Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 ESPAÑA LUNES 22 s 10 s 2007 ABC El registro central de maltratadores ficha a más de cien mil personas en tres años De ellos, 91.861 son varones y el resto mujeres. Del total, sólo 3.453 han ingresado en prisión CRUZ MORCILLO MADRID. Cincuenta y ocho tumbas más; 58 mujeres menos. Novias, esposas, ex mujeres, madres... Cuatrocientas nueve desde 2001. Todas asesinadas en la cárcel de amor algunas después de denunciar y pedir ayuda a la Justicia. La Ley de Violencia de Género está más cuestionada que nunca porque no ha puesto freno a estos crímenes. Pero hay otras cifras que revelan el cambio y también son elocuentes de la proporción del fenómeno. En abril de 2004 se crea el Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica ocho meses después de la entrada en vigor de la orden de protección, que intenta amparar a las víctimas de forma rápida e integral (con medidas civiles incluidas) Esa macrobase acumula ya 100.459 sentencias condenatorias (desde la mencionada fecha hasta el pasado 12 de octubre) según datos del Ministerio de Justicia. El 91, 4 por ciento de los condenados (91.861) son hombres; el resto, mujeres. Sólo en Andalucía los jueces hallaron culpables a 20.543 personas. Cataluña, Valencia y Madrid superan las diez mil condenas. Pero las sentencias firmes son la punta de lanza- -las absoluciones y los sobreseimientos provisionales alcanzan proporciones preocupantes- -y las cifras reales del maltrato infinitamente mayores- -271.042 asuntos penales tramitados en los Juzgados de Violencia contra la Mujer (JVM) sólo entre el 29 de junio de 2005 y el 31 de marzo de este año- El registro central al que tienen acceso jueces, fiscales, Policía Judicial y Comunidades autónomas- -éstas, tras una modificación normativa- -recoge la mayoría de denuncias admitidas; las órdenes de protección dictadas y denegadas, así como el resto de medidas cautelares. Los datos personales del agresor (haya sido condenado o no) y de la víctima también constan en la base, si bien los de los denunciados han de retirarse en caso de absolución o archivo de la causa. El registro funciona o debería como una guía del caso para policías, fiscales y jueces, en la que figura toda la causa y los antecedentes del maltratador y les permite, además, saber si el fichado ha incurrido en un que- REGISTRO CENTRAL PARA LA PROTECCIÓN DE LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DOMESTICA Condenados (abril 2004- 12 octubre 2007) Mujer re Homb 1.628 8.915 232 1 2.122 467 cía Andalu 727 5 157 Aragón 1.160 337 s Canaria 3.264 396 ia r Cantab a Mancha 855 3 1.456- L 1 Castilla León 23 14.35 y Castilla 204 796 a ñ Catalu 32 9.219 Ceuta 490 1.260 7 Madrid 267 13.36 a Navarr lenciana 2.061 375 a Com. V ura 3.713 203 ad Extrem 762 2 105 Galicia 746 31 s Baleare 298 258 La Rioja 2.971 286 Melilla o 2.318 289 sc País Va 4.318 8.598 s 1 Asturia 91.86 8,56 urcia M 1,44 %9 Total je rcenta Po Prisión -3.453 presos por violencia de género- 9.945 delitos Programas de rehabilitación de presos en prisión -35 cárceles- 300 presos Datos de órdenes de protección solicitadas e incoadas en los juzgados de violencia sobre la mujer ABC CG. Simón Fuente: Consejo General del Poder Judicial Relación de parentesco En porcentajes Cónyuge Excónyuge Relación afectiva Exrelación afectiva 22 12 29 37 Julio 2005- Marzo 2007 No acordadas 22 (14.034) Pendientes 2 (1.100) Acordadas 76 (47.261) Total de órdenes de protección solicitadas: 62.395 Datos personales brantamiento de condena o de medidas cautelares anteriores. Los efectos de la ley, el aumento de las denuncias, el mimo judicial infrecuente hace sólo cuatro años se nota en cada dato referido a este tipo de violencia. Otro ejemplo son las cárceles. A día de hoy, en los centros que dependen de Instituciones Penitenciarias hay ingresados 3.453 presos entre penados y preventivos por violencia de género, una coletilla que consta en las sentencias desde junio de 2005, además de los delitos concretos que se imputen. De hecho, ese número de reos acumulan 9.945 delitos, según datos de Prisiones, casi tres por cabeza, porque las lesiones o las agresiones sexuales, por ejemplo, suelen ir acompañadas de un incumplimiento de medida cautelar. La disparidad entre el número de sentencias y los maltratadores que acaban en la cárcel obedece a varios motivos. Uno de ellos es que, igual que en el resto de delitos, en caso de que el juez acuerde una privación de libertad si el individuo carece de antecedentes o la pena es inferior a dos años la ejecución de la condena queda en suspenso. En estos supuestos, la ley obliga a que el penado siga un programa de rehabilitación para maltratadores como alternativa a la prisión. Dos años después, estos programas externos que se tendrían que haber acordado con instituciones especializadas siguen siendo una quimera con una dotación presupuestaria mínima. No existen en la mayoría de las comunidades autónomas y en aquellas en las que funcionan con cierta normalidad (Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana, Andalucía) tienen lista de espera de decenas de condenados. Fiscales y jueces se encuentran con que en la práctica no pueden marcar alternativas. Estos programas, junto a las pulseras de control para agresores- -previstas en casos de órdenes de protección en los que la valoración del riesgo de la víctima es muy alto y el sujeto no ingresa en prisión- -son dos de las patas más cojas de la ley de Violencia de Género, según reconoce el CGPJ y el Observatorio que se encarga del seguimiento de la norma. En la cárcel, los programas van en aumento y después de un tímido arranque están implantados ya en 35 centros: la duración es más o menos de un año y se dirigen sobre todo a penados. La media de cada grupo es de una decena y en total los están siguiendo unos 300 reclusos condenados por maltrato. La diferencia con los que sustituyen a la condena es que los centros penitenciarios son de carácter voluntario y no implican ningún beneficio. En el día a día, miles de condenados no están cumpliendo ningún tipo de medida ante la falta de diligencia de la Administración en hacer los deberes Más información en: www. observatorioviolencia. org Los deberes sin hacer Control a través de facturas, cartas y llamadas telefónicas El cambio y la concienciación también han aterrizado en las cárceles. Uno de los puntos básicos hoy es la coordinación de cada centro con los servicios de atención a las víctimas. El objetivo es que ninguna mujer maltratada se encuentre de un día para otro a su agresor en la calle sin saberlo. Cuando un maltratador va a abandonar la prisión, aunque sea de permiso, su víctima es la primera a quien se le comunica. Mientras aún están entre rejas se tiene especial cuidado en que no se valgan de ningún medio para seguir atemorizándolas, como era frecuente. Estamos atentos a las cartas que envían y a quién y en el caso de las comunicaciones telefónicas, se les pide una factura con cada llamada que realicen donde tiene que figurar el número. Los de sus víctimas están prohibidos