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4 OPINIÓN VIERNES 19 s 10 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro SOMBRAS DE LA INMIGRACIÓN SPAÑA es ya el segundo país receptor de inmigrantes en el mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, y cuenta con la mayor tasa de inmigración de Europa, situada en un 9,9 por ciento, por delante de Francia, Alemania o el Reino Unido. Los datos ofrecidos por la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) confirman la revolución sociológica que se ha producido en nuestro país durante los últimos años. Más aún, está previsto un crecimiento hasta el 16 por ciento en 2025, lo que supondría un total de 8 millones de personas. Hay otras cifras significativas. Siete de cada diez extranjeros se quedan entre nosotros una vez regularizada su situación. En el caso de los menores, el porcentaje de población inmigrante asciende al 13 por ciento. En fin, el carácter multiétnico es tan acusado que en Madrid están censadas gentes que proceden de 183 países, de los poco más de 190 que forman parte de Naciones Unidas. La inmigración supone un reto social y económico de primera magnitud. Cuando se desarrolla en el marco legal, es una oportunidad para el progreso y aporta un refuerzo demográfico y laboral a una sociedad envejecida y deficitaria en determinados sectores del mercado de trabajo. También puede ser un problema, como demuestra la experiencia reciente en otros países, de manera que es imprescindible poner en marcha mecanismos eficaces de integración que garanticen la convivencia. Para ello, resulta esencial el respeto a la ley. Nadie, sea nacional o extranjero, puede vivir al margen del Estado de Derecho y las autoridades tienen el deber de luchar sin descanso contra las vías irregulares de acceso a nuestro territorio, el trabajo negro o la delincuencia y las mafias organizadas. No existe ninguna fórmula mágica para garantizar la respuesta apropiada a un problema tan complejo. El multiculturalismo fracasa en toda regla porque tiende a provocar ámbitos cerrados donde se desarrollan prácticas incompatibles con la igualdad y la libertad. La asimilación forzosa también ha demostrado sus limitaciones. Una vez más, la respuesta está en el respeto a la ley y en la acción a medio plazo de la integración en la escuela, en la vida profesional o por medio de matrimonios mixtos. La gran incógnita se sitúa en la llamada generación intermedia -nacidos ya en España o llegados a edad muy temprana- -cuyas pautas de comportamiento serán determinantes para el futuro. La demagogia es la peor respuesta ante un problema tan grave. La regularización masiva y la política papeles para todos rechazada formalmente por la UE constituyen un error que nuestros socios y vecinos reprochan de forma unánime a Rodríguez Zapatero. El informe de la OCDE ofrece buenos motivos para la reflexión, y todos ellos conducen a la necesidad de ordenar y controlar los movimientos migratorios en un marco de seguridad jurídica y sentido común. LUCES Y E OTRA CRISIS EN EL PSOE A dimisión de Joan Ignasi Pla al frente del Partido Socialista valenciano cierra un capítulo de la crisis de esta formación, pero abre otros tan importantes o más a corto y medio plazo. Es evidente que en la defenestración de Pla han convergido factores heterogéneos que deberían poner sobre aviso a Rodríguez Zapatero acerca de los puntos vulnerables de su partido y de la conveniencia de ser prudenteen los pasos futuros, porque el PSOE sabe que no las tiene todas consigo de cara a las elecciones de 2008. Pla ha sido forzado a dimitir porque había perdido dos elecciones consecutivas frente a Francisco Camps, y el detonante ha sido un supuesto trato de favor de una constructora, argumento teóricamente demoledor en los tiempos que corren. Si el alumbramiento deeste episodio, además, tiene que ver con la tensión entre el Gobierno y determinados medios de comunicación, supondría una cierta retirada de inmunidad mediática para el PSOE desde un flanco inesperado, mala noticia para una izquierda acostumbrada a una cómoda sintonía con sus medios afines. Pero, sin duda, la aniquilación política de Pla está relacionada con la preocupación del PSOE por su incapacidad para oponer una alternativa mínimamente viable al eficaz tándem formado por Francisco Camps y Rita Barberá. Este episodio de crisis socialista recuerda al vivido por el Partido Socialista de Madrid, cuyos pésimos resultados en las elecciones municipales de mayo se llevaron por delante a los candidatos a la Alcaldía- -Miguel Sebastián- -y a la Comunidad- -Rafael Simancas- La experiencia madrileña es suficiente para que los socialistas valencianos no caigan en el error de creer que con la caída de Pla se han resuelto sus problemas. Probablemente han acelerado un proceso de sustitución que, de otra manera, se habría enquistado, con la consecuencia de volver a poner al PSOE en puertas de un nuevo varapalo en la Comunidad Valenciana. Otra cosa es que, tras Pla, venga la solución, pues la fórmula no parecequeesté funcionando en Madrid, donde Tomás Gómez, sucesor de Simancas en la secretaria general de L