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ABC VIERNES 19 s 10 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 81 Grossman, la paradoja israelí de fijar fronteras y derribarlas El escritor, que hoy recibe en Valladolid el premio Gabarrón de las Letras, presentó ayer su libro La memoria en la piel y aseguró que no hay metáforas con los problemas de su país MANUEL ERICE MADRID. No debe ser fácil novelar en Israel. Aislar la literatura del conflicto, la ficción de la cruda realidad bélica que ha marcado a varias generaciones. Una separación tan imposible como imprescindible, asume David Grossman con la aparente contradicción que moldea a los originarios de Tierra Santa. Durante la presentación de su libro La memoria en la piel que precedió a su recogida del premio de las Letras Fundación Gabarrón hoy en el Teatro Calderón de Valladolid, Grossman muestra el sentimiento a flor de piel con el que ha pilotado su viaje al hombre que hay dentro de la armadura como define su último libro, editado por Seix Barral. Con dos novelas de corte intimista con las que confiesa haber recobrado mi individualidad quizá sea la vez que en la que el exitoso escritor hebreo más intenta distanciarse de la sempiterna tragedia árabe- israelí. No hay metáforas con los problemas de su país. Ante una nutrida representación de Casa Sefarad y el embajador de Israel en España, Raphael Schutz, así como Cris Gabarrón, presidente de la Fundación Gabarrón, Grossman, pese a la sensibilidad a flor de piel que rebosa, aguanta el tipo cuando le rememoran a su pesar la muerte de su hijo durante la guerra de Israel con Hizbolá, y no rehúye la cuestión política. Mucho más, la aborda con pasión, hasta el punto de crear una línea divisoria entre el Grossman literato, con ritmo y cadencia de poeta, y el Grossman analista político, efusivo y con un registro de voz más alto. Y es que su discurso habla de diálogo, de mucho diálogo, pero también de fronteras. Sin escapar nunca de la paradoja: la imperiosa necesidad de fijar definitivamente los límites de Israel y del Estado palestino, como única forma de consolidar la propia existencia pero la misma exigencia de derribarlas situándose en el lugar del otro, conociendo al otro, dialogando con el otro El análisis de Grossman no es pesimista, pero sí demoledoramente realista. La paz es cada vez más difícil Las expectativas de noviembre parecen acercar la paz, pero no la habrá sin un acuerdo que no incluya a Hamás, aunque sea un movimiento terrorista Más información en: http: www. fc- gabarron. es portal El escritor australiano, el más vendido en las listas de EE. UU. ABC Hay que fijar los límites de Israel y del Estado palestino como única forma de consolidar la propia existencia dice Mi libro La memoria en la piel es un viaje al hombre que hay dentro de la armadura Markus Zusak debuta en España con La ladrona de libros El australiano se inspiró en el bombardeo de Munich, que vivieron sus padres TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Una niña que, de tan amante de la lectura, roba libros. Una muerte sin guadaña que tiene miedo a los humanos. Un púgil judío encerrado en un sótano para salvar la vida... Dicho esto último parece lógico que, al fondo de la novela, esté la Alemania nazi. Y Hitler, como no podía ser menos. Con La ladrona de libros (Lumen) el australiano Markus Zusak, 31 años, firma su quinta obra, aunque ésta es la primera que llega a España. Y lo hace precedida de éxito internacional, de hecho ha figurado enla lista de las más vendidas en The New York Times Zusak confiesa que se inspiró en el bombardeo de Munich, que vivieron sus padres, y en la paliza que recibió una adolescente alemana por darle pan a un judío. Ambos fueron azotados por un régimen de naúsea. Los padres de Markus, alemanes, vivieron la II Guerra Mundial en su tierra natal y sufrieron el citado bombardeo, cuyo horror pasó a los anales de la historia. Evoca el escritor que su padre se negó a que en su casa ondeara la bandera nazi en los casos obligados, aunque su madre consideraba que para que no fueran asesinados deberían hacerlo, porque, no puede olvidarse, ayudaban a los judíos ¿Puede el hijo por mucho que escuche acercarse al grado de espanto de la guerra? Probablemente, no. Pero mis padres me dijeron que leer mi libro fue como sentirse de nuevo en aquel tiempo. Si no me lo hubiesen confesado no habría dadas por terminadas sus páginas Cuando se le comenta que es honesto, declara: Me gusta ser yo mismo. La idea es poder echar la vista atrás y sentirse avergonzado Convertir a la Muerte en narradora no es casual, aunque confiesa que, al principio, era esa figura terrible y sádica que aceptamos, hasta que se preguntó que tal iría la historia si la Muerte estuviera atormentada: Esa bella ironía me impulsó a seguir escribiendo Y ahí está, en el libro, tratando de probarse que los humanos son hermosos. Aunque informa sobre ello, no sería necesario. Resulta fácil intuir que en La ladrona de libros ha dado lo mejor de sí mismo. En todo lo que he escrito- -este es mi quinto libro- -lo he hecho, pero la verdad es que ignoramos lo que tenemos dentro Sobre la polémica acerca de si es libro para jóvenes o adultos, asegura que lo ha escrito para todos, pero que, en cualquier caso, sólo se lo recomienda a jóvenes maduros. Quizá lo más bello sea que una niña ame los libros en un tiempo en el que quienes los odiaban, los hacían ceniza. AP Hallazgo en Chequia El arqueólogo Zdenek Cizmar muestra parte de la estatua de una mujer, desenterrada en Masovice, -a doscientos kilómetros al sudeste de Praga- de unos siete mil años de antigüedad. Realizada en cerámica, y datada en torno a los años 4.800 y 4.700 antes de Cristo, los expertos la sitúan en la prehistórica cultura de Moravia