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46 MADRID www. abc. es madrid SÁBADO 20- -10- -2007 ABC Nos tendrán que matar para echarnos La familia desalojada y sus vecinos exigen soluciones. No nos pueden echar así, sin más. Pagamos la contribución. Que nos legalicen o nos indemnicen Afirman que toda la Cañada se unirá si regresa la Policía POR M. J. ÁLVAREZ FOTOS JAIME GARCÍA MADRID. Calma tensa y mucha indignación. Ese era el ambiente que ayer se respiraba en la zona de la Cañada Real Galiana, el mayor asentamiento de construcciones ilegales del país, veinticuatro horas después de la batalla campal que se vivió en el sector V Los restos de los violentos enfrentamientos entre la Policía y los vecinos que trataron de impedir el derribo de una vivienda, y que se saldaron con una treintena de heridos, aún eran visibles. En el suelo se amontonaban decenas de pelotas de goma, cartuchos y botes de humo, así como los cientos de carteles, convocando a los residentes a reunirse en la casa que fue derribada. No hay derecho. Nos han tratado como animales. No somos delincuentes y aquí no se vende droga. La venden más abajo. Que quede bien claro. Somos gente humilde y trabajadora, muchos de los cuales llevamos viviendo aquí toda la vida bramaba Soledad López. Al ser una cañada no puede haber escrituras, hace cuatro años nos dijeron que no iban a permitir edificar más, pero que respetarían las viviendas existentes Hay partes del barrio de Covivar en la misma situación, un colegio, la piscina, ¿por qué a ellos les respetan? se preguntaba. Quieren especular para hacer nuevos barrios decía Mohamed. En el asentamiento no se hablaba de otra cosa. De los incidentes y de la incertidumbre por ver quién sería el próximo. Lo hacían grupos de mujeres y de niños, y algunos hombres, que habían optado por no participar en la marcha que organizaron hacia la Junta Municipal de Vicálvaro por lo que pueda pasar hoy aquí Se quejaban de la brutalidad de la carga policial, sin que hiciésemos nada. Nuestros maridos tuvieron que tirarles piedras al ver cómo nos agredían con las porras decía Samira. No nos vamos a quedar de brazos cruzados. Si viene otra vez la Policía a ejecutar un nuevo desalojo toda la Cañada se unirá para impedirlo. No lo consentiremos porque podemos ser cualquiera de nosotros. Habrá muertos decía Sebastián. Ante los escombros de la que durante cuatro años había sido su casa, derribada el día anterior por orden judicial, estaban Abdul Ilah, de 30 años y su mujer, Fátima, de 23. Su temor era el mismo: que pudiera haber víctimas. La pareja tiene dos hijos Anas, de tres años, y Halid, de dos meses. El propietario de la vivienda, uno de los nueve detenidos, pasó toda la noche en los calabozos. Su pareja y sus hijos durmieron en un centro de acogida, facilitado por los servicios sociales municipales. Hoy pensamos dormir todos aquí, al raso. No nos vamos a mover de nuestra casa. No tenemos dónde ir decía la joven. Cuatro palés de ladrillos, comprados con el dinero de los vecinos, daban muestras de cuáles eran sus intenciones. Queremos volver a construirla. Entre el terreno y todo lo demás nos hemos gastado 45.000 euros explicaba Abdul, de Tánger, que ejerce de albañil. La compra se la hizo a un gitano, todo en dinero negro Los pisos son muy caros, Yo llevó 15 años en España y estuve de alquiler en el barrio del Pilar y en Vicálvaro. Me tuve que buscar la vida más barata para mi familia. Tenía una vivienda de 150 metros cuadrados y lo he perdido casi todo. Una de las pocas cosas que he Dormiremos al raso Existen más de 200 casas sobre las que se ha dictado acta de derribo, según la asociación de vecinos Exigen que se les trate como a personas y que no se generalice cuando se habla de delincuencia Abdul y Fátima y uno de sus dos hijos, entre las ruinas de lo que fue su casa, ayer