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6 OPINIÓN SÁBADO 20 s 10 s 2007 ABC AD LIBITUM CON Z DE EN FIN ZASCANDIL AYA por delante mi aplauso a la nueva campaña- Con Z de Zapatero -que el PSOE ha puesto en marcha para vendernos sus encantos y cantar sus aciertos a lo largo de la legislatura que ya termina. Mejor es una sonrisa que el ladrido hostil de un dóberman, y tan feliz evolución sirve para demostrar que hasta José Blanco es capaz de mejorar por el uso y la experiencia. Saltan por el aire en la campaña la fonética y la ortografía, pero tampoco son la finura intelectual y la exquisitez estética los puntos fuertes de un partido que, desde siempre, prefiere el éxito a la grandeza, la igualdad al talento, M. MARTÍN la canonjía al trabajo y FERRAND que ha optado por entender España como una letra para su acrónimo antes y mejor que como un sentimiento unitario y con solera. José Luis Rodríguez Zapatero tiene vis cómica, y es una lástima que haya desperdiciado el más natural de sus talentos para consagrarse a tareas de Gobierno, en las que, a pesar de su gravedad y trascendencia, siempre termina por rezumar la risa que genera su inconsistencia y engrandece su amabilidad. Zapatero ha optado por competir con Rowan Atkinson, el divertido protagonista de Mr. Bean uno de los mayores éxitos en la historia de la Indepenent Television. Incluso ha sabido hacer de su heraldo habitual, José Blanco, una recreación de Teddy, el osito de peluche con el que el cómico inglés comparte identidad y que tanto le ayuda a reflexionar e ignorar sus limitaciones. Para defender su título frente al repetido aspirante Mariano Rajoy, quiere el presidente una España con Z de Zapatero y, como su parodiado Mr. Bean, oscila entre la bondad ingenua e infantil y la maldad sañuda capaz de quitar del horizonte todo cuanto se oponga a su liderazgo y perpetuación en La Moncloa. Le quita verosimilitud a su intento el que hasta ahora, desde el proceso de paz a la memoria histórica la Z dominante ha sido la del zascandileo: el enredo oportunista por encima del rigor constitucional y las componendas antes que las soluciones. Como bien decía ayer Ignacio Camacho en estas páginas, estamos ante una memez que mueve a hilaridaz: la insoportable tenacidaz de ZP Mejor es así, con una sonrisa, que con un exabrupto como los que, para demonizar al PP y a sus líderes, ha venido utilizando el zapaterismo en los últimos dos años de su oposición parlamentaria y los tres y medio que llevamos viéndolo, no siempre en las mejores compañías, en su forzada y engañosa- ¿traidora? -mayoría de Gobierno. Ni que decir tiene que con Z de Zapatero la política gubernamental se queda en la superficie, en el gesto. Busca una sonrisa y la consigue, pero no hay más. La legislatura que ya concluye ha sido una pérdida de tiempo, un despilfarro de oportunidades sin vistas al exterior y resentimientos en el interior. Por lo menos, parece, no culmina su tiempo con ladridos. UNA VENDA EN LOS OJOS Con todo, habría que intentarlo- -otorgarles el beneOS magistrados del Constitucional son, todos ficio de la duda- -a pesar de esa eventual contaminación ellos, presuntos prevaricadores. Ese es el hierro de origen. Es lo que hay, y seguramente por mucho tiemcon el que los marcan a fuego los partidos. Los sepo, porque no es previsible que los partidos cambien de leccionan más por afinidades ideológicas o políticas y criterio de selección, salvo que sufran un repentino menos por méritos profesionales, y, cuando ya se enarranque de confianza en una genuina división de podecuentran en ejercicio, predicen cada uno de sus pronunres en la que ninguno de ellos cree de verdad. Así que, a ciamientos en función de esos antecedentes. Yo, Gobierla espera de que los grupos emprendan algún día ese cano, presumo que los magistrados escogidos según mis mino de Damasco, habrá que tratar de no hacer criterios van a fallar siempre a mi favor; y yo, más difícil aún el trabajo de los magistrados, oposición, estoy convencida de que los míos haporque no hay otros y porque los necesitamos. rán lo propio con mis iniciativas. Lo dicho: los La salud del sistema requiere de un Tribunal grupos parlamentarios eligen a esos magistraConstitucional sobre el que no se cierna permados, y no a otros, porque adjudican a los escoginentemente la sombra de la sospecha, so pena dos la presunción de que van a prevaricar. No de que se esté sometiendo todo el entramado popuede comenzar de peor manera, pues, la andalítico democrático a idéntica desconfianza. Didura de una institución capital del Estado, cuya cho de otra manera, deberíamos colocarnos sofunción le obliga a situarse, como condición EDUARDO bre los ojos la venda que los grupos políticos le constitutiva, por encima de un poder legislativo SAN MARTÍN han arrebatado a la Justicia y pensar que, a pecuya producción normativa es el principal objesar de la perversión del sistema de elección, los magisto de su control. trados del Constitucional no tienen por qué ser, necesaPuesto que es inevitable que los magistrados deben riamente, unos prevaricadores. ser elegidos por un poder del Estado, es preferible que No deberíamos concluir que, porque Pérez Tremp ese poder sea el que representa la soberanía popular, y haya escrito algo relacionado con un aspecto del Estano, como en Estados Unidos, directamente el jefe del Ejetuto de Cataluña y sean conocidas sus simpatías naciocutivo (aunque después el Congreso haya de ratificarnalistas, va a fallar necesariamente en contra de su los) Y dado que es imposible encontrar a candidatos conciencia de jurista. Como no tendríamos que supoideológicamente inocentes, no es que sea inevitable, sino ner que los magistrados de extracción conservadora que es incluso conveniente que la composición del TribuGarcía- Calvo y Rodríguez- Zapata van a prevaricar en nal refleje la pluralidad existente en la sociedad que se el recurso contra de la prolongación del mandato de la refleja en las cámaras parlamentarias. Pero, aceptados presidenta sólo porque lo ha presentado el PP. No se traesos condicionantes, sería posible encontrar criterios ta de un ataque de ingenuidad. Es pura necesidad. Senmás depurados de selección que los que se practican cillamente, necesitamos pensar así, aunque no siempre hoy, con objeto de que los magistrados pudieran disfrusuceda tal cosa, porque, si no, todo el tinglado se nos tar, desde su elección, del beneficio de la duda. Cómo conviene abajo. La democracia está hecha de convenciocedérselo, sin embargo, si los propios grupos que los elines. Y una de ellas, imprescindible, consiste en admigen están prejuzgando cada una de sus decisiones fututir que los jueces imparten siempre justicia, con inderas desde el momento mismo en que se constituye el Tripendencia de sus creencias, de su origen y de su vida bunal; si los seleccionan no sólo por su ideología, lo cual privada. De lo contrario, damos cuerda al más destrucno es en sí tan grave, sino preferentemente en función de tivo de los relativismos. una previsible obediencia política. V L