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20 ESPAÑA Treinta años de los Pactos de la Moncloa DOMINGO 21 s 10 s 2007 ABC Clase magistral de la otra memoria histórica Hace 30 años, los políticos dejaron a un lado sus diferencias y se sentaron a la misma mesa para dar una solución a la crisis económica- -y política- -que atravesaba España. De ahí salieron los Pactos de la Moncloa que, según sus protagonistas, son irrepetibles POR MARIANO CALLEJA MADRID. Los Pactos de la Moncloa vuelven a sentar a la misma mesa a Manuel Fraga y Santiago Carrillo, con unos cuantos años más a sus espalda: el primero cumplirá 85 el mes que viene y el segundo va hacia los 93. Han pasado tres décadas, pero los dos políticos mantienen sus cabezas lúcidas y muy vivas, y cuando hablan de la Transición parece que lo viven y que todo ocurrió ayer. Los bastones engañan mucho. En su reencuentro, motivado por una convocatoria de la Fundación Ernest Lluch, Fraga pregunta a Carrillo si recuerda cuando los Reyes acudieron a las Cortes en 1977 y los diputados del PSOE se quedaron sentados, mientras los comunistas, con la Pasionaria a la cabeza, se ponían de pie y aplaudían con entusiasmo. ¡Claro que me acuerdo! contesta entre risas el histórico dirigente del PCE. Eran otros tiempos. Tiempos de gestos, de cesiones y contrapartidas, y sobre todo de pactos, de muchos pactos. El 25 de octubre se cumplen 30 años de la firma de los Pactos de la Moncloa, un hito de la Historia contemporánea de España. Un elemento clave de la Transición, dirigida magistralmente por el Rey, que facilitó la paz social por un camino constructivo según Fraga. Manuel Lagares, que fue subsecretario de Economía con Enrique Fuentes Quintana como vicepresidente económico del Gobierno de Suárez y que participó activamente en la elaboración de los Pactos, recuerda cómo se fraguó todo: ya a principios de 1976 el Gobierno quería difundir la idea de que la magnitud de los problemas económicos- -originados por la crisis del petróleo de 1973- -exigía un amplio acuerdo político para su solución La propuesta no fue bien acogida por algunos partidos, empezando por el PSOE, ya que consideraban que en democracia lo suyo es discutir y oponerse al Gobierno. El 8 de julio de 1977, Fuentes Quintana compareció en Televisión Española para informar a los españoles de la comprometida situación en la que se encontraba la nación. No podía perderse ni un día más. La repercusión de esta comparecencia, según Lagares, fue extraordinaria Se tomaron las primeras medidas de choque, como la devaluación de la peseta. Muchos miembros del Gobierno consideraban que con eso era suficiente, pero Fuentes Quintana tenía claro que había que tomar una enérgica decisión. Así, a mediados de agosto, el vicepresidente económico anunció a Suárez su dimisión si no se iniciaban de inmediato las conversaciones para un gran pacto sobre la reforma económica que sacara a España del hoyo. Suárez le dio su total apoyo. El presidente del Gobierno, apunta Lagares, tenía ya en la cabeza que para redactar pacíficamente una Constitución que fuera de todos era imprescindible evitar la guerra en el ámbito económico. El equipo económico del Gobierno comenzó a trabajar en el Programa de Saneamiento y Reforma Económica que serviría de base para los futuros Pactos. Lo más difícil ahora era sentar a la misma mesa a políticos tan diferentes como Felipe González, Santiago Carrillo, Enrique Tierno Galván o Manuel Fraga. Carrillo ha reconocido que antes de los Pactos de la Moncloa ya había hablado con Suárez y la idea estaba muy trabajada entre los dos. Es la famosa pinza de la que se quejaba el PSOE, y que, según Carrillo, existió. No hay que olvidar que el dirigente comunista estaba muy agradecido a Suárez por la legalización del PCE apenas unos meses antes, y su partici- El trabajo más difícil Tierno Galván, Carrillo, Raventós, Triginer, González, Ajuriaguerra, Suárez, Fraga, Calvo Sotelo y Roca, el 25 de octubre de 1977 DIEZ FIRMAS QUE CAMBIARON ESPAÑA El gabinete del ex presidente Suárez guardó el argumentario, al que ha tenido acceso ABC, con el que el Gobierno defendería los Pactos ante los españoles POR M. C. MADRID. El documento económico de los Pactos de la Moncloa tiene 44 páginas mecanografiadas. La última es todo un símbolo de lo que fue la Transición: arriba, la firma de Adolfo Suárez; por debajo, las de Felipe González, Joan Raventós, Josep María Triginer, Manuel Fraga, Enrique Tierno, Juan Ajuriaguerra, Miguel Roca, Leopoldo Calvo Sotelo y Santiago Carrillo. ¿Alguien da más? El gabinete del presidente Suárez siguió muy de cerca el proceso de los Pactos. En uno de sus estudios, concluía que a corto plazo era obligado involucrar al país en la adopción de medidas impopulares pero necesarias A medio plazo, los colaboradores de Suárez pensaban que los Pactos darían estabilidad al sistema político y darían confianza al elector demostrando la eficacia de una forma de gobierno democrática Había que transmitir que se trataba de un programa para el país, no para la UCD El presidente Suárez opinaba que los Pactos eran un intento responsable para consolidar la democracia; es decir, para hacer posible el autogobierno de la sociedad española según figura en un cuestionarioargumentario del jefe del Ejecutivo que guardó uno de los miembros de su gabinete, el consultor político José Luis Sanchís. Los Pactos nacen del convencimiento de que la democracia se vive, no es una idea especulativa, no es una utopía inalcanzable. Y para hacerla posible en sus comienzos eran precisos una serie de cambios sustanciales en la legislación vigente. Ver cómo en momentos difíciles como los actuales, lo realmente fundamental para todos es España, contribui- Firmas de los pactos y documentos del gabinete de Suárez rá decisivamente a arrumbar posibles prejuicios nacidos de circunstancias distintas de las de esta España de nuestro tiempo opinaba el presidente en el cuestionario. En el documento que guardó el gabinete del presidente del Gobierno se reconoce que lo más difícil fue la aceptación de la convocatoria por parte de todos los partidos. ¿Por qué firmó el Gobierno los Pactos? Porque el país necesitaba urgentes soluciones y exigía que se preparasen de la manera más eficaz e imaginativa. En estas circunstancias críticas, la política no debía basarse en la imposición unilateral, sino en el pacto y en el sentido del compromiso, que es el sustrato de los sistemas democráticos y pluralistas