadan felices bajo estas aguas nuestras, en una amplia y generosa hermandad. Es verdad que hay diferencias que nos identifican y que nos enriquecen, al mismo tiempo. Pero esas mismas diferencias acaban siendo motivos que refuerzan los sustanciales puntos en común que nos unen. Pero ¿es que hay algo que no nos una realmente a portugueses y españoles? Kilómetros de frontera compartida, que nos unen tanto como nos separan, tanto como lo queramos; una historia y una cultura entrelazadas, paralelas, comunes, orientadas hacia el océano, ha- A