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8 OPINIÓN JUEVES 18 s 10 s 2007 ABC REVISTA DE PRENSA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Juan Pedro Quiñonero Cataluña con ñ DUDAS, RADICALES Y MAFIOSOS adie parece dudar de que Zapatero no ha disuadido a Ibarretxe, si no sostiene un diálogo a varias bandas. En París, International Herald Tribune estima que Ibarretxe parece más radical que nunca cuando el estatuto de la región vasca y las cuestiones de nacionalidad amenazan la campaña de las próximas elecciones En Münich, Süddeutsche Zeitung afirma que parece poco claro cómo se comportarán electoralmente 2,1 millones de vascos trabajados por una confusa campaña, donde lo no dicho quizá sea más importante que lo proclamado a gritos audiovisuales. Hay otros temas de división, atizados por las políticas gubernamentales. En París, Le Petit Journal titula: España, dividida por la inmigración Nadie duda globalmente del empuje económico de los extranjeros, pero las políticas del Ejecutivo de Zapatero parecen atizar divisiones e incertidumbres que pudieran crecer y complicarse a medio plazo. En materia de imprevisión, la edición alemana de Café Babel, editado en Bruselas en varias lenguas, publica una entrevista de fondo con Roberto Savino, que declara: Para la camorra italiana, España será pronto cosa nostra El especialista italiano teme que el Gobierno español no esté valorando en sus justas proporciones la implantación de mafiosos y camorristas italianos, bien relacionados en España. La diplomacia es un tema clásico de fragilidad estructural En Buenos Aires, La Nación publica una entrevista con José Antonio Sanahuja, que declara: España ha descuidado un poco a la Argentina en los últimos tiempos Siempre nos quedan el flamenco, la gastronomía y el arte, no siempre nacional. En Londres, Evening Standard comenta con entusiasmo la irrupción en la capital británica de los sabores mallorquines, andaluces, catalanes y asturianos. En París, Le Monde habla de la consagración internacional de Mercedes Ruiz, la nueva estrella de Jerez Y, a continuación, consagra una página al Guggenheim bilbaíno, presentado como un éxito de marketing comercial para los gestores de la legendaria empresa familiar instalada en Nueva York. N El nacionalismo catalán es como los hijos que se van de casa, pero son sus padres los que al final pagan su hipoteca y acaban respondiendo a sus deudas. Quieren independizarse, pero que el resto de españoles costee sus infraestructuras y todo el proceso de anexión de otras comunidades, como la balear y la valenciana, porque eso es lo que buscan, anexionar todos los territorios colindantes. Señor Carod- Rovira, usted puede llamarse como quiera, pero es un Pérez por mucho que le duela. Puede decir que es Napoleón Bonaparte y que está al mando de una gran nación, pero es español y forma parte de España. Puede hablar en catalán o en el idioma que se invente, pero cuando salga de Cataluña, con ñ nadie le va a entender. Lo preocupante es que alguien como usted dirija el destino de los catalanes y fomente el odio del resto de los españoles, que a diferencia de ustedes sí que derramarían su sangre por España, porque España es un país real y no sólo existe en la imaginación de unos cuantos fanáticos de la locura, pues la idea de Cataluña como país es un elogio a la locura. Jorge de Lalama Seoane Correo electrónico ¿Qué es eso de la igualdad? Según un informe de la Federación de Mujeres del Ámbito Rural, hay cinco millones de mujeres que trabajan en el campo. El 78 por ciento de las horas que echan no se las paga nadie, como si el tiempo se hubiera detenido para ellas, como si la igualdad no tuviera que ver con ellas ni pasara por sus pueblos. Para esos cinco millones de mujeres todo sigue igual, porque esas mujeres salen al campo a echarle una mano al padre o al marido sin que nadie cotice por ellas, no por falta de ganas o porque no quieran tener derecho a una pensión cuando cumplan los sesenta y cinco años, sino porque, igual que en tiempos pasados, el campo no da para vivir más que malamente. No cotizan a la Seguridad Social, ni aparecen como trabajadoras, porque los beneficios no permiten pagar dos cotizaciones, hacer frente a los gastos familiares y asumir los gastos que conlleva una explotación agrícola. Tampoco da para pagar un sueldo a quien ayude, así que son ellas las que tienen que ayudar. Para cinco millones de mujeres nada ha cambiado; para cinco millones de mujeres la igualdad ha pasado por delante de su puerta: la