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78 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 17- -10- -2007 ABC Bargalló presenta su dimisión tras el anuncio fantasma de la Bienal Carod rechazó el cese del director del Ramon Llull, tras una fuerte discusión MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. El anuncio fantasma de la presencia catalana en la Bienal de Venecia se ha saldado con un amago de dimisión y el desesperado intento del Gobierno catalán de tapar sus vergüenzas encargando por vía de urgencia una propuesta que permita a Cataluña ser, al menos, candidata a estar presente en el evento italiano que se celebrará en 2009. Al parecer, la excesiva prisa por dar continuidad a la proyección cultural catalana conseguida en la Feria del Libro de Fráncfort, traicionó al director del Instituto Ramon Llull, Josep Bargalló, quien comunicó al vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod- Rovira, que la invitación de Cataluña a la Biennal era prácticamente un hecho. El propio Carod aprovechó la clausura de la muestra alemana para anunciar al mundo que el arte catalán tendría pabellón propio siguiendo la estela de otros países sin Estado, como Escocia y País de Gales, que en su momento organizaron actos colaterales en esa exposición. Pero el verdadero baño de realidad que tuvo Carod, cómplice de la celeridad de Bargalló en ganar otros cinco minutos de gloria para la cultura catalana, vino de la mano de los organizadores de la Bienal, que precisaron que ni tan siquiera existía una propuesta de las autoridades catalanas y, mucho menos, una decisión definitiva al respecto. El enfado de Carod con su compañero de filas- -ambos pertenecen a ERC y comparten el soberanismo cultural que intentan potenciar desde el Ejecutivo catalán- -debió ser de órdago, porque el director del Llull puso su cargo a disposición tras reconocer que tenía menos información de la necesaria para hacer un anuncio de esas características. El asunto fue tratado ayer en la reunión semanal del Ejecutivo autonómico, donde el propio Carod dio explicaciones de lo sucedido al resto de los consejeros autonómicos y al propio presidente, José Montilla. El número dos del ejecutivo no aceptó la dimisión de Bargalló, atendiendo al éxito logrado en la Feria de Fráncfort explicó ayer el consejero de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, que compareció ante los medios en calidad de portavoz del Gobierno catalán. La Generalitat, por tanto, renovó la confianza al responsable del Ramon Llull, quien según Nadal, se precipitó al dar por hecha la presencia de Cataluña en la Bienal sin disponer de la información suficiente. Incluso el propio Instituto emitió un comunicado en el que corrige el anuncio efectuado por Carod. Según este organismo, dependiente de la Generalitat y cuya finalidad es la proyección exterior de la lengua y la cultura catalanas, en la Bienal no existe la figura de país invita- Carod, pensativo, en la inauguración de Cataluña en la Guerra de Sucesión ayer en Barcelona do y su programa oficial cuenta con participaciones nacionales y eventos colaterales Al parecer, Bargalló se había jactado en privado de su excelente relación con el alcalde de Venecia, Massimo Cacciari, obviando que las invitaciones a la Bienal las realiza una fundación cuyo presidente es nombrado por el ministro de Cultura italiano. Ante esta situación, el Gobierno catalán se ha visto obligado a acelerar los trámites pa- Un baño de realidad Fernando Castro Flórez Crítico de arte LOS TELETUBIS inguna ocasión es mala para hacer el ridículo. Los expertos dicen que tensa la piel, relaja la papada e incluso los músculos, por ser fino, del a posteriori Lo malo es convertir ese ejercicio de intempestividad chapucera en norma. Carod es, a pesar de ese bigote de pseudo- filósofo, un insensato de tomo y lomo que se administra, sin la oportuna receta, dosis de paridas y des- N afueros que, como es manifiesto, perjudican su inestable salud mental. Resulta que el vocero de ERC anuncia, con el pecho inflado cual gallina, que Cataluña tendrá pabellón propio en la Bienal de Venecia. Se acabaron años de centralismo, de caspa a toneladas y de constante desprecio a los valores esenciales del pueblo catalán. Aquí habría que añadir, como emocionada música de fondo, a Laporta, otro infatigable profeta de la cerrazón patética, cantando el himno del Barça. Lo malo ha sido que todo era un bluff y nadie había invitado a estos señores que tienen el tic de agitar camisetas de selecciones autonómicas en el Congreso de los Diputados. Regresaban más contentos que unas castañuelas de Fráncfort después de haber perpetrado un lamentable ejercicio de exclusión del que no habla nuestra lengua y estaban crecidos. Ese fue, ciertamente, el instante en el que Carod, con su habitual precipitación, decidió que él tenía que ser el primero en volver por la senda de la ridiculez. Parece que estaba al borde de la lágrima emocionada porque, tras tanto sectarismo españolista, los nuestros iban no sólo a entrar por la puerta grande del arte contemporáneo, sino que se les estaban acondicionando unos aposentos regios. Un asesor plenipotenciario llegó a sugerir que la grieta de la Tate de Doris Salcedo había aparecido repentinamente en la fachada del siniestro Pabellón Español que tenía los días contados. Estaban a punto de contratar al comisario catalán, al di- señador catalán, al montador catalán, al camarero catalán cuando, a la manera del cuento de la lechera, todo se convirtió en nada. A Carod le da igual lo que digan las autoridades venecianas, él está persuadido de que en algún mundo, aunque sea en el de los teletubis, han invitado a la tierra de sus desvelos para que sea la protagonista total. Hay que iniciar una suscripción popular o hacer una rifa, para que el artista- comisario- político invitado sea el mismísimo Carod. Después de Los Torreznos solamente puede ir él. En una época en la que el arte está lleno de freaks, este personaje será encumbrado instantáneamente. No se le puede cortar el vacilón: tiene que ir tras soñar que estaba invitado. Que nadie se preocupe por el ridículo. Es inevitable.