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52 MADRID VIERNES 19 s 10 s 2007 ABC La pequeña Viktoriya, de dos años de edad, falleció en su casa de Meco el pasado 15 de octubre Pasó por urgencias con vómitos, fiebre alta y diarrea. Los padres, a la espera del resultado de la autopsia Los padres de Viktoriya, con la fotografía de su pequeña, ayer, en su casa de Meco En la denuncia, los padres aseguran no entender por qué no se hizo una exploración, en condiciones, un análisis de sangre o, incluso, un ingreso de pocas horas para proceder a una mínima observación Ojalá esto no vuelva a pasar. Es difícil seguir viviendo así, sin nuestra hija manifestaba ayer a ABC Krasimir Vasilev sin apenas fuerza en la voz. Recuerdo cuando vino a España, con mi mujer, La niña nació el 29 de julio de 2005, en Bulgaria. Con 9 meses su madre la trajo. Yo ya trabajaba aquí Viktoriya murió en su casa después de que sus padres, asustados, avisaran a los servicios de emergencias que, al llegar al domicilio, nada pudieron hacer nada por la pequeña. Ayer mismo, desde el hospital Príncipe de Asturias, se afirmaba que con los datos que se disponen, la actuación de los médicos ha sido la correcta Y se añade: En el centro se realiza una historia clínica completa así como que la paciente fue dada de alta con buen estado general y evolución inmediata favorable La asociación Defensor del Paciente ha escrito al ministro de Sanidad para que investigue por qué en un corto espacio de tiempo han muerto tres personas- -dos en Barcelona y una en Madrid- -a las que se diagnosticó grastroenteritis. Carta el ministro Que no nos engañen. Mi niña no ha muerto de gastroenteritis Krasimir Vasilev y Zoya Tomova, un joven matrimonio búlgaro que reside en Meco, denuncian al hospital de Alcalá de Henares y al Centro de Salud de Meco por presunta negligencia médica POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO DE SAN BERNARDO MADRID. Nadie se muere hoy de gastroenteritis. Mi niña se ha muerto, pero no de eso. Que no nos engañen. Hemos perdido a nuestra hijita. Es una pesadilla. Ya no la veremos andando por la casa, correteando Se nos ha ido nuestra alegría El lamento es de Krasimir Vasilev. Él y su mujer, Zoya Tomova, de nacionalidad búlgara, no tienen consuelo. Deambulan de un lado a otro en su casa de Meco. Todavía creen que van a despertar de un mal sueño. Viktoriya, su única hija, una niña de dos años, murió el pasado 15 de octubre después de acudir dos veces a urgencias. Le habían diagnosticado una gastroenteritis. La autopsia dirá la última palabra. ción 1 de Alcalá de Henares contra el hospital Príncipe de Asturias (en dicha localidad) y el Centro de Salud de Meco por presunta negligencia médica. La asociación Defensor del Paciente les asesora. Viktoriya se despertó el pasado domingo con fiebre, vómitos, diarrea y mareos. Sus padres, que residen en Meco, no dudaron en trasladar a la pequeña al hospital Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares. El médico diagnosticó gastroenteritis y recetó medicamentos contra los vómitos y suero, según relatan desde la citada asociación. No es nada grave. La niña mejorará dijeron a los padres. Volvieron a casa pero la pequeña no iba a mejor. La fiebre no bajaba de 38 grados. Fue una noche en vela. Al día siguiente la llevaron al Centro de Salud de Meco. El facultativo tocó la frente y la tripa de la niña. Mismo diagnóstico y, prácticamente, misma receta. Ante la insistencia de que Viktoriya mejoraría, el padre, empleado en la construcción, volvió a su puesto de trabajo, en La Coruña. A las siete horas le llamó su mujer. La niña había muerto. Dañan con ácido la puerta de las Descalzas Reales ABC MADRID. El Monasterio de las Descalzas Reales, en Madrid, amaneció ayer sobresaltado por el acto vandálico de un individuo que lanzó líquido inflamable contra la puerta de madera de la capilla, que se quemó parcialmente. El suceso tuvo lugar sobre las cinco de la madrugada, cuando un hombre arrojó un líquido inflamable a la puerta de la capilla del convento, causando daños en la parte exterior, que resultó parcialmente quemada, y ennegreciendo el techo del vestíbulo por el hollín según han explicado a Efe fuentes de Patrimonio Nacional. Una dotación de bomberos apagó el fuego, mientras que agentes de la Policía Municipal se encargaron de hacer el atestado y de recabar datos para identificar y localizar al autor o autores del acto vandálico. Las religiosas que viven en el Monasterio, enclavado en las proximidades de la céntrica calle de Preciados. no oyeron nada. Mismo diagnóstico Krasimir, 29 años, y Zoya, de 26, han presentado una denuncia en el Juzgado de Instruc-