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ABC MIÉRCOLES 17 s 10 s 2007 El terrorismo islámico en España ESPAÑA 27 César Alonso de los Ríos Los 30 islamistas juzgados por la Nova se amotinan por orden de su jefe Achraf El juez Guevara les advierte de que el incidente revela la sumisión de los acusados al cerebro de la célula NATI VILLANUEVA MADRID. Alfonso Guevara, el presidente de la Sección Tercera, que juzga a los procesados de la operación Nova abortó ayer el motín de los 30 presos islamistas que, nada más comenzar la segunda jornada del juicio y bajo la dirección del cerebro de la célula, Mohamed Achraf boicotearon la sesión en protesta por el trato recibido por parte de Instituciones Penitenciarias. El plante al Tribunal, cargado de tensión- -en algunos casos la Policía tuvo que utilizar la fuerza para reducir a los procesados- -apenas duró diez minutos, pero provocó la suspensión de la sesión durante media hora y estuvo a punto de poner en peligro el desarrollo de la vista, en la que se juzga el intento de atentado contra la Audiencia Nacional. Todo empezó pasadas las diez y media de la mañana, cuando Mouad Duoas, el quinto de los procesados, que había comenzado a declarar la tarde anterior, criticó ante el Tribunal el trato que le estaba dispensando la Guardia Civil en los traslados desde prisión. El juez ordenó a las partes que prosiguieran su interrogatorio, pues ése no era el foro adecuado para exponer esas protestas. Presente usted una queja en Instituciones Penitenciarias, en Interior o donde proceda sentenció Guevara. Fue entonces cuando el presunto cerebro de esta célula terrorista, Mohamed Achraf, se puso en pie agitando las manos a sus compañeros para que siguieran sus pasos. Así, incitados por él, los otros 29 procesados secundaron de igual forma la protesta. Al tratarse ya de un problema de orden público, el juez ordenó a la Policía que interviniera y que, en su caso, utilizara la fuerza para hacer que los acusados permanecieran sentados. Mientras cinco policías nacionales reducían a los diez presos que se encontraban en el exterior de la pecera los responsables de seguridad de la Audiencia Nacional LOS MÁRTIRES l proceso de beatificación de los mártires españoles forma parte del fondo del paisaje de mi vida. Como un hecho familiar, discreto, interiorizado, tan habitual como la presencia que se desprendía de la gran fotografía de mi tío que presidía el comedor de casa. Fue por los primeros años cincuenta cuando supe que se había acercado a casa un agustino que estaba trabajando en la causa y que trataba de acopiar datos sobre sus compañeros de Orden, asesinados durante la Segunda República Española, y concretamente sobre el hermano mayor de mi padre. Muy de tarde en tarde teníamos alguna noticia del proceso. Y de que seguía prosperando lentísimamente, como sucede siempre con las cosas de la Iglesia: tesonera, organizada eterna... Si aquel fraile me dio permiso para hacerme de izquierdas e incluso con su ejemplaridad me animó a que trabajara por la reconciliación de los españoles, como realmente pienso que fue, ¿tendría alguien derecho a utilizarle con un propósito de confrontación y banderizo? Después de que los partidos de izquierda pidieran por las calles la amnistía (el olvido) en las vísperas de la transición; después de que se materializara institucionalmente en una Constitución el nuevo sistema político; después de que se hubieran dado más de media docena de leyes amparadoras de los derechos de los vencidos en la Guerra Civil... el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lanza la idea de una nueva ley con la que se trata de ordenar las convicciones políticas y sociales de todos aquellos que se consideran demócratas. A su entender estos están obligados a mantener una posición inequívoca sobre el Alzamiento del 18 de julio de 1936 y a partir de esta el reconocimiento de unas responsabilidades históricas. Se olvida que para esa fecha la República había hecho imposible la paz (José María Gil Robles dixit) entre otras cosas porque antes y después de ella se entregó a la persecusión a muerte de todos aquellos que tenían y mantenían unas creencias religiosas. Antes que la política estuvo el martirio. E La Policía reduce al último de los acusdados que se negaba a sentarse durante la sesión de ayer intentaban convencer a los otros veinte (entre los que estaba Achraf) para que depusieran su actitud. El juez acordó entonces un receso para que los abogados hablaran con sus clientes y evitaran nuevos incidentes de este tipo bajo el apercibimiento de que si volvía a suceder algo así suspendería el juicio sine die interrumpiendo también el tiempo de prisión preventiva de los procesados (ahora les computa a efectos de una hipotética condena) Los acusados expusieron a sus abogados el motivo de su protesta, que englobaron de forma genérica en que no se respetan sus derechos, pero que en la práctica se traducía en que no quieren comer bocadillos en los calabozos durante tres meses y que no quieren que los cacheos a los que se les somete antes de subir al furgón los lleven a cabo mujeres. Reanudada la sesión, el juez se comprometió a gestionar un servicio de catering similar al de los presos del 11- M. Pero antes lanzaba un aviso a navegantes: Tonto no soy. Ha habido gente que ha dado la orden de ponerse de pie. Esto, no. Las organizaciones en otro lado. Todo lo que pasa aquí también forma parte del sumario y cuando uno da una orden es porque los demás están sometidos. Quien quiera entenderlo que lo entienda Guevara se refería de esta forma a que para llevar a cabo una protesta de este tipo se requiere cierta organización, y el comportamiento de los procesados no hizo si no ahondar en el concepto de grupo que la Fiscalía atribuye a todos estos internos, que ayer estaban dirigidos por la misma persona de la que el Ministerio Público habla: Mohamed Achraf. La jornada se reanudó con la declaración, de nuevo, de Mouad Duoas, seguida por las de Mohamed Arabe y Kamara Birahima, la persona con la que Mohamed Achraf contactó para que consiguiera los explosivos con los que los terroristas POOL Amenaza de suspensión Un grupo organizado Todo lo que pasa aquí también forma parte del sumario, y cuando uno da una orden es porque los demás están sometidos dice el juez Un procesado admite que se habló de explosivo para el atentado contra la Audiencia Nacional, pero eran tonterías querían volar la Audiencia Nacional. De los 1.000 kilos de Goma 2, se iban a emplear 500 en este ataque, que consistía en estrellar un camión- bomba contra el edificio de este tribunal. Ocho de los procesados, sostiene el fiscal, ya habían manifestado su intención de morir en este atentado suicida. Kamara, natural de Mauritania, admitió durante su declaración que efectivamente Achraf se desplazó a Almería a visitarle en verano de 2004 y que los dos, en compañía del confidente Cartagena imán de Roquetas de Mar, hablaron de explosivo para atentar contra la Audiencia Nacional. Kamara se había comprometido a conseguir Goma 2 a través del también procesado de etnia gitana Baldomero Lara. Sin embargo, nada de esto era en serio, sostuvo ayer el acusado. Eran tonterías, un juego dijo en un incorrecto castellano que dio lugar a una declaración tan confusa que el juez tuvo que reconducir el interrogatorio en varias ocasiones: Pues nos hemos vuelto a perder... También era una broma, dijo, el episodio de las armas de las que dijo deshacerse en el momento de su detención y la entrega al confidente de un lector de tarjetas de crédito. Lo único que hicimos (con ese dispositivo) fue jugar concluyó.