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36 INTERNACIONAL Cumbre europea en Lisboa VIERNES 19 s 10 s 2007 ABC Portugal salva a la UE de la crisis regalando un escaño más a Italia Un poco de imaginación por un lado y de flexibilidad por el otro, y los Veintisiente llegaron a un acuerdo que permita que el nuevo tratado se llame de Lisboa ENRIQUE SERBETO ENVIADO ESPECIAL LISBOA. El primer ministro portugués José Sócrates, lo dijo unos minutos antes de que empezaran a llegar los presidentes de Gobierno y sus ministros de Exteriores: Vamos a llegar a un acuerdo y el tratado se llamará de Lisboa una expresión feliz y optimista de buena voluntad en momentos en los que hacer cualquier pronóstico era un ejercicio de malabarismo. La Unión Europea estaba tratando de resolver la peor de las crisis de las últimas décadas- -y sobre todo tratar de no caer en otra aun más grave- -y todos miraban al primer ministro italiano, Romano Prodi, y este a su vez trataba de garantizarse que nadade lo que aceptase sería rechazado por la heteróclita coalición de Gobierno que mantiene a su Gobierno en Italia a. Rafael L. Bardají Zapatero acudirá a la Eurocámara el 28 de noviembre L. A. LISBOA. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, acudirá el próximo 28 de noviembre a Bruselas para intervenir en una sesión plenaria del Parlamento Europeo. Será la primera vez que el máximo mandatario español visite la Eurocámara desde que comenzó la actual legislatura. Para quince días antes está prevista la presencia ante los europarlamentarios del presidente francés, Nicolas Sarkozy. Por otra parte, José Luis Rodríguez Zapatero tiene previsto mantener hoy en Lisboa un desayuno de trabajo con su colega británico, el primer minjstro Gordon Brown, en lo que será el primer encuentro entre ambos desde el relevo de Tony Blair. Para resolver el bloqueo que planteaba precisamente Italia y su exigencia de mantener la paridad en número de diputados con Francia y Gran Bretaña, la presidencia portuguesa se sacó de la manga una propuesta que Prodi recibió no con entusiasmo, pero al menos con cierta complacencia. Después de seis años de trabajos, nadie hubiera pensado que el mayor esfuerzo de reforma por parte de la UE estuviera a punto de fracasar otra vez a causa de un problema sentimental italiano como lo definió el eurodiputado popular Iñigo Méndez de Vigo. El grueso del acuerdo hace tiempo que está cerrado, con los principales aspectos institucionales del Tratado de Reforma bien atados, incluyendo la toma de decisiones por mayoría cualificada y la creación de un presidente permanente o de un ministro de Asuntos Exteriores. Nadie en esta reunión hubiera aceptado mandarlo todo al garete por un simple eurodiputado, y que el autor del desaguisado fuera un país fundador como Italia, y representado por alguien que ha sido presidente de la Comisión Europea, como Prodi. El primer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski, de quien se pensaba que sería la fuente de los problemas más graves, vi- no a esta cumbre vestido de hombre de Estado responsable y constructivo (parece que en las elecciones de este domingo no le convenía seguir apareciendo como el aguafiestas continental) y su secretario Robert Draba dijo que estaban de acuerdo en más de un 90 por ciento con el acuerdo. El británico Gordon Brown, por su parte, llegó diciendo que se consideraba bien servido y que puesto Gran Bretaña mantiene el control efectivo de la política de interior y justicia en su territorio, no tenemos ninguna otra objeción Algunos comentaristas británicos llegaron a decir que en este debate, Brown podría incluso ceder varios de sus eurodiputados, que es un puesto muy poco valorado entre la clase política insular y, además, favorecen a los euroescépticos, independentistas y que solo vienen a Bruselas y a Estrasburgo para reclamar la salida de Gran Bretaña de la UE. Prodi hubiera querido que el eurodiputado al que aspiraba se lo hubiera dado Francia, para mantener una paridad matemática entre los tres (Francia, Gran Bretaña e Italia) pero al final Sarkozy estaba pensando en otras cosas y el escaño se lo ha ofrecido Portugal, aunque fuera por un camino imaginativo. Todo sea por el consenso, el mecanismo europeo por excelencia: si el tratado dice que el Parlamento Europeo se compondrá de un máximo de 750 diputados, los jefes de Gobierno europeos cambiaron el texto de lacuerdo y decidieron que igual de redonda era la cifra 750 que 751, jnusto lo que Italia esperaba. Como siempre, si hay acuerdo será un nuevo puzle de leyes y sensibilidades, pero al menos se pondrá fina esta situación que en sí misma demuestra que la Unión Europea no puede seguir así. Cuando todas las decisiones hay que tomarlas por unanimidad, lo normal es que no se tomen decisiones. El acuerdo de Lisboa que Sócrates se ha propuesto firmar aquí debe marcar precisamente el fin de esta época de bloqueos contínuos paralizando el trabajo de una Unión que ya tiene 27 miembros y que aspira a seguir creciendo. LAEUROPA ANTIDEMOCRÁTICA E Puzle de sensibilidades El primer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski, prefirió llegar como estadista a las elecciones ABC. es Más información, en la página de la presidencia portuguesa de la Unión Europea, en www. eu 2007. pt ue Nicolas Sarkozy, recién divorciado, hablaba anoche en Lisboa con la canciller Angela Merkel REUTERS s comúnmente aceptado que la Unión Europea sufre un déficit democrático. Cuando los jefes de Estado (uno, Sarkozy) y de gobierno (el resto) aprueben en su cumbre de Lisboa el nuevo tratado sustitutivo de la fracasada Constitución europea, no harán sino incrementar aún más ese consabido déficit democrático. Por una razón muy sencilla: el nuevo tratado no es sino una versión light de la Constitución. Más reducida, sin tanta ampulosidad si se quiere, pero no por ello menos ambiciosa en sus planteamientos. Para España es aún peor, ya que salva de la Constitución justo los aspectos que más desfavorecían a nuestros intereses, como son los institucionales y los mecanismos de toma de decisión. Este tratado es tan importante para nosotros como lo era el rechazado texto constitucional. Franceses y holandeses, en consulta popular, rechazaron el texto de entonces. Los españoles lo votamos favorablemente. Pero ahora, escudados en la triquiñuela de que esta nueva versión reducida no se atreve a llamarse Constitución, los dirigentes de la UE estiman que ahora los europeos sólo debemos acatar su compromiso y callar sobre nuestro grado de aceptación o rechazo del mismo. Lo cual dice mucho de sus temores a un nuevo rechazo popular y sobre su planteamiento acerca de la voluntad popular. Pero Europa, la Europa del Siglo XXI, no puede seguir construyéndose a espaldas de sus ciudadanos por obra y gracia de unos cuantos, tal vez demasiados, burócratas de Bruselas. Cuando lo líderes políticos creían que se iba a ganar, estaban ansiosos en pasar la Constitución europea por el refrendo popular; cuando temen que se les suspenda de nuevo, huyen de la responsabilidad ciudadana. Y la verdad es que si el Gobierno nos convocó a un referéndum en 2004, también debería convocarnos a una nueva consulta popular ante la entrada en vigor de este nuevo texto europeo. Cambia tantas cosas y tan importantes en nuestras vidas que es lo menos que se puede exigir. Que escuche nuestra voz. No lo hará por cobardía.