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ABC VIERNES 19 s 10 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA ¿TURCOS, AUSTROHÚNGAROS O SIN TECHO? La última feria de Fráncfort- -dedicada a la cultura catalana- -ha traído consigo cierta polémica porque se ninguneó- -la expresión, por mestiza e incorrecta, es aquí la correcta- -a los autores catalanes que escriben en castellano. Y cuando, debido al zumbido periodístico, se quiso llegar a un arreglo, esos autores catalanes dijeron que bien, que muchas gracias, pero que, tras tanta tontería, se quedaban en casa... EBO admitir que soy un descreído. Quiero decir que literatura y nación no siempre me parecen conceptos que viajen juntos. Y el hecho de haber nacido en una ciudad, Palma, con dos lenguas- -y usarlas indistintamente en mi vida cotidiana- me imposibilita para creer en maximalismos y declaraciones de pureza. Como lector he disfrutado lo mismo con Ausías March que con Garcilaso, con Llorenç Villalonga que con Baroja, con Cernuda que con Foix... Como escritor, digamos que mi formación literaria le debe tanto a Gabriel Ferrater, como a Proust o a Scott Fitzgerald. No exagero, ni comparo: cada uno tiene el valor que tiene y su grado de influencia- -que no depende de la lengua, sino de su uso- -es diferente. Pero en ese magma de lecturas que nos ocupa durante la adolescencia y la juventud, estos nombres- -la obra que representan- -danzan en el mismo salón de baile. Como Álvaro Mutis y Francesc Parcerisas, Borges y Henry James, Eliot y Pla, o Jünger y Pavese. Quiero decir con eso que la literatura catalana, su música- -y las traducciones al catalán de autores que no estaban entonces traducidos al castellano- forman parte de mi propia literatura y sin embargo- -habiendo nacido en Mallorca- -escribo en castellano, como Marsé o Vila- Matas nacieron en Barcelona y escriben, también, en castellano. Esto, en sí, no es pecado, pero a veces puede parecerlo. a última feria de Fráncfort- -dedicada a la cultura catalana- -ha traído consigo cierta polémica porque se ninguneó- -la expresión, por mestiza e incorrecta, es aquí la correcta- -a los autores catalanes que escriben en castellano. Y cuando, debido al zumbido periodístico, se quiso llegar a un arreglo- -la expresión, entre mafiosa y leguleya, es la correcta- esos autores catalanes dijeron que bien, que muchas gracias, pero que, tras tanta tontería, se quedaban en casa. En Mallorca- -que también hay algunos escritores que escriben en castellano- -ocurrió algo similar, pero distinto. Se hizo como si esos autores no existieran y ni se les invitó, ni se les dijo nunca nada. Ni cuando el PP regía el gobierno autonómico- -tomen nota los señores del PP catalán, que tanto han protestado- ni cuando pasó a regirlo el llamado tripartito, con los socialistas a la cabeza. Repito: como si no existiéramos. ¿Ha sido todo eso ofensivo? La verdad es que no, porque en el Mediterráneo es siempre la ironía la que nos salva y nos hemos reído un rato. Ahora ya sabemos que cuando desde las instituciones públicas autonómicas se haga algo por la literatura, lo mejor será comprarse unos guantes y una máscara antigás, por si acaso. Como sabemos también que, en nuestra propia casa, somos algo así como los sin techo. Pero como los escritores escriben solos y hasta donde yo sé, ni Dickens, ni Stendhal escribieron a base de subvenciones públicas, ayudas a la traducción o stands institucionales, tam- D poco pasa nada si se olvidan de uno, o lo clasifican en un compartimento que no le corresponde. La literatura, cuando lo es, siempre acaba ganando la partida, con fráncfort, con caviar o con pan a secas. hora bien, lo que sí merece una escala es la retahíla de despropósitos por parte de algunos políticos- -no escritores o críticos- -que han querido justificar a posteriori la ausencia en Fráncfort de castellanos -en la creencia de que todos esos escritores poseían un