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ABC DOMINGO 21 s 10 s 2007 INTERNACIONAL 35 Pekín promete seguridad social para todos los chinos en 2020 El PC tiene como meta aliviar el abismo cada vez mayor entre la ciudad y el campo PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Tres décadas de reformas capitalistas han convertido a China en la cuarta economía del planeta y han sacado de la pobreza a 400 millones de personas, pero han creado una de las sociedades más desiguales del planeta. Para acabar con los desequilibrios, que suponen una amenaza para la estabilidad del Gobierno, el Partido Comunista de China (PCCh) está celebrando su XVII Congreso. Además de elegir al sucesor del presidente, Hu Jintao, cuando acabe en 2012 su segundo mandato, el cónclave se ha propuesto crear una sociedad más justa frente al crecimiento económico que ha primado hasta ahora. Por eso, el Congreso del PCCh ha aparcado del debate político y ha adoptado un discurso social. Respondiendo a una pregunta de ABC, el viceministro de Salud, Gao Qiang, ha anunciado que todo el mundo en las ciudades y el campo tendrá una seguridad social básica y asistencia médica gratuita en 2020 Una noticia que ha copado los titulares de los periódicos chinos porque, según un informe del año pasado, el 90 por ciento de los habitantes de las zonas rurales carecía de seguro médico, mientras que en las ciudades esa cifra era del 42 por ciento. Un año después, el Gobierno Vendedores de un mercadillo de Pekín ofrecen libros y recuerdos de Mao Zedong asegura haber creado una red cooperativa médica que ya cubre a 720 millones de campesinos (82 por ciento de la población rural) y al 98 por ciento de las ciudades. Con tales iniciativas, Pekín pretende acallar el descontento social y acabar con la brecha que separa a la emergente clase media urbana de los campesinos que viven en el atrasado mundo rural. Semejante disparidad se aprecia en la casa de Zhang Yong, quien se ha enriquecido al amparo del crecimiento económico. Con 37 años, Zhang es directivo de uno de los mayores bancos estatales y, de vivir en un apartamento comunal a principios de los 90, ha pasado a tener cuatro pisos en Pekín gracias a su sueldo y negocios. Mientras, su criada, Xiao Tai, REUTERS Acallar el descontento tuvo que dejar su aldea en la provincia de Sichuan para trabajar en Pekín. Sirviendo en tres casas, gana al mes 2.000 yuanes (200 euros) que envía a su familia. Antes no podíamos pagar los gastos médicos ni los 1.000 yuanes (100 euros) anuales del colegio de mis hijos indica la mujer, que confiesa no entender de política, sino de intentar vivir mejor.