ven, la oyen en los medios de comunicación, pero ellas no han sido tocadas con esa suerte. Forman parte de la economía sumergida, y no por elección, sino por necesidad, porque el campo ni siquiera les da para comer, mientras ven cómo productos que a ellos les pagan a precios miserables alcanzan precios desorbitados en los mercados. Esas mujeres, con todo el mapa de la durísima vida del campo marcada en cada arruga de sus rostros y en cada callo de sus manos, a falta de ayudas, a falta de reconocimiento, aspiran sólo a seguir echando una mano a la familia para que sus hijos puedan comer y tengan un futuro mejor. Cinco millones de mujeres se deben preguntar cada día qué será eso de la igualdad. Pero a pesar de todo piensan que es mejor ser útiles, que no importantes. Pilar Mariscal. Málaga límites geográficos, y el español seguirá creciendo indefinidamente. Gerardo Martín Pascual Boadilla del Monte (Madrid) La ley de la mala conciencia El pasado 10 de octubre se aprobó la ponencia del Congreso de la ley de Memoria Histórica. A lo primero que obliga (art. l5) es a la retirada de los símbolos franquistas, que es como eliminar cuarenta años de nuestra historia. Se amenaza con una sanción a los que no la cumplan. Pero la historia esta ahí, guste o no. Un Gobierno con serenidad y dignidad no debe ejercer el poder para destruir la historia. Un Gobierno democrático que trata de imponer así el desconocimiento de esta larga realidad histórica no hace más que dejarse vencer por una en- Carta al señor Carod Por elemental sentido común, a ningún español de Castilla, Cataluña, Galicia, País Vasco, Andalucía o del resto de las comunidades autónomas, o a cualquier otro ciudadano del mundo, puede interesarle el catalán para su cultura más que el español, y usted lo demostró en la tele hablando en este idioma. ¿Por qué no habló en TVE en catalán? ¿Por qué usted no estudia euskera o gallego y, sin embargo, pretende que una castellana hable catalán, que no le sirve para nada? Las respuestas son claras: -Primero. El español se habla en el mundo siete veces más que el catalán y el catalán se habla siete veces menos que la lengua que ocupa el número veinte de las existentes. -Segundo. Todos los catalanes necesitan saber español mejor que el catalán, y si no lo hacen así, usted y los demás de la inmersión están cometiendo un delito cultural contra la juventud catalana del que la Historia les hará responsables. -Tercero. El catalán jamás traspasará sus actuales gañosa intolerancia, al creerse que puede anular el pasado a base de autoritarismo y sanciones. Los nombres, obras y lugares históricos nos podrán resultar molestos, y hasta odiosos, y los podremos borrar o hacerlos desaparecer, pero sólo ellos nos permiten conocer la historia y sus enseñanzas. El proyecto de Ley de Memoria Histórica promovida por el PSOE, junto a ecologistas y comunistas, sólo busca favorecer una ideología y no la reconciliación de los españoles. Toda norma impuesta por un Gobierno es una muestra de totalitarismo. ¿Pretenden lavar así la mala conciencia algunos socialistas que vivieron muy bien con el franquismo y cuyas familias tuvieron privilegios con el régimen anterior? Miguel Martínez García Sevilla La crisis del TC La Constitución ordena, sin margen alguno a la interpretación, que el Tribunal Constitucional se compone de doce miembros. Si alguien desea que se componga de trece, tendrá que proponer la reforma de la Constitución. Otra cosa sería considerada, por cualquier persona honrada, un disparate, una grosería y un esperpento. Y los jueces españoles saben bien lo que significan esas tres palabras cuando las dictan las autoridades en el ejercicio de sus funciones: prevaricación. Pero lo grave es que sobre la mesa de los magistrados se pongan esperpentos tan evidentes y notorios que ni siquiera necesitan probarse. Un jurista viejo hubiese dicho: nego suppositus, niego el supuesto, y asunto zanjado. Pues bien, la Constitución también ordena, sin margen alguno a la interpretación, que el mandato del presidente del Tribunal Constitucional dura nueve años. Si alguien desea que dure más, tendrá que proponer la reforma de la Constitución. Creo que la cuestión no merece discusión, salvo que se proclame de una vez por todas, y con todas sus consecuencias, que la Constitución ha sido derogada por contraria a la inminente ley de la memoria histórica. Espero, en fin, que la crisis del Tribunal Constitucional sirva, como todas las crisis, para poner a cada persona en su sitio. José Luis Gardón Madrid