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ABC VIERNES 19- -10- -2007 Huelga y separación presidencial en Francia INTERNACIONAL 33 LA INSUMISA CECILIA Cecilia Ciganer- Albéniz ya lo había anunciado: ¿Primera dama, yo? ¡qué latazo! Efectivamente, no ha aguantado mucho con Sarkozy en el Elíseo J. P. Q. PARÍS. Cecilia María Sara Isabel Ciganer Albéniz (Boulogne Billancourt, 1957) hija de un rico judío ruso que huyó del paraíso comunista para casarse con una nieta de Isaac Albéniz, instalado en París como peletero de lujo, frente al palacio del Elíseo, ya lo había anunciado hace apenas año y medio: ¿Primera dama, yo. Vaya latazo Por el lado paterno, su Ciganer le prometía una vida cosmopolita, entre el lujo y el destierro. En verdad, no tengo ni una gota de sangre francesa advertía Cecilia la primavera pasada. Por parte materna, su Albéniz, enarbolado con orgullo, la condenó a largos estudios de piano. Su primera revuelta fue precisamente contra esa marcada tradición familiar. Ella, prima de Alberto Ruiz Gallardón, estaba llamada a prolongar la gloria de uno de los más altos apellidos de la historia musical de España. Lo dejó todo por unos vagos estudios de Derecho, una tímida carrera como modelo de alta costura, cuando las hijas de buena familia soñaban con las luces de las pasarelas de los grandes modistos. Hasta que encontró al primer hombre de su vida, Jacques Martin, uno de los más famosos animadores de la televisión de su tiempo, fallecido hace dos semanas. Jacques Martin y Cecilia se casaron por lo civil en la alcaldía de Neuilly. Y celebró la ceremonia matrimonial el alcalde de la ciudad, Nicolas Sarkozy, casado en primeras nupcias con una rica heredera corsa. Tentaciones de la carne AFP Los Martin (Jacques y Cecilia) y los Sarkozy (Nicolas y Laure) se veían muy a menudo. Y las tentaciones de la carne precipitaron una crisis grave en apenas tres años, cuando Cecilia ya era madre de dos guapas hijas de Martin, a quien abandonó, por Sarkozy, para vivir los años más felices de la pareja. Desde entonces, Cecilia participó en el torbellino de sucesivas batallas políticas, junto a su esposo, húsar siempre a caballo de una ambición sin freno. Cuando Sarkozy volvió a la política activa, tras varios años de ostracismo, como ministro del Interior, Cecilia se instaló como consejera personal, a su lado. Por aquellos años (entre 2002 y 2003) Cecilia me confesaba: La vida política es muy dura. Mi deber es estar junto a Nicolas, día y noche. Lo acompaño a toda hora. Debo estar a su lado en los momentos difíciles, para curar las heridas de un combate permanente, feroz De manera menos lírica: Cecilia estuvo embarcada en cuerpo y alma, en el lecho y en los despachos oficiales, en la larga marcha de Sarkozy hacia el Elíseo. Esa carrera sufrió de una gravísima crisis matrimonial (2005 2006) cuando Cecilia abandonó el lecho conyugal por razones todavía mal esclarecidas. ¿Fue ella la primera en traicionar a su esposo? Ahora, tras ganar su marido el Elíseo, se ha consumado la crisis.