Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE Caza TEXTO: MARCELO VERDEJA Batidas en el norte Una jornada de caza en el norte, tras el jabalí, requiere un despliegue de estrategia y habilidad de perros, monteros y cuadrilla, en un paisaje de monte duro manece con frío en Grandas de Salime, en el suroeste de Asturias. Los cazadores más madrugadores de la cuadrilla de caza San Antón se arriman al bar de la señora Palmira para tomarse un café. Esperan al guarda que les dará la autorización para una batida al jabalí, y como suele ser habitual por estas tierras, a traílla. Hay que moverse pronto y localizar los recientes rastros que los jabalíes han dejado antes de encamarse para sestear durante el día. El que va con perro, con su fino olfato para seguir al gocho tiene más posibilidades de localizar a los bichos. Otros componentes de la cuadrilla se dispersarán por la zona buscando más rastros. El resto se encargarán de recoger con los vehículos a los que cortan los rastros, ya que en ocasiones caminan varios kilómetros. Los perros en este tipo de caza suelen ser sabuesos, grifones y el cruce de ambos. Son duros, tenaces y con gran olfato. El montero (aquí se llama montero al que controla los perros, ya que es el que patea el monte) lleva al animal atado a una cuerda larga, de hasta 15 metros, y ambos forman un equipo muy compenetrado. El hombre dirige al perro y éste le va indicando las correrías del jabalí. Se trata de saber de la forma más concreta posible, el lugar donde están encamados los jabalíes para cerrar ese trozo de monte, pero sin aproximarse tanto que los ladridos les hagan huir antes de que los cazadores estén colocados. No es fácil. Pocas veces los jabalíes dan la ventaja de tumbarse en un sitio accesible. Normalmente buscan zonas de monte duro de verdad y no es fácil llevar un perro atado entre tanto tojo, brezo de buena altura y demás flora. Una vez localizados, normalmente varias horas más tarde, se reúnen los cazadores alrededor del almuerzo, con el mejor muestrario de embutido de la zona y van contando al jefe de la cuadri- ocasiones no son los mismos que han encontrado los jabalíes, para evitar que resulten heridos ya que un perro maestro de jabalí no se consigue tener todos los años. Y tu estás en un puesto bastante cerrado, en el fondo de un valle de bosque cerrado, con apenas una zona despejada de diez metros, casi rezando para no hacer el ridículo de fallar, si pasa el jabalí... y si pasa el jabalí y no fallas, esperas que sea pequeño, ya que si es grande y hay que subirlo hasta los coches te darán las uvas y un infarto... Se oyen los primeros sabuesos, casi enseguida, por la emisora, te dicen que ya se han levantado los jabalíes del encame. Intentas ver y oír pero es inútil entre este monte. Se acercan, se vuelven a ir, suenan los primeros disparos. Esperas impaciente. Al cabo de un rato te dicen que no sé quién ha cazado uno, pero que quedan más y que no se mueva nadie. Se vuelven a oír de nuevo los perros latiendo fuerte, parece que vienen hacia aquí, no sé, ya veremos. Enseguida te parece oír el ruido de algo entre el monte, en tu dirección, con los perros pisándole los talones. Cada vez se acerca más y más, el corazón se te sale del pecho. Efectivamente por el claro no va a pasar, viene por lo más tapado del monte a intentar pasar apenas a cinco metros de tí. Lo intuyes más que lo ves y en un trasluzón entre dos tojos surge el lomo, disparas esperando tener algo de suerte. Al momento cruzan los perros sin darte tiempo a atarlos. Apenas a 50 metros detrás, entre el monte laten a parado. Intentas llegar hasta allí como puedes y allí está el jabalí, muerto, con los perros al lado, precavidos hasta cerciorarse que esta muerto. Son ya veteranos. En fin, no es que sea muy grande pero dos horas después de arrearlo cuesta arriba, ya lo consideras el jabalí del siglo. Hemos cazado cuatro, magnífico trabajo una vez más de perros y monteros de la cuadrilla San Antón Ahora queda la segunda parte del día de caza, aviar las piezas, contar y oír contar cien veces los lances que se han producido durante tantas horas. Volver a cazar de nuevo entre amigos. Así suelen ser las batidas de jabalí en el norte, caza auténtica, participativa y, sobre todo, con toda la responsabilidad que conlleva esta actividad, que exige respeto al medio ambiente y las especies. Aún queda un parte más para completar el ritual de la caza: la de comer lo que se ha cazado. Sin esta tercera pata, la caza no tendría sentido, pero esta es otra historia... Horas de emoción A Alimentar la estrategia Momento de arrastrar la pieza, que no es pequeña tarea lla, en este caso a Julio Monteserín, lo que han visto y oído Este tipo de caza es una modalidad muy selectiva. Siguiendo los rastros se sabe si lo que perseguimos es macho o hembra, si hay crías y hacernos una idea de cuántos son y qué tamaño tienen. Entonces se decide qué en que zona y sobre qué bichos se soltarán los perros, dejando las jabalinas con cría para mejor ocasión. Es el momento de cubrir los ABC puestos, los cazadores en el mayor silencio se van colocando cerca del encame localizado por perro y montero. El jefe de la cuadrilla ordena soltar los perros en el rastro. Perros que, en muchas Este tipo de caza es una modalidad muy selectiva. Siguiendo los rastros se sabe si lo que perseguimos es macho o hembra, si hay crías, cuántos son y qué tamaño tienen