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34 INTERNACIONAL SÁBADO 20 s 10 s 2007 ABC No estoy hecha para la vida pública, lo mío es vivir en la sombra Cecilia Sarkozy desvela los motivos de un divorcio que apasiona a los franceses JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. El divorcio de Nicolas Sarkozy y su esposa Cecilia ha desencadenado una tormenta informativa y audiovisual que ha puesto al descubierto las nuevas y movedizas artes de hacer política y comunicación en Francia. El país asiste a una intrincada confusión de revelaciones sexuales, una orquestación comercial de las confidencias y al desenfreno de incontrolables pasiones informativas, todo ello en la cúspide del Estado. Desde Lisboa, tras el Consejo Europeo, Nicolas Sarkozy insistió en uno de los incidentes más reveladores con una declaración a bocajarro: Hace 48 horas, toda la prensa gritaba que la gran huelga masiva era un acontecimiento crucial. Un gran mano a mano decisivo con los sindicatos. Ningún periodista francés me ha preguntado por ese acontecimiento. Y la primera pregunta fue para hablar de mi vida familiar En apenas cuarenta segundos, el presidente reinstaló todos los conflictos íntimos y públicos en el corazón de la vida política nacional. Olvidaba, de pasada, que fue él quien decidió anunciar su divorcio el día de la gran huelga, para liberar su agenda diplomática. Horas antes, Cecilia ex Sarkozy le rendía homenaje: Nicolas es un virtuoso de la política. Instalado en el Elíseo puede hacer mucho por Francia y los franceses, con gran arte. Es como si a un gran violinista se le prestase un Stradivarius Sin embargo, sus declaraciones descubren la existencia de íntimas páginas sentimentales, políticas, incluso sexuales por escribir para poder comprender la formidable metamorfosis que está sufriendo la escena pública francesa. Cecilia confirma su fuga del hogar en 2005 para huir a Nueva York en brazos del más íntimo de los consejeros de su ex esposo, del que afirma haber estado profundamente enamorada ¿Por qué volvió al hogar para sumarse a la campaña electoral que culminaría en la conquista del Elíseo? Volví porque creía poder reconstruir algo. Pero pronto comprendí que no era posible responde en una entrevista concedida al diario L Est Républicain Dicho de otro modo, la ex pri- Usuarios del metro de París aglomerados en el andén ayer a la espera de un convoy AP El Gobierno francés mantiene una postura firme mientras se resquebraja la unidad sindical Cecilia Sarkozy y su hijo Louis AP en la investidura del presidente El 67 por ciento de los franceses apoya la posición del Ejecutivo J. P. QUIÑONERO PARÍS. El 81 por ciento de los franceses piensa que Nicolas Sarkozy no debe ceder a los sindicatos, y otro 67 por ciento apoya la firmeza del gobierno. Los sindicatos de empresas de transportes públicos deben reunirse el lunes para estudiar del futuro de su contestación, tras una jornada de huelga que consiguió perturbar el tráfico durante 24 horas pero no logró la movilización popular esperada. La dirección de la primera empresa pública de transportes, la SNCF (red nacional de ferrocarriles) consiguió ayer un acuerdo de principio con el sindicato gremial de conductores de tren, rompiendo provisionalmente el frente sindical. Ayer tarde, los sindicatos SudRail y FO eran partidarios de seguir la huelga indefinidamente la FGACC (mayoritaria entre los conductores) anunciaba su vuelta al trabajo, mientras que la CGT estaba dividida entre partidarios y adversarios de la huelga. Por su parte, el presidente Nicolas Sarkozy, en Lisboa, y François Fillon, su primer ministro, en París, enviaban señales de diálogo y firmeza al mismo tiempo. Sarkozy repitió su mensaje esencial: Son negociables muchas cosas de detalle, pero no es negociable lo esencial Fillon insistía en el punto crucial: No es negociable la necesidad de alargar los años de cotización de los sistemas de pensiones privilegiados, por razones de justicia Los sindicatos se han tomado un fin de semana de reflexión antes de reunirse en cónclave para adoptar una posición- -más o menos común- -el lunes. Durante la primera batalla, no han conseguido extender un conflicto que continúa teniendo un carácter gremial, sectorial, no global. El presidente repite una y otra vez sus principios: Nadie me detendrá. Debo cumplir las promesas y el plan de reformas por las que me votó una mayoría de franceses En el Gobierno, primer ministro y ministro de trabajo multiplican los gestos de firmeza y flexibilidad. En la SNCF (larga distancia) y la RATP (trenes de cercanías) los directivos negocian matices y detalles. Hasta hoy, al menos, presidente y Gobierno parecen contar con un apoyo masivo de la opinión pública. La cadena de información LCI (privada) emitió anoche un sondeo realizado tras la huelga, con resultados poco estimulantes para los sindicatos. Según los datos ofrecidos por LCI, un 81 por ciento de los franceses están convencidos de que Sarkozy no cederá y terminará imponiendo su proyecto de reforma. Según el mismo sondeo, otro 67 por ciento de franceses estiman que Sarko no debe ceder. Mucho más significativo quizá sea que 4 de cada 10 electores de Ségolène Royal, la candidata socialista derrotada por Sarkozy, también afirman estar convencidos de que el gobierno debe cumplir sus promesas y consumar la reforma anunciada. Los sindicatos de las empresas públicas de transportes estuvieron unidos para convocar la huelga del jueves. Pero ayer mismo un sindicato mayoritario entre los conductores de trenes votó masivamente la vuelta al trabajo. La división sindical no facilita la prolongación del conflicto. Hay otros proyectos de reformas pendientes, hay otros frentes de posibles conflictos sindicales. Pero Sarkozy ha tomado la decisión estratégica de proceder a un largo rosario de reformas escalonadas. La evolución de esta primera crisis será muy significativa, si no determinante, para la gestión de las reformas pendientes. Confiesa que en 2005 huyó a Nueva York enamorada de un íntimo colaborador de su esposo Reformas anunciadas mera dama participó de mala gana en la victoriosa campaña electoral de su esposo. No es fácil olvidar sus escapadas, su decisión de no votar en la segunda y decisiva vuelta. Me encontraba indispuesta Ni sus imprevisibles apariciones y desapariciones. No estoy hecha para la vida pública. Lo mío es vivir en paz, en la sombra, tranquilamente Sin embargo, la misma Cecilia reconoce que vivió veinte años apasionantes junto a Nicolas Sarkozy, dos décadas consagradas a la más feroz guerra política diaria, a la espera de llegar algún día al Elíseo. Veinte años en que contribuyeron a reinventar el arte de hacer política en Francia. Trabajando en pareja. Utilizando los medios con el arte más sofisticado de ocupación permanente de la vida pública. Nicolas Sarkozy obtenido el poder utilizando recursos de muy nuevo cuño. Y Cecilia estuvo en el corazón de la maquinaria consagrada a su conquista. Guerra feroz Debo cumplir el plan de reformas por el que me votó una mayoría de franceses afirmó Sarkozy desde Lisboa