castillo, supongo- La verdad es que no hacía falta. Porque ahí ya entramos en las cosas del oficio y con esas cosas no se juega. O sí. Con Jordi Pujol podríamos jugar al golem por las calles de Praga, pues de un plumazo ha eliminado a Kafka de la literatura checa con el consabido argumento de que escribió en alemán. Si se invita a la literatura checa no incluirán a Rilke y Kafka. Como literatos son alemanes ha dicho. Desde luego es muy agradable que nos comparen a Rilke y a Kafka: ya querríamos todos. Y en cuanto al nómada Rilke- -éste sí saltando de castillo en castillo y de Thurn und Taxis a Lou Andreas Salomé- tal vez la lengua sea el elemento que establece su arraigo, pues fue un apátrida sentimental, pero en el caso de Kafka ni siquiera creo que Jordi Pujol piense que, de ser la literatura checa la invitada, Kafka se quedaría en casa. Una literatura no sólo es una lengua. Y una lengua no determina una nación. Pasqual Maragall también estuvo estupendo: se les ha invitado y no han querido venir, ¿verdad? ¿por qué no han querido venir? Lo que indica que ha debido estar como mínimo dos años sin leer los periódicos, cosa que no deja de ser o un lujo, o una chulada. Como ser checo y dejar a A L Kafka en casa, por alemán. Pero los más atómicos han sido los de ERC. Bargalló ha dicho que la literatura española ya fue la invitada en 2001 y de alguna manera volverá a serlo cuando Argentina sea la invitada de honor Y añadió: Quien escoge una lengua para escribir sabe que está escogiendo una literatura Primera noticia de tamaño hallazgo científico. Yo que creía que, en general, no es uno quien escoge su lengua sino su lengua la que le escoge a él y encima sin consultarle. Y qué alivio lo de Argentina. Si algunos nos habíamos quedado, tanto en Cataluña como en Mallorca, sin techo, ahora sabemos que de alguna manera Buenos Aires será nuestra casa. Lo dicho: no deja de ser un alivio y algo que nos entronca con aquellos catalanes y mallorquines que emigraron a Sudamérica a principios del XX, muertos de hambre. Y si el dinero no da para un billete a Buenos Aires, Estambul está más cerca y también es una ciudad muy bella. Si la cultura alemana fuera invitada a una feria del libro tampoco permitirían que fueran autores alemanes que escriben en turco dijo Carod- Rovira, en un alarde visionario y entomológico digno del licenciado en filología que es (como Bargalló, por cierto) Y yo, que me creía austrohúngaro, resulta que soy turco. El asunto es complejo y puedo acabar en el diván: si los turcos fueron, durante siglos, la amenaza de lo que sería el imperio austrohúngaro, ¿quiere decir el señor Carod que los dueños de un castillo- -o sea, los castellanos- -somos un peligro para la civilización occidental? Y lo que es más importante- -ya que de vez en cuando nos invitan a algún festival de literatura por ahí fuera- ¿hemos de seguir excluidos, como turcos, de la CE, y hacer colas pasaporte en mano? La duda me corroe, mientras Pamuk me consuela con su bello libro sobre Estambul y me dice que ser un escritor turco también es difícil en Turquía. No en vano, él ha sido diana del discurso oficial- -y de sus tribunales- -en alguna ocasión. checo? me pregunto, ¿debe de ser difícil ser un escritor checo? Porque quizá la alternativa pujolista sea menos peligrosa: ser un escritor checo y encima como Kafka o Rilke. La ilusión me ha durado poco, al recordar un artículo de Monika Zgustova sobre la malquerencia en su país hacia Milan Kundera. La web oficial del Ministerio de Cultura- -y de eso hace poco- -menospreciaba sus libros y en más de una agencia literaria checa con stand en Fráncfort se le trataba de exiliado, término- -explicaba Zgustova en su artículo- -heredado del comunismo y sinónimo- -transcribo- -de malvado, traidor, cobarde No hemos llegado a tanto, pero tontos esta semana nos lo han llamado varias veces. Con lo bien que nos habíamos portado. ¿Y JOSÉ CARLOS LLOP Escritor