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ABC VIERNES 19- -10- -2007 VIERNES deESTRENO 87 Darío Grandinetti debuta como abuelo en Quiéreme Un cocinero cincuentón vive su segunda juventud en Buenos Aires, pero su nueva vida se interrumpe cuando llega su nieta MARÍA GÜELL BARCELONA. Le hemos visto de muchas guisas, pero en Quiéreme debuta como abuelo. Un abuelo joven con un buen historial a sus espaldas. El director del filme, Beda Docampo, justifica el personaje: La idea surgió en una partida de tenis en la que un amigo me dijo que por qué no escribía la historia de un abuelo. Al principio no lo vi claro, pero pronto retomé la idea y opté por explicar la vida de un abuelo que ronda los cincuenta. Un abuelo joven que le dice abiertamente a su nieta: no me llames abuelo y que tampoco quiere aceptar el paso del tiempo... Darío Grandinetti aceptó el reto. El arctor argentino subraya que lo que me preocupaba era saber por qué ese tipo había abandonado a su hija. Yo tengo tres hijos y no me imagino estar tres años sin verles. Para mí también es un personaje censurable El abuelo de Quiéreme recibe inesperadamente la llegada de su nieta, a la que no conoce. Una niña de ocho años que durante las primeras escenas no abre la boca. Encontramos a esta pequeña (Cristina Valdivieso) después de un cásting muy extenso- -explica Beda Docampo- Pero el resultado ha sido una delicia; es una niña muy sensible, le gustaba el trabajo y el cine en concreto Este abuelo cincuentón tiene atracción fatal por las treintañeras. Si bien deja en su Buenos Aires querido a su novia (Agustina Lecuona) en Madrid se topa de bruces con Consuelo (Ariadna Gil) Ariadna Gil ya trabajó con Grandinetti en El lado oscuro del corazón 2 de Eliseo Subiela, y reconoce que esta reincidencia fue un plus para aceptar el papel. Leí el guión y me conmovió mucho- -subraya la actriz catalana- Son tres personajes que se encuentran y forman una nueva familia. La película invita a la reflexión sobre el paso del tiempo y las cosas que has hecho sin darte cuenta de lo que han condicionado a la gente de tu alrededor. En cuanto a mi personaje, yo busco cosas que no he hecho antes y creo aquí presento un nuevo registro Ariadna Gil acepta el reto de pasar por una stripper que trabaja en un club nocturno. Incluso hago el numerito de Gilda sobre el escenario- -concreta Gil- Fue muy divertido. Primero vi la película en casa y después me dejé llevar por la música... Por su parte, el realizador argentino (que ganó el premio al mejor guión en el Festival de Montreal (2002) por El último tren sigue hablando de sus intenciones con Quiéreme El personaje de Grandinetti se muere por volver a restablecer lo que tenía. El sentimiento de culpa es básico en el guión. Y respecto a las localizaciones la historia pedía dos grandes ciudades y un sitio costero. Yo elegí Buenos Aires, Madrid y Sitges Por último, Beda Docampo, comenta que cuidaron mucho el tratamiento que acompaña al cambio de los personajes. Las ropas que usan los protagonistas coinciden con su estado anímico... Más información sobre la película: http: irokofilms. com Ariadna Gil, Kira Miró y Darío Grandinetti, el miércoles en el estreno de Quiéreme JULIÁN DE DOMINGO Quiéreme Argentina 2007 95 minutos Género- -Drama Director- -Beda Docampo Feijóo Actores- -Darío Grandinetti, Ariadna Gil, Cristina Valdivielso, Kira Miró Disparad sobre el pianista E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Cuando una película te ofrece algo insólito, inesperado e insuperable, se coloca un peldaño por arriba del raca- raca de la crítica, y Quiéreme título que no se diría destinado a lo inolvidable, le da al espectador al menos una imagen sorprendente, irrepetible: Juan Echanove es un pianista matadonas un ligón, un tipo que arrasa con el sexo femenino, y verlo en plena actuación vale lo que vale la entrada. Por lo demás, la película que firma el argentino Beda Docampo no ofrece un mástil tan sólido como para que nos atemos a él y no caigamos en la tentación de arrojarnos a los cantos de sirena de la calle. Hay un par de buenos personajes: un abuelete cheff que interpreta en plan machote Dario Grandinetti; una niña con ese punto repelentillo de todas las niñas de película (Cristina Valdivielso) hay una trama tan sacada de quicio como la puerta de toriles; hay una firme voluntad de caer en lo previsto y un personaje tan mal trazado y falsete que ni siquiera Ariadna Gil puede arrebatárselo a ese abismo de negrura fingida... En fin, la búsqueda de una hija, el encuentro con una nieta, el topetazo con la triste realidad (o sea, que Echanove es un Valentino irresistible) todo está dirigido hacia un final sorprendente. Sorprendente porque nadie se espera que Beda Docampo tenga el valor de servirlo así, tan melodramático y tópico. Y eso, ese nivel de impudicia, tiene algo de meritorio. Pero, en su desaforado camino hacia ese final no valiente, sino temerario, Quiéreme deja en la cuneta personajes realmente atractivos y actores magníficos que hacen aún más re- prochable esa patada a la cuneta. Por ejemplo, Luis Brandoni consigue en un par de escenas hacernos desear que la película se quede allí, en Buenos Aires, en ese restaurante prometedor a pesar de la insufrible hija del mafioso Brandoni. O el amigo, Jorge Marrale, que con un par de pinceladas se hace añorable. Y muy especialmente el gran Carlos Hipólito, un pastelero que tiene mucho más de verdad que toda la pastelería nocturna que se monta en el guión Beda Docampo. Pero, sobre todo: ¿dónde va esa película sin centrarse en ese personaje, en el pianista con dedos mágicos que interpreta Echanove? Quiéreme tiene tanto potencial dentro que casi dan ganas de sugerirle a su director que la rehaga entera.