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ABC VIERNES 19 s 10 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA LEVEDAZ DE ZP ALTAN zetas. Bien está que Zapatero, para vender amabilidaz y sencillez, se ría un poco de sí mismo en ese vídeo clintoniano con que la Blanco Factory continúa su eficaz serie de estrenos de agit- prop electoral, pero convendría que no tratara de burlarse de los ciudadanos abusando de su buena voluntaz. Porque ya es casualidaz que de todo el ceceo final hiperenfático con que autoparodia su gestión se haya olvidado del más célebre, el de esa que durante tres años ha reIGNACIO petido con el adormeceCAMACHO dor soniquete de un mantra hasta que la evidencia de la realidaz le arrastró al abismo del fracaso. Mentarlo ahora en su propia publicidaz era, obviamente, una temeridaz y una flagrante inoportunidaz política, pero omitirlo representa una manifiesta deshonestidaz que causa perplejidaz por su absoluta falta de seriedaz, de ecuanimidaz y de veracidaz. Y convierte al vídeo en un vacuo ejercicio de locuacidaz repleto de fatuidaz disfrazada de espontaneidaz pero carente de la mínima credibilidaz. Una desfachatez. Ha querido la casualidaz que el ministro Bermejo, con su habitual carencia de humildaz, haya puesto el dedo en la llaga de la sinceridaz al confesar con la mayor naturalidaz que el Proceso será reabierto en cuanto se dé la menor oportunidaz. Por la boca muere el pez. En Bermejo, al que gusta dárselas de enterado, son frecuentes los ataques de vanidaz. Con su extemporánea claridaz, ha puesto en solfa la ambigüedaz de un presidente que ahora se aferra a la inflexibilidaz y a la firmeza para tratar de compensar el desgaste de tres años de debilidaz, permisividaz e impunidaz con el terrorismo que han triturado su confianza hasta dejarla en condiciones de franca precariedaz. Acuciado por la necesidaz, Zapatero apela ahora a la cordialidaz de una impostada informalidaz para superar el naufragio de la hueca solemnidaz retórica con que se empeñó en pasar a la Historia. Su grandilocuente Proceso de acabó en una auténtica calamidaz política, llena de falsedaz, deslealtaz, indignidaz e impopularidaz. El vídeo es indudablemente, simpático, pero falaz, porque ésta no ha sido una legislatura de estabilidaz ni de modernidaz sino de insolidaridaz y de acrituz, de hostilidazy de agresividaz, de animosidaz y de accidentalidaz, de fragilidaz y de pasividaz, de labilidaz y de mediocridaz, de temeridaz y de insensatez. Y ahora que toca resolver ante las urnas, el Gobierno, a falta de otra cosa que vender, apela a la banalidaz de una frivolidaz divertida pero inane, trufada de insustancialidaz, puerilidaz e ingravidez. Una memez que mueve a hilaridaz: la insoportable levedaz de ZP. F JORDI Y ENRIQUITO EL BURLADERO L OS nombres propios no se traducen. Vale. Usted se llama Imanol aquí y en la China. Sí. Pero también se llama Manuel en Almería y en Cataluña. Si en Almería Manel es Manel, no veo porqué en Cataluña Pablo tiene que ser Pau, cosa que ocurre automáticamente con todos los documentos que la administración autonómica le dirige a usted si es ciudadano del Principado, quiera llamarse Pablo o Teodoro. Veamos. La irritación tabernaria que exhibió Carod Rovira en televisión es la propia de un chulo intolerante que transmite la suficiencia de quien se sabe protegido por el poder de sus escasos pero transcendentales votos. Pero ahora se trata de otra cosa. En Cataluña tienen tendencia a traducir los nombres propios mediante dos mecanismos: el primero es meramente acogedor y lo realiza, para entendernos, un grupo de amigos con un recién llegado como una forma de integración simpática; el segundo es una imposición administrativa sin ningún tipo de gracia. Un compañero de ferrocarriles, de nombre Jorge, era conocido en nuestro círculo sevillano como Jordi merced a un tiempo pasado en Gerona, de donde CARLOS importó el nombre con el que en forma HERRERA cariñosa allí le rebautizaron. Con Jordi se quedó y nunca supuso ningún problema, antes al contrario. Jordi por aquí, Jordi por allá. Un buen amigo catalán que realizó estudios junto a la Basílica de la Macarena, de nombre Enric siempre fue y es conocido entre nosotros como Enriquito siendo así que cuando nos llama desde su Granollers natal al efecto de anunciarnos una visita feriante siempre lo hace advirtiendo Enriquito llega en cuatro días, enfriad el vino No pasa nada. Y no pasa nada porque no hay mala leche. Otra cosa sería que la Facultad de Medicina de Sevilla le hubiese emitido el título de doctor a nombre de Enriquito Tal y Cual momento en el que, supongo, Enric hubiese recordado que no es exactamente así como fue bautizado. Pero eso no ha pasado, evidentemente. Como supongo que tampoco pasa- ría en la Central de Barcelona, en la que uno siempre fue Carlos y nunca Carles Pero esa buena voluntad que se manifiesta en las relaciones personales- -siempre que no aparezca en pleno baile un mamarracho como Josep Lluis se convierte en una pequeña ley del embudo cuando se trata de aplicar toponímicos concretos en organismos oficiales. En la televisión pública catalana, la muy noble y aragonesa ciudad de Zaragoza es escrita siempre como Saragossa cosa lógica cuando se habla en catalán; sin embargo, la televisión andaluza es recriminada cariñosamente cuando para nombrar a Gerona utiliza la forma castellana en virtud del idioma oficial de la Comunidad. Aquí, Girona allí, Saragossa El afán traductor del libro de estilo de TV 3 llega hasta la barbaridad de traducir, incluso, el nombre de entidades de derecho privado como son los clubs de fútbol. Si usted sigue los resultados de la liga española a través de la televisión de la Generalitat observará cómo el equipo de fútbol de la ciudad de Córdoba es escrito como Córdova y el de Cádiz como Cádis tontería parecida a titular la Unió Esportiva Lleida como Lérida O a llamar José Luis a un histérico que se llama Josep Lluis Pues no hay manera. En Andalucía, Lleida en Cataluña, Córdova Atendiendo a ello, me gustaría saber, por ejemplo, cuál es la forma políticamente correcta de utilizar el gentilicio de Girona cuando se habla en castellano: Gironinos tal vez? ¿O puede utilizarse Gerundenses ¿Acabaremos cambiándole el título a los Episodios Nacionales de Galdós, sin ir más lejos? Otrosí: ¿Por qué la Comunidad Valenciana siempre es titulada en la misma pantalla como País Valenciá cuando ese no es su nombre oficial? No se me antoja imposible llegar a un acuerdo global entre ciudadanos cuando de llamar a las cosas por su nombre se trata. Un elemental respeto de parte a parte hace que todo sea mucho más fácil, pero los embudos tienen difícil aplicación, sobre todo cuando siempre le toca al mismo la parte estrecha. Jordi y Enriquito estarán, a buen seguro, plenamente de acuerdo con lo que escribo. www. carlosherrera. com