los socialistas madrileños, está encontrando muchas resistencias internas a su propuesta de Nuevo Socialismo y muchas dudas sobre su idoneidad para desplazar al PP del poder autonómico y municipal. Hay derrotas que causan daños mucho más profundos que los que puede resolver un mero cambio de caras o de eslóganes. La crisis de los socialistas valencianos se ha producido en unas condiciones que no van a facilitar la elaboración de unas listas electorales competitivas. Con malas formas y peores argumentos sólo han acreditado un grave estado de debilidad interna y de impotencia frente al PP situación po, co atractiva para el desembarco de grandes fichajes, como sería el de la vicepresidenta primera del Gobierno. Fernández de la Vega ya demostró una notable intuición sobre el cuidado de su imagen política, así como una clara disposición a no asumir riesgos electorales, cuando rechazó encabezar la candidatura del PSOE a la Alcaldía de Madrid. El horizonte electoral en la Comunidad Valenciana no es mucho mejor para los socialistas. Al final, ni los socialistas madrileños ni los valencianos- -tampoco los navarros- -han respetado la indicación de Rodríguez Zapatero de no provocar sucesiones traumáticas hasta después de las generales de 2008. La dirección del PSOE no ha podido o no ha sabido encauzar los descontentos y las frustraciones que estas formaciones territoriales venían acumulando por las sucesivas derrotas infligidas por el PP desde hace años. Porque no sólo pierden en ambas comunidades de manera constante, sino que además el PP ha incrementado sensiblemente sus respaldos electorales. La autocomplacencia que suele transmitir el presidente del Gobierno no se corresponde con la fragilidad de su ventaja en las encuestas para las elecciones de 2008, ni con el dato de que el PSOE perdió frente al PP los comicios municipales de mayo pasado. Ni con la realidad de que los españoles que votarán el próximo marzo no son los mismos que lo hicieron, bajo trauma, en 2004. HUELGA CONTRA SARKOZY L otoño se pone negro para Nicolas Sarkozy en Francia. Tarde o temprano tenía que producirse la ruptura del idilio que mantuvo con los franceses desde su elección. La seducción ha durado cinco meses y Sarkozy cae en las encuestas de popularidad con tanta rapidez como subió durante el verano. Francia se resiste a los cambios. Proclamar la necesidad de los mismos es fácil, pero ya se sabe que los franceses disfrutan con la retórica. Más difícil es verlos pasar a la acción. Entonces todo cruje. Sobre todo, cuando hay que reanimar a un país abotargado por el peso del gasto público. Cambiar Francia no va a ser fácil. Durante décadas la sociedad gala ha vivido asfixiada dentro de una burbuja de bienestar intervencionista. Sectores importantes de la economía están acostumbrados a mantener niveles de productividad muy bajos y una parte sustancial de la población ha aclimatado sus ritmos de vida a hábitos casi funcionariales. Francia no arranca y va a ser muy difícil que lo haga. De evitarlo ya se encargan los pretorianos sindicales, que saben bien cómo ganar un pulso detrás de otro a los gobiernos de la derecha francesa. Bajaron los humos reformistas de Chirac nada más ser reelegido en 2002 y tratarán ahora de cortocircuitar la energía de Sarkozy colocándole ante la tentación de mirar por el rabillo del ojo las encuestas de popularidad. La batalla será dura y larga. Tendrá varios actos y el de ayer fue sólo un ensayo con el que los sindicatos lograron colapsar el país ya que no circularon el metro, los trenes y los autobuses. E La huelga fue la respuesta a la reforma que pretende llevar a cabo el ministro de Transportes, Xavier Bertrand, con el fin de recortar las jubilaciones privilegiadas y los planes de pensiones delos quedisfrutaeste sector. Depoco sirvieron las invitaciones a la negociación que se hicieron desde el Gobierno. Los sindicatos quieren el todo y cualquier reducción de sus pensiones es considerada como inaceptable. Se saben fuertes y se atienen a los precedentes. Por otra parte, confían en que no estarán solos en su lucha contra Sarkozy. Los funcionarios anuncian posibles movilizaciones en pocas semanas si se materializan los planes dereducciónde 23.000 empleos en la administración, y más adelante pueden unirse otros sectores. Todo dependerá del ritmo de las reformas que se promuevan, así como de la intensidad y alcance de las mismas. De hecho, cuanto más se aproximen a alguno de los puntos neurálgicos que sustentan la extensa capilaridad del sistema de bienestar social, no cabeduda dequela reacción sindical aumentará en su virulencia. Si así fuera el invierno puede ser más conflictivo que el otoño, agravándose el escenario económico del país debido a su progresiva inestabilidad social. Por el momento Sarkozy se muestra decidido y quiere seguir adelante con las reformas. Esmás, a pesar de la erosión en el respaldo popular, se sigue sabiendo fuerte. La sombra del respaldo de las urnas logrado en mayoleprotegeyavalaa la hora demantenersu pulso. Tododepende de que sea capaz de persistir en su empeño durante esta dura prueba a la que tendrá que someter su carácter.