Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 ESPAÑA La dimisión de Pla perturba los planes de Blanco VIERNES 19 s 10 s 2007 ABC QUIÉN ES QUIÉN EN LA CRISIS M. PONCE J. C. SOLER F. SECO F. SECO M. PONCE Joan Lerma El ex presidente de la Generalitat dirigirá la gestora que debe llevar al PSOE valenciano a un congreso ordinario tras las generales. Vuelve a ser pieza clave para el futuro del partido en la región, ya que la endogamia de Pla le ha llevado a otorgar puestos clave a los lermistas, quienes han recuperado una estructura fuerte en este tiempo. Leire Pajín Íntima de Zapatero. Su familia, muy bien situada económicamente, controla gran parte del socialismo alicantino. Se especuló con que podría ser el futuro que Ferraz tenía previsto en Valencia. Será vicepresidenta de la gestora, por lo que su capacidad de influencia con el presidente le hacen sin duda el personaje que debe ser seducido. José Blanco Se equivocó al avalar la continuidad de Pla tras la derrota electoral. Quizá no midió bien el desencanto que ello provocó en numerosos cargos del PSPV, que reclamaban la necesidad de un relevo al frente del socialismo valenciano, como ocurrió con Simancas. Ahora ha de esforzarse para evitar batallas antes de las generales. Jordi Sevilla El ex ministro de Administraciones Públicas nunca ha ocultado sus intenciones de suceder a Pla. Sondeó el respaldo que tiene en el PSPV para ocupar la secretaría general y cuando mesuró esas fuerzas intentó que se celebrara un congreso extraordinario. Ese desafío a las tesis y el calendario de Ferraz le han dejado tocado. Jorge Alarte El alcalde de Alaquás fue el primero en postularse como aspirante a la secretaría del PSPV, una vez que Pla anunció que no seguiría tras el congreso ordinario de julio de 2008. Fiel a Ferraz, no ha intentado forzar un congreso extraordinario. Es un referente del nuevo socialismo valenciano, al estilo de Tomás Gómez en Madrid. Todos contra todos en el PSOE valenciano El PSPV es una jaula de grillos desde que el PP ganara en 1995 s Ministros, ex ministros y otros primeros espadas del socialismo nacional asoman en la crisis V. VILLAPLANA M. CONEJOS VALENCIA. La precipitada salida de Ignasi Pla de la secretaría general del PSOE valenciano después de las denuncias periodísticas de un supuesto trato de favor por parte de una constructora han devuelto a la federación socialista a una época que consideraban definitivamente abandonada: el tiempo de las gestoras y las ejecutivas fugaces elegidas y depuestas. La derrota en 1995 de Joan Lerma frente al popular Eduardo Zaplana- -con ayuda de los regionalistas de Unión Valenciana- -llevó al socialismo valenciano a una gran crisis institucional y orgánica que ha convertido el socialismo valenciano hasta la actualidad en una jaula de grillos. Con todo, los socialistas valencianos consiguen mantener la estructura del partido hasta julio de 1997, cuando en un congreso ordinario en la Universidad Politécnica de Valencia, el profesor Joan Romero se hace con el cargo de secretario general frente al aparato lermista. Pronto entran en juego las primeras elecciones primarias para elegir aspirantes a presidente de la Generalitat. Romero concurre contra el ex ministro Asunción y Clementina Ródenas, quien había sido alcaldesa de Valencia. El secretario general logra la victoria en los comicios internos, pero no es capaz de soportar las presiones internas que siguen azotando al PSOE valenciano y da un fuerte portazo antes incluso de llegar a las urnas. La federación se ve entregada a la primera gestora designada por la dirección federal, presidida por la hoy diputada Juana Serna y en la que Ignasi Pla era tesorero. Antonio Asunción, derrotado en las primeras primarias del PSPV es declarado candidato al Ejecutivo regional y las elecciones internas son papel mojado. Tras la nueva derrota en las autonómicas, los socialistas celebran un congreso extraordinario en el primer año de legislatura. Ignasi Pla sale nombrado como líder del partido frente a Asunción en un breve capítulo al frente de la federación. Una crisis a cuenta de supuestas irregularidades en la construcción de la sede regional socialista lleva al secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, a forzar la marcha de Lerma- -presidente regional del partido en ese momento- -y al propio Pla. Al año siguiente, el hoy dimisionario se enfrenta a José Luis Ábalos y gana por sólo diez votos cuando los lermistas dejan en la estacada al actual presidente del PSOE de la ciudad de Valencia y dan su apoyo a Pla. De ese congreso sale una estructura regional plegada de leales a Lerma. Pla repite cuatro años después frente al ex secretario de Organización del PSOE Ciprià Císcar, en el mayor tiempo de estabilidad orgánica aparente desde Lerma mientras el partido se va fraccionando irremediablemente en agrupaciones y familias El estáis desconocidos con el que el actual secretario de Organización, José Blanco, adornó el cierre de ese congreso perdió ayer cualquier atisbo de realidad con el abandono apresurado de Pla y la creación de una nueva gestora. Justo lo que pretendía evitar Ferraz, el estallido de una crisis orgánica en uno de los principales viveros de votos populares devuelve ahora el mando del partido precisamente a Lerma, quien además está respaldado por referentes de su corriente en la gestora. Este órgano deberá lidiar con una partido fracturado en grupos comarcales y corrientes. El propio Pla se cree que ha fomentado esta dispersión recogiéndose en torno a la ejecutiva regional, con una magra presencia de representantes críticos y en la que están situados en puestos clave referentes insalvable de la etapa de Lerma, empezando por el secretario de Organización, Vicente Sarrià. De hecho, Sarrià ha trabajado de forma eficaz para garantizar adhesiones a la dirección regional y ha logrado hacerse con algunas comarcas clave en las estructura valenciana y amplia influencia en otras, como la ciudad de Alicante. La corriente cuenta con Joaquim Puig, quien anunció hace meses su intención de ser secretario general cuando se convoque un congreso, y es el único de los aspirantes presente en el Parlamento valenciano. El principal exponente de la fractura territorial es la provincia de Alicante, un auténtico reino de taifas trufado de crisis y contracrisis, en la que Ángel Franco, sin cargo orgánico y cercano a Sarrià, ha logrado la preponderancia. Valencia ciudad y su cinturón son los principales viveros de socialistas críticos. El alcalde de Alaquás, Jorge Alarte, estuvo a punto de disputar en primarias a Pla la cabeza de cartel en las autonómicas de mayo y ya ha dejado claro que aspirará a la secretaría general, apoyado en un amplio respaldo en la demarcación y por otros destacados líderes comarcales. En la ciudad de Valencia, la colaboración entre el presidente local, José Luis Ábalos, y el secretario general, Rafael Rubio- -ahora desplazado a la Diputación- mantiene unida la compleja argamasa de la militancia de la capital. Rubio podría apoyar a Alarte, pero Ábalos no se ha pronunciado. En este escenario se mantiene el ex ministro Jordi Sevilla, quien cuenta con la notoriedad otorgada por su presencia en el Ejecutivo pero apenas dispone de partido y ha mostrado una excesiva beligerancia para lograr un congreso extraordinario, que frena ahora sus aspiraciones ante Ferraz. Un partido fracturado La derrota de Asunción Alicante es un reino de taifas y Valencia ciudad y su cinturón son los principales viveros de críticos