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ABC LUNES 22- -10- -2007 ESPAÑA 25 Te pegaba como a una niña Unos 300 presos siguen cursos voluntarios en los centros penitenciarios para aprender a ser hombres y no maltratadores y asesinos. La culpa siempre es de ella, la que provoca y se va al bingo, o del alcohol o la cocaína. Escribir y mirar a la cara, claves en la terapia POR C. M. FOTO PACO MARTÍN MADRID. Pensaba que te regañaba y te pegaba como a una niña porque te portabas mal y no hacías lo que tenías que hacer. Ahora me doy cuenta de lo que te he hecho sufrir, del daño que te causé, pero antes no lo sabía y ya no tiene solución La niña era la mujer de quien escribió la carta, varios años después de que la matara. La redactó en una cárcel como parte del programa de maltratadores que se sigue en las prisiones. Los terapeutas piden a los reclusos que redacten una carta a su víctima. Es muy impactante leer textos de gente con un nivel cultural bajísimo; algunas ponen los pelos de punta, sobre todo cuando ella está muerta explica el psicólogo responsable de este tipo de programas. Desde 2004 los centros penitenciarios cuentan con los suyos propios, aunque empezaron en 1999. ¿Qué tienen en común estos maltratadores que acaban en prisión? La respuesta del psicólogo es contundente. Una visión distorsionada del uso de la violencia; una visión igualmente manipulada sobre el rol de las mujeres y una inteligencia emocional baja No es que no puedan ponerse en el lugar de su víctima, con la que duermen cada noche, es que ni siquiera son capaces de identificar lo que sienten ellos. Los programas entre rejas son voluntarios- -es un requi- La terapia para maltratadores les obliga a escribir sobre el daño infligido a su pareja sito indispensable- -y nunca llevan aparejados beneficios penitenciarios. Otra cosa es que si la evolución es adecuada el terapeuta pueda ayudar con un informe favorable para un permiso o una salida puntual. Tenemos que intentar cambiarles la motivación y después que sean capaces de reconocer mínimamente los hechos algo no hice bien y tengo que arreglarlo -continúa el encargado de estos programas- aunque añadan todas las excusas del abanico La culpa para un maltratador siempre es de ella: Me provoca, se lo gasta todo en el bingo, se acuesta con todo el vecindario o bien no era yo porque bebía mucho o consumía cocaína O las dos cosas. Aquí no les contamos que todas las mujeres son buenísimas. Puede que la tuya sea mala, les digo, pero déjala y no le hagas daño comenta el terapeuta. Los deberes del preso incluyen la carta a su víctima y vídeos en los que mujeres agredidas explican lo que sienten. Alguno no puede sostener el gesto ni la mirada. El riesgo de suicidio en esos casos es real. Otros, como el ex de Diane Falvey ni se inmutan. Él no ha seguido ningún programa, ni ganas, pero ella, maltratada de manual, recibió varias cartas amenazantes y vejatorias. Ojalá te quedes paralítica echando un polvo, pero si no es así no te preocupes porque quien me hace un mal, me lo paga Un policía vela por Diane al otro lado del teléfono, pero su caso es de alto riesgo. Diane nunca repetiría experiencia, pero aunque resulte increíble otras mujeres lo hacen. Los psicólogos se encuentran con casos en los que mujeres maltratadas o incluso violadas se siguen comunicando con su agresor. La mayoría de los hombres que están en el programa tienen pareja, incluidos los que cumplen condena por haber matado a otra mujer